Ha pasado ya un mes y algunos todavía no se han dado cuenta, pero el mapa de la movilidad en Cataluña ha dado un vuelco inesperado este 2026.
Las impopulares Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) han desaparecido en 15 localidades de Barcelona, una de las provincias donde había más.
La Generalitat ha confirmado la noticia. Con la ley en la mano, estos municipios ya pueden ver cómo la movilidad deja de tener restricciones. Esto se debe a la aplicación técnica del Plan de Calidad del Aire.
Tras auditar los niveles de contaminación entre 2020 y 2024, el Departament de Territori ha constatado que estas localidades mantienen una calidad del aire óptima.
Primeros cambios
Los datos obtenidos dejan ver que esta quincena de municipios cumple con los límites legales sin necesidad de aplicar prohibiciones al tráfico privado.
Para los residentes de estas zonas, esto significa que los vehículos sin etiqueta ambiental (o con etiquetas más antiguas) pueden seguir circulando por sus centros urbanos sin temor a multas.
Los municipios de Barcelona que libran de las ZBE
Las sanciones por circular sin permiso por las ZBE ascienden a 200 euros, unas multas que ya son habituales en la capital catalana.
Los municipios de Barcelona que se libran de la ZBE
La noticia beneficia directamente a localidades barcelonesas que, por su población (entre 20.000 y 50.000 habitantes), estaban en el punto de mira de la normativa.
Los municipios exentos son:
- Barberà del Vallès
- Castellar del Vallès
- Esparreguera
- Igualada
- Les Franqueses del Vallès
- Martorell
- Montcada i Reixac
- Olesa de Montserrat
- Ripollet
- Sant Andreu de la Barca
- Sant Pere de Ribes
- Sant Quirze del Vallès
- Santa Perpètua de Mogoda
- Sitges
- Vilafranca del Penedès
Las otras localidades que se salvan
Aunque el grueso de la exención se concentra en el cinturón de Barcelona, la mejora ambiental ha permitido que otros nueve municipios del resto de Cataluña también se libren de las restricciones.
Estos son el resto de los beneficiados:
- Calafell
- Cambrils
- El Vendrell
- Figueres
- Palafrugell
- Salou
- Salt
- Sant Feliu de Guíxols
- Vila-seca
En total, son 24 las localidades catalanas que, al menos por ahora, no tendrán que invertir en cámaras de vigilancia ni en señalización específica para restringir el paso a sus ciudadanos.
Por qué ha cambiado la normativa
La clave reside en la flexibilidad del decreto de la Generalitat. Mientras que la Ley estatal de Cambio Climático es más rígida con las ciudades de más de 50.000 habitantes, la normativa autonómica introdujo un sistema de revisión anual.
Este mecanismo permite que, si un municipio demuestra que su aire es saludable de forma sostenida, la obligación de aplicar una ZBE decaiga automáticamente.
Partículas contaminantes
El análisis técnico ha monitorizado tres contaminantes clave: el dióxido de nitrógeno (NO2), las partículas en suspensión (PM10) y el ozono troposférico (O3). Los datos son concluyentes.
En estas 24 localidades que se libran de las ZBE no se han superado los umbrales de seguridad permitidos en los últimos cinco años. Por ello, el Govern ha optado por suprimir estas zonas.
Eso no implica que las ZBE hayan desaparecido para siempre de Cataluña. De hecho, municipios como Reus y Tarragona ya han empezado a aplicarlas, aunque no sin problemas.
Las medidas para controlar los límites de contaminación siguen activas y la normativa continúa siendo estricta para el resto del territorio.
Las ZBE activas
Así, un total de 38 municipios catalanes sí tienen activas sus ZBE desde el 1 de enero de 2026. De ellos, 23 superan los 50.000 habitantes y ya estaban obligados por la normativa estatal. Además, otros 15 municipios de más de 20.000 habitantes deberán implantarla.
Estos 15 municipios de más de 20.000 habitantes obligados por la ley española son: Esplugues de Llobregat, Gavà, Manlleu, Molins de Rei, Sant Adrià de Besòs, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Just Desvern, Sant Vicenç dels Horts y Vic.
Los añadidos por la ley catalana
A ellos se les añaden otros cinco municipios que quedan incluidos por la ley catalana: Amposta, Banyoles, Olot, Salt y Tortosa.
Y es que, si bien el decreto catalán permite la revisión anual de estas zonas, también amplía los criterios de evaluación e incorpora el ozono troposférico como nuevo contaminante a tener en cuenta, concretando cinco años de superación. Una de cal y otra de arena.
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