La grabación del podcast Special People Club se ha convertido en objeto de una polémica legal que trasciende el ámbito del entretenimiento para entrar en el de la salud pública.
Las imágenes emitidas en este espacio digital han motivado una queja formal ante las autoridades competentes, señalando una presunta violación de la normativa sanitaria y audiovisual.
Infracción normativa
Según detalla el comunicado emitido por la entidad denunciante, la acción se dirige tanto contra las conductas individuales observadas en el vídeo como contra la responsabilidad del medio difusor.
El episodio en cuestión muestra a la artista catalana interrumpiendo la conversación para encender un cigarrillo en un espacio interior cerrado, invitando a su interlocutora a hacer lo mismo.
Invitación expresa
Aunque Esty Quesada afirma ante la cámara no ser fumadora habitual, termina aceptando el ofrecimiento de la invitada. "Me gusta hablar a caladas", asegura la youtuber.
Ambas aparecen fumando ante las cámaras durante la entrevista, un comportamiento que la asociación considera constitutivo de una doble vulnerabilidad de la vigente ley antitabaco.
Espacio cerrado
Por un lado, se denuncia el consumo en un espacio interior, que técnicamente entra en la categoría de centro de trabajo. Por otro, se señala el incumplimiento de las restricciones en medios.
La ley prohíbe explícitamente que presentadores, colaboradores o invitados fumen en servicios de la sociedad de la información. A esto se añade una posible infracción de la Ley General de Comunicación Audiovisual.
Marca visible
Dicha norma impide toda comunicación comercial, promoción o exhibición de productos de tabaco. Esto incluye los contenidos difundidos a través de redes sociales y plataformas digitales.
La asociación destaca un detalle relevante: en la primera versión de la entrevista subida a la red, se mostraba de forma perfectamente reconocible la marca del producto consumido.
Edición posterior
Tras la difusión inicial y la reacción generada, el contenido fue retirado temporalmente. Poco después, volvió a publicarse con el cigarrillo pixelado para ocultar el logotipo.
Raquel Fernández Megina, presidenta de Nofumadores.org
Esta medida no convence a los denunciantes. "La pixelación del cigarrillo no neutraliza el mensaje ni el acto de fumar", advierte Raquel Fernández Megina, presidenta de la plataforma.
Mensaje intacto
A juicio de la entidad, el consumo sigue siendo reconocible, lo que conlleva su normalización y legitimación. "El efecto final es el mismo: una promoción implícita", subraya Fernández Megina.
La organización insiste en la gravedad de que este tipo de formatos, dirigidos mayoritariamente a audiencias jóvenes, muestren el tabaquismo como algo natural.
Impacto social
Más allá de las infracciones legales, la denuncia alerta sobre el problema ético de banalizar el consumo, presentándolo "como un gesto estético o admirativo" ante millones de seguidores.
"Rosalía es una figura pública con enorme capacidad de influencia entre adolescentes", recuerdan, señalando la vulnerabilidad de este grupo ante la "renormalización" de la nicotina.
Antecedentes previos
La organización subraya que no se trata de un hecho aislado. Ya en diciembre de 2024 interpusieron una queja similar contra la cantante por mostrar cigarrillos en sus redes sociales.
La postura de la entidad es tajante respecto a la defensa de la libertad artística en estos casos: "Los derechos a la creación y a la expresión no pueden estar por encima del derecho a la salud".
