Una estación de Rodalies, cerrada Barcelona
Cataluña, pendiente de 140 maquinistas
400.000 catalanes llegan a este viernes sin saber si podrán usar Rodalies tras dos días sin servicio, lo que tensa al tejido económico
Las inspecciones continúan de madrugada para reconfirmar la seguridad de la red y resolver la huelga de conductores
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La movilidad en Cataluña afronta una nueva prueba de fuego este viernes, sin plenas garantías de éxito. 400.000 catalanes dependen de que 140 maquinistas se presenten en sus puestos de trabajo antes de las 6:00 h de la mañana, lo que tensa las cosas con el tejido productivo y económico de la autonomía.
No lo hicieron el 96% de ellos el jueves, cuando solo seis empleados respondieron a la llamada de Renfe, Adif y el Govern para que los trenes de Rodalies volvieran a circular tras el accidente de Gelida, que causó la muerte de un maquinista sevillano de 28 años en prácticas y decenas de heridos.
Tercera inspección
48 horas después de la repentina suspensión del servicio, su reanudación se debatía a bordo de los 13 convoyes de marchas blancas que, sin pasaje pero con maquinistas, repasaban por tercera vez este jueves cada kilómetro de vías, túneles y taludes como el que colapsó fatalmente el martes.
Ello es fruto del acuerdo que se alcanzó en el Departamento de Territorio de la Generalitat, en una reunión en la que la consellera Sílvia Paneque hizo de mediadora entre Renfe y Semaf, sindicato al que no convenció el comunicado de Adif sobre la "operatividad" de la red y montó una huelga encubierta.
Un bombero habla por teléfono en Gelida (Barcelona) tras el choque mortal de un tren de Rodalies con un muro de contención de la AP-7 el martes 20 de enero Barcelona
"La mayor normalidad posible"
Pasadas las 10:00 de la noche, el portavoz de Renfe en Cataluña, Antonio Carmona, anunciaba que la R2 norte --que une Maçanet Massanes con el Aeropuerto de El Prat-- estaba lista para volver a transitar. Pero al seguir las revisiones en marcha, no aclaraba el devenir inmediato del resto de las líneas de Rodalies.
"Se seguirá trabajando toda la noche para cumplir con las exigencias en seguridad y arrancar el servicio por la mañana con la mayor normalidad posible", explicaba el histórico dircom a la prensa, apoyándose en una expresión que anticipa "que pueda haber alguna disfunción en el servicio".
El portavoz de Renfe, Antonio Carmona
Tampoco lo hacía unas horas antes la consellera, cuyo departamento ha abierto un expediente a Renfe por el caos: "A la luz de estos resultados se retomará el servicio".
En el tramo entre Martorell y Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona), lugar del accidente del martes en la R4, habrá un servicio alternativo por carretera que podría replicarse a otras líneas en caso de encontrar deficiencias de madrugada.
Plan B
De este modo, el cerca de medio millón de usuarios diarios de Rodalies se han ido a dormir sin saber si podrán subirse al tren en el último día laborable de la semana, forzados a tener un plan B.
El Ejecutivo catalán ha reforzado el dispositivo de informadores en las estaciones, ha suspendido la zona de bajas emisiones en Barcelona y ha añadido 100 buses interurbanos ante la posibilidad de que se repita una "situación indeseable" y la huelga encubierta de los maquinistas se prolongue.
Afectados por un corte ferroviario, en una imagen de archivo
Pulso
Estos están comandados por el Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf), del que poco se sabe, más allá de que cuenta con mayoría sindical. Representa al colectivo que ocupa el último eslabón de la cadena de seguridad ferroviaria: los profesionales responsables directos de la conducción de los trenes.
Su ámbito de actuación abarca tanto el ferrocarril público como el privado y agrupa a maquinistas en activo, exmaquinistas y personal con licencia de conducción, lo que le otorga un conocimiento técnico profundo y transversal del sistema.
El tren accidentado en Gelida (Barcelona)
Los maquinistas operan el material rodante y toman decisiones críticas en tiempo real, por lo que sus advertencias sobre el estado de las infraestructuras, los sistemas de señalización o los protocolos de seguridad tienen un impacto directo sobre la circulación de los trenes.
Qué reclaman
Algo que creen que ha cambiado. Por ello, exigen a la Generalitat --así como al Gobierno tras el desastre de Adamuz-- un "mecanismo para establecer mejoras o mitigar riesgos", al creer que se ha "normalizado" que los maquinistas reporten incidencias sin "ningún tipo de consecuencia", en palabras del secretario general del sindicato, Diego Martín Fernández.
El pulso lanzado por Semaf y el colapso que ha generado prueba la fuerza que tiene en su interlocución con Renfe y con la Administración, tanto en materia laboral como en cuestiones técnicas y de seguridad. Es, precisamente, esta última cuestión la que el accidente de Gelida y el de Córdoba han puesto en tela de juicio.