Una terraza con piscina en el Norwegian Luna

Una terraza con piscina en el Norwegian Luna CG

Vida

Sonia López (NCL), sobre el turismo en Barcelona: "El crucerista no disrumpe la ciudad de noche"

Norwegian Cruise Line estrena en Barcelona su último crucero, el Luna, repleto de oportunidades de ocio, relajación y gastronomía, con la idea de que "el destino es el barco"

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Los interiores del Norwegian Luna todavía huelen a coche nuevo. Tras zarpar de Civitavecchia, el puerto de Roma, el último crucero de la naviera estadounidense ha pasado unas horas en Barcelona antes de poner rumbo a Miami, durante su viaje inaugural.

En solo unos días estará hospedando a miles de turistas en las cálidas playas del Caribe, pero antes se ha presentado ante una de las grandes capitales del crucerismo. "Al cliente, da igual de qué nacionalidad, siempre le gusta embarcar en Barcelona y, para nosotros, es casa", aplaude Sonia López, senior manager de desarrollo de negocio de Norwegian Cruise Line en España y Portugal, durante una visita de Crónica Global.

Sonia López, senior manager de desarrollo de negocio de Norwegian Cruise Line en España y Portugal

Sonia López, senior manager de desarrollo de negocio de Norwegian Cruise Line en España y Portugal

"La idea fundamental de NCL es dejar un impacto positivo en las comunidades que visitamos, y en eso trabajamos, en aportar un grano de arena en pos del desarrollo y del bienestar de todo el mundo", asegura mientras contempla el perfil de la capital catalana, desde las recién inauguradas cubiertas con vistas panorámicas que este jueves flotan sobre el Mediterráneo.

Un cliente que gasta

Preguntada acerca del escepticismo --e incluso animadversión-- de algunos sectores de la sociedad barcelonesa ante la industria turística, López comenta que "el crucerista es un cliente que normalmente llega por la mañana y se va por la tarde, con lo que no suele hacer una enorme disrupción en la ciudad", frente a otros modelos.

Además, insiste sobre los beneficios del tipo de visitantes que NCL trae a Cataluña, "es un cliente que gasta, que quiere disfrutar y, sobre todo, que tiene un profundo respeto por los sitios que visita".

Respecto a aquellos que querrían prácticamente expulsar al sector, la gerente asume que "la mejor forma de encarar esta situación es dialogar mucho y mostrar cuántas cosas positivas aporta el turismo de cruceros a las ciudades".

Parte del paisaje

Ante todo, considera que la relación de la naviera con Barcelona es prácticamente inmejorable. "Siempre digo de broma que si se dibuja el skyline de la ciudad, con todos sus edificios emblemáticos, deberíamos también poner el Norwegian Epic, por todo el tiempo que lleva aquí".

El 'skyline' de Barcelona, desde el restaurante de 'The Haven', la zona exclusiva del Norwegian Luna

El 'skyline' de Barcelona, desde el restaurante de 'The Haven', la zona exclusiva del Norwegian Luna

Y es que la capital catalana es uno de los principales puertos del Mediterráneo para NCL y precisamente este barco es uno de los cruceros que lleva "más tiempo" embarcando desde aquí: "El Epic quiere mucho a Barcelona, y Barcelona quiere mucho al Epic".

21 barcos

El Luna es la vigésima primera nave de Norwegian y la segunda de la línea Prima Plus, que pretende llevar a la compañía "hacia algo que verdaderamente marque la diferencia en la experiencia del cliente", expone la empresaria al presentar el barco.

"Hemos sido capaces de coger todo aquello que nuestros clientes nos han contado lo que les gusta, les divierte, les apetece y les emociona hacer a bordo de nuestros barcos y lo hemos elevado al máximo nivel", resume desde el luminoso vestíbulo que distribuye las 18 cubiertas del transatlántico.

Estilo libre

Mientras pasea entre las mesas de los 17 bares y restaurantes abordo, se enorgullece de la propuesta de "freestyle cruising" de la naviera: "A bordo de nuestros barcos tú no vas a encontrar que tengas que cenar todos los días a la misma hora en la misma mesa del mismo restaurante con la misma gente, hay una oferta amplísima de restaurantes y puedes desayunar, comer y cenar donde quieras, con quien quieras, cuando quieras".

Vestíbulo del Norwegian Luna

Vestíbulo del Norwegian Luna

Subraya que los barcos más emblemáticos, como su último estreno, "están diseñados para ofrecer esta posibilidad". Para ello, apunta, es necesario evitar aglomeraciones, con espacios amplios para que el viajero se sienta a gusto.

Pese a que el Luna podría tener capacidad para más, asegura, solo aloja a un máximo de 3.550 pasajeros --y unos 1.800 tripulantes--. "Aunque el barco fuese lleno, no lo notarías", promete.

En busca de experiencias

Especialmente después de la pandemia, "la gente quiere vivir experiencias diferentes", observa López sobre la evolución del pasaje. En base a ello, Norwegian diseña sus cruceros repletos de oportunidades de ocio, relajación y gastronomía, de modo que "el destino es el barco".

El Luna farda de su lujoso The Haven --'refugio' en inglés y un juego de palabras con "heaven", el 'cielo'--, con una cubierta exclusiva para los huéspedes de las 60 suites más completas de la flota, así como atractivos para todas las edades, como un híbrido entre montaña rusa y tobogán acuático único en el mundo.