Hospital Joan XXIII de Tarragona

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Vida

Descontento entre los trabajadores del Hospital Joan XXIII: “Siguen empeorando nuestras condiciones”

Una enfermera embarazada pierde su contrato tras más de una década como interina mientras el sindicato denuncia mala gestión

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En los pasillos del Hospital Universitario Joan XXIII se respira descontento desde hace tiempo entre los trabajadores. Los profesionales critican la "mala gestión" del centro, que en algunas ocasiones ha forzado al centro sanitario a cerrar camas por no poder atender a su número habitual de pacientes.

Los trabajadores, encabezados por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), denuncian que el centro está dificultando el ejercicio de derechos de conciliación. En conversación con Crónica Global, Jesús Jiménez, responsable de acción sindical de sanidad en el CSIF, asegura que “lo que está pasando en este hospital no está pasando en ningún otro centro”.

Poco valorados

Jiménez continúa explicando: “Cada vez los profesionales se encuentran peor valorados y algunos incluso han pensado en renunciar. En la última encuesta realizada a 100 profesionales del centro, el 98% manifestó que no se sienten valorados por parte de la dirección y que han empeorado sus condiciones laborales”.

La historia más notoria actualmente en el hospital que refleja esta tendencia es la de una enfermera que, después de más de diez años de servicio como interina, ha perdido su contrato en mitad de su embarazo.

Según explicaban desde el sindicato, la enfermera había ido encadenando contratos anuales desde la época del covid. Sin embargo, hace unos meses su situación laboral cambió. En enero la afectada notificaba al hospital que estaba embarazada. Por su posición debía tramitar la prestación por riesgo porque en su lugar de trabajo no puede ejercer en su estado.

Plaza ocupada

Poco después de empezar los trámites, contactaron con la enfermera para informarla de que su plaza había sido ocupada; al ser interina es un procedimiento normal. En otras ocasiones, inmediatamente después le ofrecían otro contrato. Sin embargo, esta vez le informaron de que le harían un contrato eventual con la duración de un mes.

Esto provocó que a la trabajadora le saltaran las alarmas al ver que, después de tantos años en el hospital y su posición en bolsa, no pudieran ofrecerle un contrato de mayor duración. Finalmente, el hospital responde a sus consultas y le explica que están esperando a que se actualice la bolsa para “poder hacer bien las cosas”.

A pesar de ello, una vez se actualiza, la trabajadora empieza a ver que llaman a sus compañeros, algunos con menos antigüedad que ella en el hospital, pero ella continuaba sin recibir respuesta. Cuando finalmente lo hizo, solo le ofrecían contratos de poca duración. Según explica el sindicato, a las exigencias de la trabajadora para que la dirección le explique la situación no ha recibido respuesta.

Cerrar camas

Según explica el sindicato, su situación, aunque excepcional, no es impensable en un centro sanitario donde, en el último año, se ha dificultado a los trabajadores el acceso a los días de asuntos propios y a las compensaciones horarias por las horas extra. Desde el sindicato han asegurado que a finales del año pasado se denegaron estos permisos de manera masiva.

El sindicato asegura que estas dificultades a las que se enfrentan los trabajadores traspasan a la parte asistencial, ya que en ocasiones la “mala gestión” del centro ha ocasionado el cierre de camas al no tener suficiente personal activo.

Sin ir más lejos, el verano pasado se cerraron cuatro camas de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) debido a la falta de personal. “El problema no es que falten enfermeras, es que no se planifica bien para poder garantizar el mismo servicio todo el año”, han afirmado desde el sindicato.

Hospital

Desde la dirección del Hospital Universitario Joan XXIII han asegurado que el centro “actúa siempre de acuerdo con la normativa vigente y los criterios de no discriminación, protección de la salud laboral y respeto a los derechos de los profesionales”.

Sobre la situación específica de la enfermera embarazada han reiterado que actualmente no hay otros contratos disponibles. El centro ha asegurado: “No se trata de ninguna decisión arbitraria ni relacionada con el embarazo”.

Además, han añadido: “El hospital mantiene un alto nivel de flexibilidad en reducciones de jornada, siempre garantizando la gestión del centro y la atención a los pacientes”.