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La batalla judicial por el caso del bebé presuntamente maltratado y violado por sus padres en Barcelona suma un nuevo capítulo.

Los padres del pequeño, que permanecen en prisión provisional desde que trascendió el caso, han recurrido su situación ante la Audiencia de Barcelona y han planteado un paquete de medidas cautelares alternativas para salir de la cárcel mientras avanza la instrucción judicial.

Piden medidas menos severas

Las defensas de ambos progenitores sostienen que existen fórmulas menos severas para garantizar que sigan a disposición de la justicia sin necesidad de mantener la medida de prisión preventiva.

Entre las propuestas planteadas figuran el pago de una fianza, el arresto domiciliario, comparecencias periódicas en sede judicial y la prohibición de acercarse al bebé o al lugar en el que se encuentre ingresado o tutelado.

Imagen del hospital Materno-Infantil de Vall d'Hebron. Archivo Europa Press

En el caso del padre, además, su representación legal ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que se le imponga un dispositivo de geolocalización GPS para reforzar el control de sus movimientos y despejar cualquier duda sobre un eventual riesgo de fuga.

Según avanza El Periódico, los recursos elevados a la Audiencia Provincial recogen precisamente este abanico de medidas alternativas con el objetivo de rebajar la dureza de las cautelares impuestas por el juzgado instructor.

La estrategia pasa por convencer al tribunal de que no existe un peligro real de fuga, destrucción de pruebas o reiteración delictiva.

La estrategia de la defensa

En una conversación telefónica con Crónica Global, Montserrat Antolino, la abogada que representa al padre, ha defendido que mantener a su cliente en prisión no resulta proporcionado.

A su juicio, “hay medidas menos restrictivas” que permitirían garantizar el correcto desarrollo de la causa sin necesidad de prolongar su estancia en la cárcel, donde el padre ya fue apalizado tras ser reconocido por otros internos.

De hecho, como se confirma en el citado medio, los investigadores ya intervinieron y analizaron los teléfonos móviles y dispositivos electrónicos de los progenitores, por lo que Antolino considera que el riesgo de manipulación o destrucción de pruebas ha quedado prácticamente neutralizado.

El bebé evoluciona de forma favorable

Mientras se libra esta batalla procesal, la evolución del menor sigue siendo favorable. El bebé ya ha abandonado la UCI pediátrica del Hospital Vall d’Hebron, donde ingresó el pasado 16 de marzo, y no presenta nuevas lesiones, según fuentes conocedoras del caso.

Imagen del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona Cedida

El pequeño llegó al hospital con fracturas y diversas heridas, algunas de ellas compatibles, según fuentes de la investigación, con una presunta agresión sexual con penetración.

Los progenitores no supieron explicar su origen, mientras que los médicos descartaron que fueran de nacimiento o accidentales.

El 'periplo' hospitalario

El pequeño pasó por tres hospitales y un centro de atención primaria (CAP) en apenas 15 días, un peregrinaje que los investigadores miran ahora con lupa.

El rastro de estas visitas comenzó el 1 de marzo en el Hospital del Mar, donde el pequeño, con menos de un mes de vida, fue atendido por vómitos y tos; allí se le colocó una bolsa de orina sujeta con esparadrapo para realizar un estudio bacteriano.

Entrada al Hospital del Mar, en una imagen de archivo EP

Apenas seis días después, el 7 de marzo, los padres acudieron al Hospital Sant Joan de Déu debido a una febrícula y un llanto inconsolable del menor.

Fue en ese centro donde el personal detectó los primeros hematomas en la zona genital, pero los progenitores los atribuyeron a la sonda colocada días antes y los pediatras, tras revisar el historial clínico, dieron por buena la explicación.

Una fractura determinante

Las visitas no se detuvieron ahí. El 10 de marzo, la pareja llevó al niño al CAP Roger de Flor ante la persistencia del llanto.

Aunque el pediatra del ambulatorio volvió a cuestionar el origen de las marcas, la derivación ese mismo día al Hospital de Sant Pau se saldó con un estudio de coagulación que no arrojó resultados alarmantes en ese momento.

El detonante final no llegaría hasta el 16 de marzo, cuando regresaron a las urgencias de Sant Pau porque el bebé había dejado de mover la pierna derecha. De ahí, ya fue derivado al Hospital Vall d'Hebrón.

A cargo de la DGPPIA

En cuanto a su situación legal, la Dirección General de Prevención y Protección a la Infancia y la Adolescencia (DGPPIA) --la antigua DGAIA-- ha asumido la tutela.

Actualmente, se elabora un Informe de Familia Extendida para evaluar si algún pariente lejano es apto para hacerse cargo del menor. De lo contrario, se iniciará la búsqueda de una familia de acogida para el bebé.

Fuentes del caso recuerdan que desde que el menor fue apartado del entorno familiar e ingresado en el hospital no han aparecido nuevas lesiones ni síntomas compatibles con una enfermedad de base, un dato que refuerza, por ahora, la tesis principal de la investigación.