Tarragona no solo es pasado romano. Si bien los turistas siempre vienen atraídos por el teatro y el circo, hay otros rincones con mucha historia que merecen la pena ser descubiertos.
Sus vecinos ya lo empiezan a conocer, y la gente de la zona también. Se trata de una zona que tiene esencia de pueblo marinero y que todavía mantiene la conexión de Tarragona con el mar: El Serrallo.
Como no puede ser de otra manera, esta zona está situada junto al puerto de la ciudad, hoy polo industrial. Sin embargo, sus calles y casas conservan una fisonomía y una vida cotidiana que recuerdan más a un pequeño núcleo marinero que a un barrio integrado en una gran ciudad.
Su historia, su vinculación con la pesca y su estructura urbana explican por qué sigue siendo uno de los barrios con mayor sentimiento de pertenencia de la ciudad.
Aunque la actividad pesquera en Tarragona está documentada desde la Edad Media, El Serrallo comenzó a configurarse como barrio a mediados del siglo XIX.
La construcción de la línea de ferrocarril y la ampliación del puerto obligaron a los pescadores a abandonar los asentamientos informales que ocupaban la franja litoral, donde vivían en barracas levantadas sobre la arena.
Estos trabajadores del mar se establecieron en terrenos próximos al nuevo puerto, dando lugar a un núcleo urbano que creció de forma progresiva.
Tiene explicación: El Serrallo alberga el puerto pesquero de Tarragona. Eso hace que la actividad de la flota local se concentre en este punto, donde cada tarde se celebra la subasta del pescado en la lonja.
La llegada de las embarcaciones, la descarga del pescado y el movimiento asociado a esta actividad forman parte del paisaje cotidiano del Serrallo.
Este factor ha hecho que, durante generaciones, el barrio haya estado habitado mayoritariamente por familias vinculadas al mar: pescadores, armadores y trabajadores del puerto.
Esta continuidad ha favorecido la creación de una red social sólida y un fuerte sentimiento de comunidad. Unos lazos que se han estrechado con las fiestas propias, la mayoría de ellas ligadas al mar.
Origen del nombre de El Serrallo
Las celebraciones de Sant Pere, patrón de los pescadores, y de la Verge del Carme, vinculada al mundo marinero, forman parte del calendario anual. En estas fechas se organizan actos religiosos, procesiones marítimas y actividades populares que refuerzan la relación entre el barrio, el mar y su historia.
Pero si es algo tan pesquero, ¿por qué esta denominación tan particular? Hay una explicación. El nombre del barrio procede del término sorral, en referencia a los terrenos arenosos sobre los que se levantaron las primeras viviendas.
Estas son las que le dieron forma. A pesar de que aquellas construcciones iniciales eran algo precarias, poco a poco fueron sustituidas por edificios de obra.
Los años empezaron a dotar a El Serrallo de una forma de barrio compacto, funcional y estrechamente vinculado al puerto. Aunque también ha sido gracias a las acciones que se han llevado a cabo.
A partir de los años 80 del siglo XX, el barrio fue objeto de diversas actuaciones urbanísticas destinadas a mejorar infraestructuras y espacios públicos, indispensables para frenar la degradación del entorno portuario y mejorar las condiciones de vida de los residentes.
Estos cambios no transformaron en exceso la zona. A diferencia de otros procesos de renovación más agresivos, en El Serrallo se mantuvo la escala del barrio.
Las calles, la altura de los edificios y la estructura urbana no sufrieron alteraciones profundas, lo que permitió conservar su carácter original, su uso mayoritariamente residencial y su esencia de pueblo.
Qué ver en El Serrallo
Solo hace falta dar un paseo para darse cuenta. El barrio cuenta con varios espacios de interés vinculados a su identidad marinera.
Uno de los más destacados es la iglesia de Sant Pere, situada en el centro del barrio y estrechamente ligada a la comunidad pesquera.
También merece atención el paseo marítimo de El Serrallo, que permite observar la actividad portuaria y el movimiento de las embarcaciones.
El entorno del puerto pesquero y la lonja constituye otro de los puntos más representativos, especialmente a última hora de la tarde, cuando se concentra la actividad diaria del sector.
Restaurantes y cocina marinera
La gastronomía es uno de los aspectos más visibles de El Serrallo. La presencia de restaurantes especializados en cocina marinera ha convertido al barrio en un punto de referencia dentro de Tarragona.
Muchos de estos establecimientos basan su oferta en el pescado y el marisco procedentes de la lonja local. Dan fe de ello locales históricos como El Pòsit, Can Boada o La Xarxa, donde la pesca, las tapas y el producto de proximidad son protagonistas.
Un barrio residencial consolidado
Pese al aumento del interés gastronómico y la afluencia de visitantes, El Serrallo ha mantenido un uso residencial predominante. Su proximidad al centro de Tarragona, la conexión directa con el puerto y la disponibilidad de servicios básicos han contribuido a consolidarlo como una zona estable para vivir.
Todo está cerca, las calles huelen a mar, los edificios no son gigantescos. Es casi un pueblo, donde sus vecinos todavía hacen vida en común y todo tiene escala humana, una rara avis en tiempos de metrópolis.
