Publicada

A veces la vida te pone a prueba para ver si eres lo suficientemente fuerte para seguir adelante. Lo cierto es que, en ocasiones, no todo depende de ti, pues cuando llega una enfermedad, no solo depende del paciente, sino que entra en juego el pronóstico médico.

Cuando todo parecía ir viento en popa, llega la vida y te golpea drásticamente, sin reparo y sin esperarlo. Tras el Mundial de 2010, Hansi Flick recibió una de las peores noticias: a su esposa le diagnosticaron cáncer de mama.

Aunque puedas pensar que esta enfermedad es una de las que, a día de hoy, está más controlada y ofrece mejores resultados cuando se trata adecuadamente, recibir esta noticia no es agradable para nadie. El miedo y la incertidumbre se apoderan de ti.

“Tuve un miedo como nunca antes. A Silke le diagnosticaron cáncer de mama. Sentí terror como nunca antes lo había sentido. Estar allí para ella y los niños era aún más importante de lo habitual”, confesaba Flick, según recoge La Razón.

Una delicada situación que no solo afecta a quien la padece, sino también a quienes le rodean. Una etapa que marcó un antes y un después en la vida familiar de Hansi Flick. “Admiro a mi mujer por la fuerza y la calma interior con la que afrontó una situación tan complicada. Yo lloraba todos los días, me metía en la cama con lágrimas en los ojos mucho más a menudo que ella”, confesó en su libro.

En esta misma publicación, el técnico alemán ha contado que este capítulo de su vida le enseñó “humildad y gratitud”, y que “estar a su lado y al lado de las niñas era más importante que nunca”.

Una situación que no fue fácil de gestionar, pues en estas ocasiones la mente puede convertirse en nuestra peor enemiga, ya que solo aparecen pensamientos negativos. Una enfermedad como el cáncer puede llevarte a centrarte únicamente en la posibilidad de la muerte.

Por esta razón, Flick extrae una lección de vida que ha querido compartir con todos sus lectores: “Según mi experiencia, afrontar el hecho de que no estaremos aquí para siempre conduce a un modo de vida más consciente. Hay cosas más grandes e importantes que el fútbol”.

Hansi Flick y su familia

El entrenador del FC Barcelona prefiere llevar una vida discreta. En 1983 conoció a su esposa, Silke, cuando él tenía 18 años y ella 15. Se casaron en 1987 y juntos han formado una familia sólida y discreta, alejada de los focos del fútbol internacional.

Tienen dos hijas: Kathrin (nacida en 1989) y Hannah (1991). Esta última es fotógrafa y activa en redes sociales. Es madre de dos hijos, lo que ha convertido a Flick en abuelo, un rol que disfruta plenamente, especialmente cuando juega al Lego con sus nietos.