Estafa Criptomonedas Barcelona
Cataluña irrumpe en la investigación contra el jefazo de la UDEF
La organización captaba intermediarios en grupos de mensajería para convertir efectivo en criptomonedas y enviarlo a cuentas en Emiratos, Panamá y Suiza
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Barcelona se convirtió en uno de los principales nodos operativos del sofisticado engranaje financiero que la organización criminal en la que presuntamente participaba el exjefe de la UDEF Óscar Sánchez Gil desplegó para blanquear dinero procedente del narcotráfico.
La estructura, basada en el uso de criptomonedas, intermediarios captados en Telegram y transferencias internacionales, permitió a la red introducir grandes cantidades de efectivo en el circuito financiero con apariencia legal.
Fuentes conocedoras de la trama confirman a Crónica Global que al menos cuatro millones de euros blanqueados por la organización son trazables desde Cataluña, a través de una operativa que combinaba intercambios físicos de dinero y su posterior conversión en activos digitales.
Los intermediarios
El sistema arrancaba en grupos de Telegram, donde miembros de la organización captaban a personas dispuestas a actuar como mulas financieras a cambio de una comisión.
Estas personas recibían instrucciones precisas para acudir a puntos concretos de Barcelona, donde recogían dinero en efectivo.
Dinero intervenido en un operativo policial anterior
A cambio de un pequeño porcentaje, los intermediarios debían ingresar ese efectivo en plataformas digitales y convertirlo en criptomonedas, que posteriormente enviaban a direcciones virtuales controladas por la organización.
Este método permitía introducir dinero de origen ilícito en el ecosistema digital sin recurrir directamente al sistema bancario tradicional.
70.000 movimientos
Todas estas operaciones convergían en una wallet recolectora, una cuenta virtual central que actuaba como núcleo del sistema de blanqueo. Esta dirección recibía de forma constante los activos digitales procedentes de múltiples intermediarios, incluidos los captados en Barcelona.
Los investigadores han identificado una actividad masiva vinculada a esta wallet --cartera--: 28.000 movimientos de entrada y 45.000 de salida.
Este volumen revela un sistema diseñado para absorber y redistribuir grandes cantidades de dinero mediante miles de microtransacciones destinadas a dificultar su trazabilidad.
Desde esta wallet principal, los fondos eran fragmentados y enviados a múltiples wallets secundarias, una maniobra destinada a romper la cadena de seguimiento y complicar eventuales investigaciones policiales.
Transferencias opacas
El siguiente paso consistía en transferir los fondos desde esas wallets distribuidoras hacia cuentas radicadas en Emiratos Árabes Unidos, Panamá y Suiza.
En estos destinos, estructuras financieras especializadas se encargaban de reintegrar los activos en el circuito económico, completando el proceso de blanqueo mediante sucesivas conversiones y transferencias internacionales.
Este sistema escalonado permitía distanciar progresivamente el dinero de su origen ilícito.
Imagen de una billetera de criptomonedas
Alerta del mecanismo antiblanqueo
Los propios mecanismos antiblanqueo de una de las aplicaciones utilizadas detectaron patrones irregulares compatibles con actividades de lavado de capitales, lo que generó las primeras alertas sobre la operativa.
Además, una de las wallets secundarias llegó a estar monitorizada por la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional, al sospecharse que podía estar vinculada a uno de los miembros de la organización.
La identificación de los responsables resultó especialmente compleja debido al elevado nivel de anonimización y fragmentación empleado en las transacciones.
La organización criminal
Fuentes policiales confirman a Crónica Global que este sistema financiero encaja con el mecanismo de blanqueo atribuido a la organización criminal investigada en la Audiencia Nacional, una trama internacional dedicada al tráfico de cocaína y al posterior lavado de los beneficios obtenidos mediante estructuras financieras opacas, criptomonedas y transferencias internacionales.
El presunto líder de la organización es el narcotraficante Ignacio Torán, procesado por la Audiencia Nacional por tráfico de drogas y blanqueo de capitales. La investigación lo sitúa como uno de los principales responsables de la introducción de grandes cargamentos de cocaína en España y como figura central del entramado criminal.
Desde la izquierda, los supuestos narcos Alejandro Salgado Vega, alias 'El Tigre'; e Ignacio Torán.
Junto a él figura también como investigado el narcotraficante Alejandro Salgado, alias El Tigre, considerado uno de sus socios operativos y actualmente huido de la justicia. Fuentes policiales lo sitúan en Dubái, desde donde presuntamente seguiría controlando parte de la estructura financiera y logística de la organización.
El papel clave del exjefe de la UDEF
Entre los principales investigados figura el inspector jefe Óscar Sánchez Gil, exresponsable de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), actualmente en prisión provisional.
Los agentes localizaron cerca de 20 millones de euros en efectivo emparedados en su domicilio, un hallazgo que supuso un punto de inflexión en la investigación.
Los investigadores sostienen que el mando policial habría utilizado su posición privilegiada para facilitar las operaciones de la organización, presuntamente accediendo a bases de datos confidenciales, anticipando actuaciones policiales y protegiendo la actividad de la red.
Imagen antigua del inspector jefe Óscar Sánchez Gil, exjefe de UDEF
La organización habría introducido en España decenas de toneladas de cocaína mediante contenedores marítimos procedentes de América Latina, desplegando posteriormente una sofisticada estructura financiera internacional para blanquear los beneficios.
En ese entramado, Barcelona emergió como uno de los puntos utilizados en la fase inicial del lavado de capitales, mediante la captación de mulas financieras y la conversión del dinero en efectivo en activos digitales para su posterior dispersión internacional.