“En giner, tanca la porta i encén el braser”. Pocas frases resumen tan bien el corazón del invierno como este refrán catalán que, traducido al castellano, no deja lugar a dudas: En enero cierra la puerta y enciende el brasero.
Es directo, claro y tremendamente práctico. No habla de borrascas atlánticas, ni de anticiclones, ni de anomalías térmicas, pero cualquiera que lo escuche entiende al instante qué toca hacer cuando llega enero: resguardarse del frío.
Este dicho popular, muy arraigado en Cataluña y conocido también en otras zonas del país gracias a sus múltiples variantes, refleja una sabiduría meteorológica construida a base de experiencia.
Antes de que existieran los partes del tiempo o las aplicaciones móviles, el clima se interpretaba con refranes que servían como guía para la vida cotidiana. Y enero, históricamente, ha sido sinónimo de frío intenso, días cortos y pocas ganas de salir de casa.
No es casualidad que el refrán haga referencia al brasero, uno de los elementos esenciales en los hogares de antaño para combatir las bajas temperaturas. Mantener la puerta cerrada y el fuego encendido era casi una norma de supervivencia. De ahí que existan versiones muy similares como En enero ten encendido el brasero, que refuerzan la misma idea sin rodeos.
Incluso encontramos una variante más ligada al mundo rural. Esta expresión tiene mucho que ver con la vida del payés, el campesino, para quien enero era un mes de escasa actividad en el campo. El frío limitaba el trabajo agrícola, así que tocaría quedarse bajo techo, aprovechar los recursos almacenados y esperar tiempos más benignos.
Lo interesante de este refrán es que, pese al paso de los siglos y a los cambios en el clima, sigue teniendo sentido hoy. Cada invierno, cuando las temperaturas bajan y las olas de frío se repiten, el dicho vuelve a circular como una verdad sencilla que no necesita gráficos ni porcentajes. Frente a la complejidad de los informes meteorológicos, esta frase popular ofrece una explicación inmediata y cercana del tiempo que hace y del comportamiento que se espera de él.
En el fondo, En giner, tanca la porta i encén el braser no es solo una predicción del tiempo, sino una invitación a bajar el ritmo, refugiarse en casa
