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El fútbol es un deporte cargado de acciones lesivas. Se trata de una práctica muy intensa, con situaciones límite realizadas en cuestión de segundos. Saltos, giros bruscos, entradas o choques son algunos de los inconvenientes que pueden tener lugar sobre el rectángulo de juego.

No obstante, uno de los enemigos silenciosos es la conmoción cerebral. Puede ocurrir de distintas maneras, como un pelotazo en el rostro o una colisión que afecte a la cabeza. El estudio de las acciones que implican posibles problemas en la testa están revisándose de manera profunda, pero los datos no son positivos. Encima, en parte, por culpa de los propios atletas.

Menos de la mitad

El Instituto Cugat publica un informe provisional acerca de esta causa se basa en datos de la Mutualidad de Futbolistas Españoles en su Delegación Catalana. El documento analiza 1.773 expedientes. Estos casos abarcan ocho campañas, desde la temporada 2016-2017 hasta la 2023-2024Se trata del primer estudio de estas características en el ámbito catalán.

Raphael Varane, posicionado en contra de los remates de cabeza en niños a raíz del riesgo de conmociones cerebrales, sustituido en un partido del Real Madrid EFE

El texto alerta sobre el bajo cumplimiento del reposo necesario. Pocos respetan el tiempo antes de volver a competir. Solo el 43,9% regresó tras una pausa de al menos siete días. Más de la mitad de la plantilla se salta el descanso.

Normas olvidadas

Esta cifra choca con las directrices mundiales vigentes. El Instituto Cugat recuerda la norma estricta de la FIFA. Las conmociones exigen un protocolo estandarizado de actuación. El tratamiento requiere un mínimo de siete días antes de jugar.

El tiempo medio de vuelta al deporte es de 20,39 días. Aun así, la realidad inmediata tras el golpe preocupa. La mayoría no respeta la semana de seguridad clínica. Muchos vuelven al césped antes de lo recomendado por los expertos.

Perfil del afectado

Hay una media de 221,63 traumatismos craneoencefálicos por temporada. El estudio detalla quiénes sufren estos percances habitualmente. Los hombres acaparan el 90,7% de todos los casos. Las mujeres representan el 9,3% restante de la muestra.

Gavi disputa un balón a poca altura con la cabeza en el Barça-Osasuna EFE

La edad media de los lesionados es de 21,65 años. No se aprecian grandes diferencias estadísticas entre sexos. En hombres es de 21,58 años y en mujeres de 22,32. La tendencia a lesionarse es idéntica en esa franja vital.

Definición médica

La FIFA define la conmoción como una lesión cerebral traumática. La causa un golpe directo en la cabeza, cuello o cuerpo. Esto transmite una fuerza impulsiva hacia el cerebro. Se desata entonces una cascada de cambios neuroquímicos complejos.

Puede haber lesiones axonales o procesos de inflamación. También surgen alteraciones del flujo sanguíneo cerebral. Los síntomas aparecen a veces de inmediato tras el choque. Otras veces surgen silenciosamente en días posteriores.

Riesgos futuros

La severidad de los episodios es un dato relevante. Un 5,8% de futbolistas requirió hospitalización urgente. Los síntomas suelen resolverse en pocos días de reposo. Sin embargo, a veces se prolongan peligrosamente en el tiempo.

Alfred Ferré, investigador del Instituto Cugat X

Alfred Ferré es el investigador y autor del estudio. El experto insiste en acatar las recomendaciones oficiales. El cerebro sufre cambios estructurales tras el golpe inicial. Esto aumenta notoriamente el riesgo general de una nueva lesión.

Ferré advierte seriamente sobre los casos extremos. Estas prácticas pueden afectar las capacidades cognitivas. El peligro es muy relevante en deportistas jóvenes. El daño es crítico en aquellos que están en edad escolar. La práctica del balompié debe adaptarse en pro de la salud de los atletas.

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