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A veces la vida no siempre te sonríe y, aunque estés en una de tus mayores oportunidades, se hace cuesta arriba el estar lejos de tu familia y el tener que afrontar los problemas solo, con apenas 16 años.

Es el caso de Vicky López, la futbolista de FC Barcelona que ya es una figura consolidada y cuenta con más de 100 partidos oficiales y 30 goles en su marcador, desde su llegada hace 4 años.

Con apenas 19 años, la madrileña ya cuenta con grandes reconocimientos, como el de mejor jugadora joven del mundo tras recibir el trofeo Kopa de France Football. A pesar de su corta edad, su madurez dentro del terreno de juego muestra el trabajo que lleva a diario con una preparación meticulosa desde el gimnasio, la dieta hasta la fisioterapia para prevenir lesiones.

Sin embargo, la clave de su éxito recae en el vínculo familiar, siendo el motor principal de su carrera profesional, destacando la figura de su progenitor como uno de los pilares fundamentales.

Vicky, en una entrevista en la Cadena Ser, recuerda con especial emoción el momento en que, mientras se encontraba en un campamento en Estados Unidos, recibió la llamada de su padre anunciándole que se marchaban al Barça.

Ella tiene muy presente que su posición actual en la élite no es fruto del azar, pues reconoce abiertamente que su padre ha realizado innumerables esfuerzos a lo largo de su vida para que hoy pueda dedicarse al fútbol. Mi padre ha hecho muchos sacrificios para que hoy yo esté en el Barça”, afirmaba a la Cadena Ser.

Sin embargo, el proceso de dejar su Vallecas natal para mudarse a Barcelona no fue sencillo para una jugadora tan joven. Durante un bache emocional tras un partido con el equipo filial, Vicky llamó a su padre pidiendo regresar a Madrid, pero él se “negó a dejarla volver a la primera de cambio”.

Aquella firmeza de su padre, que en su momento fue difícil de asimilar, terminó por hacerla más fuerte y la ayudó a considerar Barcelona como su propio hogar y refugio.

Sus raíces y la memoria de su madre, fallecida hace unos años, están presentes en cada detalle de su equipación y en sus celebraciones. Fue su madre quien realmente descubrió su talento y el de su hermano al llevarlos por primera vez a jugar al fútbol sala, quedando impresionada por su habilidad.

Por este motivo, Vicky luce en sus botas los nombres de sus padres junto a las banderas de España y Nigeria, y dedica cada gol que marca a su madre, sabiendo que su padre también se siente partícipe de esos logros.

López valora enormemente la confianza que está recibiendo esta temporada, en la que ya ha superado los 1.600 minutos de juego y se siente cada vez más libre y auténtica sobre el césped. Para ella, aprender de sus compañeras y del staff técnico es una prioridad diaria que disfruta intensamente junto a la afición.