Ratones en el colegio

Ratones en el colegio Familia IE Mas Rampinyo

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"Crecen champiñones en las aulas", el instituto de Montcada con humedades, goteras y ratones

Las familias de los alumnos del IE Mas Rampinyo denuncian el pésimo estado del centro educativo, con problemas estructurales desde hace diez años.

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El instituto escuela Mas Rampinyo de Montcada i Reixac (Barcelona) lleva al menos una década conviviendo con una situación que las familias califican de precaria y alarmante. Goteras, charcos, moho e incluso ratones forman parte del día a día de los alumnos y docentes que pasan sus jornadas en el centro educativo montcadense.

Desde hace más de diez años, el edificio arrastra graves filtraciones de agua que se intensifican cada vez que llueve.

El deterioro de las instalaciones ha ido dejando una estampa cada vez más habitual en los pasillos y aulas: cubos para recoger el agua, techos ennegrecidos por la humedad y paredes castigadas por el paso del tiempo.

A las goteras se suman los hongos. “Hay aulas en las que han salido champiñones. Queremos una solución definitiva ya”, denuncia Edith Abelló, madre e integrante de la asociación de familias del centro.

Obra aprobada, ejecución incierta

El problema tiene sobre la mesa una posible solución, aunque todavía sin fecha clara de ejecución. Existe un proyecto de obras aprobado y valorado en cerca de un millón de euros para reparar las instalaciones. Sin embargo, dos de las tres empresas adjudicatarias han renunciado a ejecutar los trabajos.

Si la última compañía también decidiera retirarse, el proceso administrativo debería empezar de nuevo desde el principio. Eso supondría, como mínimo, otro año más conviviendo con goteras y humedad en las aulas.

Charcos en el pasillo del centro

Charcos en el pasillo del centro Familia IE Mas Rampinyo

Inseguridad y malestar 

Las filtraciones de agua no solo generan incomodidad logística —con clases que deben reubicarse cada vez que llueve—, sino que también preocupan por sus posibles efectos en la salud y la seguridad de la comunidad educativa.

Las familias alertan de riesgos eléctricos derivados de la humedad, así como de posibles afectaciones respiratorias. Abelló asegura que durante el curso escolar se repiten episodios de bronquitis entre los alumnos, que requieren medicación.

Aula inundada en el IE Mas Rampinyo

Aula inundada en el IE Mas Rampinyo

Ratones en la escuela y el municipio 

A todo ello se suma la presencia de roedores. En las aulas se han encontrado excrementos de ratón en alfombras, cajones y rincones del mobiliario escolar, además de material y juguetes roídos.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Montcada i Reixac se ha comprometido a actuar durante las vacaciones de Semana Santa para combatir la plaga.

Pero, según Abelló, la presencia de ratones no afecta únicamente al centro educativo, sino que es un problema que también se detecta en otras zonas del municipio.

Situación precaria de las filtraciones de agua en el interior del colegio de Montcada i Reixac

Espacio insuficiente

Hace unos años, el instituto escuela incorporó los cuatro cursos de secundaria obligatoria. El aumento del número de alumnos, sin embargo, no ha ido acompañado de nuevas instalaciones que permitan absorber ese crecimiento.

Parte del alumnado realiza las clases en espacios adaptados dentro de la escuela o en módulos prefabricados instalados en el patio, algunos de ellos también afectados por filtraciones. La presencia de estos módulos ha reducido de forma considerable el espacio disponible para el juego y el recreo.

El incremento de estudiantes también ha tensionado otros servicios del centro. La cocina, el comedor o el gimnasio funcionan al límite de su capacidad. Algunos alumnos comen en las propias aulas y, en determinados momentos del día, el patio debe dividirse para compatibilizar las clases de educación física con el tiempo de recreo.

Las actividades extraescolares tampoco se libran de los problemas logísticos: la falta de espacios obliga a reorganizar constantemente los horarios.

Hongos en la escuela

Hongos en la escuela

Patio inhabilitado

El Ayuntamiento cedió un terreno para construir un nuevo patio escolar que debía haber estado operativo el pasado mes de septiembre. Sin embargo, su estreno quedó frustrado.

Durante la primera entrega del espacio se detectó la presencia de vallas, elementos peligrosos y hierros que sobresalían del suelo, un escenario que las familias consideraron incompatible con la seguridad de los alumnos.

Aclimatados a los contratiempos

A este problema se suma otro contratiempo técnico: las tuberías del nuevo patio debían conectarse a las de la escuela, pero la obra no se ejecutó correctamente y ahora será necesario enlazarlas con la red de la calle.

El resultado es paradójico: el patio está prácticamente terminado, pero sigue sin poder utilizarse. Nadie sabe todavía cuándo podrá abrirse.

Mientras tanto, los alumnos se han ido acostumbrando a convivir con estos problemas. “Los niños se han adaptado como han podido”, explica Abelló. Una adaptación forzada que, según las familias, acaba generando tensiones en la convivencia y deja cada vez más visible el deterioro del centro.