El president de la Generalitat en funciones, Albert Dalmau, ha anunciado que el Govern ha pedido a Renfe y Adif la suspensión total de los servicios de Rodalies y trenes regionales hasta que los operadores ferroviarios puedan garantizar la plena operatividad de las vías.
Asimismo, han solicitado también que, en el momento en que se retome la circulación, los billetes sean gratuitos para todos los pasajeros, mientras no se recupere la plena normalidad.
"Por seguridad"
"La seguridad es y será la cuestión primordial en toda nuestra actuación", ha dicho en nombre del Ejecutivo de Salvador Illa ante los medios de comunicación.
La prioridad del Govern es triple: garantizar la seguridad de los usuarios y trabajadores, garantizar el derecho a la movilidad de los catalanes y catalanas y garantizar que Adif y Renfe cumplan con su deber de trabajar codo con codo para encontrar soluciones", ha agregado el también conseller de Presidencia.
Incidencias
Dalmau ha defendido que el temporal de lluvia, nieve y viento de la última semana ha generado "un volumen de incidencias sin precedentes en la historia reciente de la red ferroviaria" catalana.
Prueba de ello es el derrumbe parcial de un talud que ayer obligó a cortar un extremo de la línea R1.
O el colapso de un muro de sostén de la autopista AP-7 el martes. La estructura se precipitó sobre un tren de la R4, y lo hizo descarrilar. A consecuencia del siniestro, falleció un maquinista en prácticas y 37 personas resultaron heridas.
Fue el inicio de la crisis actual de la red de ferrocarril de proximidad.
Negociación
Desde entonces, Renfe, titular del servicio, y el Govern, se encuentran negociando una operativa regular de Rodalies pero que, al mismo tiempo, garantice la seguridad de los maquinistas.
Ello con el trasfondo del descontento de los trabajadores, que faltaron a sus puestos de trabajo el jueves, y que ayer exigieron que los trenes de toda la red pararan en los puntos en los que los muros de contención presentan problemas.
Accidente de Gelida
El punto central de la crisis es, precisamente, la seguridad de la infraestructura. Los maquinistas exigen garantías, Renfe y el Govern examinan cómo darlas a la vez que garantizar la máxima operatividad del servicio.
Del resultado de esta ecuación depende la movilidad de unas 400.000 personas, que son las que diariamente utilizan la red de Rodalies para desplazarse a sus puestos de trabajo, centros de formación o domicilios.
