Retrato de Ortega y Gasset de Ignacio Zuloaga y Zabaleta

Retrato de Ortega y Gasset de Ignacio Zuloaga y Zabaleta

Vida

Ortega y Gasset, filósofo: “El problema catalán es un problema que no se puede resolver, que solo se puede conllevar”

Ortega abogaba por un autonomismo simétrico y generalizado para evitar la división del país en regiones "ariscas" y regiones "dóciles" al poder central

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José Ortega y Gasset es un filósofo y ensayista del movimiento novecentista que nació en Madrid en 1883. Uno de los que más influencia han ejercido en España y fuera de ella. Con un estilo literario, lleno de metáforas y frases ingeniosas.

Además, uno de los que definió el “problema catalán” como un fenómeno “particularista” cuyo objetivo era la creación de un Estado para desarrollar su identidad en 1932. Para el filósofo era una cuestión estructural e histórica imposible de resolver.

Por ello, propuso que la única solución era “conllevar” a través de la convivencia civilizada y realista basada en la integración y el diálogo. Es decir, al igual que el resto de los españoles tienen que conllevarse con los catalanes, estos últimos también han de conllevarse con el resto de ciudadanos del país.

Además, Ortega y Gasset se opuso al modelo federal, porque bajo su filosofía esto llevaría a una soberanía nacional.

Su visión defendía un Estado de autonomías bajo una soberanía única e indivisa, aclarando que la autonomía no es un pacto entre poderes soberanos, sino una cesión de competencias que el Estado otorga y puede retraer. Para Ortega, cualquier intento de escindir la soberanía central supondría una amenaza directa que conduciría a una catástrofe nacional.

Ortega abogaba por un autonomismo simétrico y generalizado para evitar la división del país en regiones "ariscas" y regiones "dóciles" al poder central. Su propuesta no se centraba únicamente en resolver las quejas de Cataluña, sino en revitalizar España mediante la descentralización de todas sus regiones, movilizándolas en un proyecto sugestivo de vida en común.

Según su análisis, un Estado en decadencia fomenta los nacionalismos, mientras que una nación próspera y con un programa de futuro ilusionante logra reabsorber los impulsos particularistas.

Transcurridas nueve décadas, las ideas de Ortega mantienen una vigencia sorprendente y se consideran la base inspiradora del actual Estado de las Autonomías definido en 1978. A pesar del alto nivel de autogobierno alcanzado, la persistencia de las tensiones secesionistas confirma el diagnóstico orteguiano sobre la porción "irreductible" del nacionalismo.

Hoy, la relación entre España y Cataluña sigue siendo un desafío vigente que obliga a ambas partes a aceptar la conllevancia doliente y a buscar espacios de concordia y tolerancia.