La Colonia Rusiñol, en Manlleu

La Colonia Rusiñol, en Manlleu

Vida

Cataluña reivindica la artesanía frente a la IA: Osona convierte una colonia textil en la gran escuela de oficios del mundo

La antigua propiedad de la familia Rusiñol destinará sus 35.000 metros cuadrados a la "inteligencia de las manos"

Cuenta con el interés y el apoyo del tejido empresarial de la zona

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Un grupo de profesores de la comarca de Osona se ha propuesto plantar cara al fracaso escolar y a la escasez de profesionales de cualificación media con una apuesta ambiciosa: transformar la Colonia Rusiñol, antigua colonia textil de Manlleu (Barcelona), en la escuela de oficios más importante del mundo.

El proyecto se llama La Central dels Oficis y se plantea como "una reivindicación del mundo de los oficios, de la artesanía, del trabajo de las manos".

Así lo explica uno de los promotores del proyecto, Ferran Riera, director de la Escuela Llissach de Santpedor, en conversación con Crónica Global. "Pasaremos de la inteligencia artificial a la inteligencia de las manos”. 

El centro tiene previsto abrir sus puertas en septiembre de 2027, pero en el mismo mes de este año ya esperan empezar a acoger las familias de los promotores.

Un sitio al que volver

La colonia Rusiñol, ubicada en Manlleu y construida entre 1845 y 1857, dispone de un imponente espacio de 35.000 metros cuadrados donde no solo se pretende enseñar oficios a alumnos de entre 14 y 24 años, sino también transmitirles una forma de vivir y ofrecerles un horizonte cultural.

“Muchos alumnos necesitan un lugar aspiracional, bello, que merezca la pena”, explica Riera. “Un sitio al que siempre quieran y puedan volver”.

La Colonia Rusiñol

La Colonia Rusiñol

Apoyo empresarial

La iniciativa no solo responde a una problemática social, sino también a una necesidad empresarial. Hace años que las empresas catalanas advierten de la falta de profesionales de cualificación media en Cataluña.

Por ello, muchas de las grandes compañías de la zona han mostrado interés por el proyecto. Vichy Catalán, por su parte, ya se ha comprometido a ofrecer apoyo económico.

“Las empresas de la zona podrán indicarnos cuáles son sus necesidades, y nosotros podremos acompañar a los alumnos en su formación”, explica Riera.

Interior de la antigua colonia textil Rusiñol

Interior de la antigua colonia textil Rusiñol

Malestar emocional “disruptivo”

En su experiencia como profesor, Riera ha sido testigo de cómo, año tras año, aumentaba el número de niños con malestar emocional de carácter “disruptivo”.

Trastornos de la conducta alimentaria, pantallismo, adicción a la pornografía o autolesiones son algunos de los trastornos que cada vez aparecen con más frecuencia en el aula. “Presentan síntomas que no son lo suficientemente graves como para requerir un ingreso, pero sí lo bastante intensos como para dificultar su vida cotidiana”, explica Riera.

A ello se suma una creciente desorientación y la dificultad para sostener las decisiones que toman, factores que a menudo desembocan en un elevado grado de fracaso escolar.

Es esta realidad a lo que quieren dar respuesta las seis familias que han impulsado este proyecto, organizadas en la fundación Tots Fundació.

El programa 

Riera plantea el programa educativo del centro del siguiente modo: durante el día, el alumno seguirá un itinerario de aprendizaje laboral, que podrá desarrollarse en ámbitos como la restauración, la jardinería, horticultura y el paisajismo, o distintos oficios (carpintería, fontanería, electricidad, etc.).

Al mediodía, los educadores —junto con sus familias, que vivirán en el centro— compartirán la comida con los alumnos. Por la tarde, se continuará con un programa de orden formativo.

La formación tendrá un coste, aunque contará con un sistema de becas. "Es un proyecto que necesita de la red social", afirma.

Colonia Rusiñol

Colonia Rusiñol

En la colonia

Dentro de la misma colonia, habrá un restaurante de funcionamiento diario, una empresa de mantenimiento y servicio, y una empresa de agricultura ecológica, donde los alumnos podrán trabajar.

Su voluntad es que también haya vida cultural –conciertos, espacios de coworking, talleres de inspiración, exposiciones, un centro de creación artística– y abrir la central una vez al mes a las familias de los alumnos.