El jefe de Oncología del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Josep Tabernero, tras comparecer ante la titular del juzgado de instrucción número 12 de Barcelona

El jefe de Oncología del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Josep Tabernero, tras comparecer ante la titular del juzgado de instrucción número 12 de Barcelona EFE/ Alejandro García

Vida

Josep Tabernero niega el saqueo de Cellex y dice que la casa de Baqueira fue un regalo

El director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología declara como investigado y asegura que Pere Mir le regaló la vivienda en vida, en lo que fue una "promesa verbal"

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Josep Tabernero, director del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO) y uno de los albaceas testamentarios del empresario químico y filántropo Pere Mir, ha declarado como investigado ante la titular del Juzgado de Instrucción 12 de Barcelona, que investiga la presunta descapitalización de las fundaciones Cellex y Mir Puig.

Tabernero —médico personal de Pere Mir durante años y firmante de su certificado de defunción— ha respondido a dos cuestiones centrales: en qué circunstancias recibió una vivienda en una zona exclusiva de Baqueira-Beret y qué papel desempeñó realmente en la gestión de las sociedades y fundaciones del legado.

Una donación en vida

La defensa del oncólogo, encabezada por el abogado Pau Molins, sostiene que la donación de la casa fue realizada verbalmente en vida por el propio Mir y que existen numerosos testigos que pueden acreditarlo.

En su declaración, Tabernero ha añadido que el inmueble fue un regalo en agradecimiento por ser su médico personal y por su contribución en el ámbito científico y de la oncología. 

Josep Tabernero, director del VHIO, en una imagen anterior

Josep Tabernero, director del VHIO, en una imagen anterior Cedida

Asimismo, ha subrayado que el mecenas le entregó los fondos necesarios para pagar los impuestos que se debían pagar por el cambio de titularidad de la vivienda.

Según su versión, fue una promesa verbal y, por lo tanto, no existe ningún documento que certifique la entrega de la finca, ni siquiera en el testamento.

Tal y como avanzó Crónica Global, el registro catastral revela que Tabernero fue beneficiario de una donación de esta propiedad, dos años después del fallecimiento del mecenas. 

Según consta en el citado registro, la operación, que se efectuó el 21 de enero de 2019, fue orquestada por Jordi Segarra quien, a través de su empresa Simex S.A., facilitó el traspaso de la finca. 

Josep Tabernero, director del VHIO, en una imagen anterior

Josep Tabernero, director del VHIO, en una imagen anterior Cedida

Su papel en el entramado

La segunda gran cuestión que debía responder era su grado de conocimiento y participación en la gestión del entramado empresarial y fundacional.

La defensa sostiene que no ha ejercido ningún cargo de administración, ni ha participado en la toma de decisiones económicas. 

Sin embargo, un informe de la Unidad Central contra el Blanqueo de Capitales de los Mossos d’Esquadra apunta que Tabernero tenía pleno conocimiento de que Jordi Segarra estaba desviando fondos del patrimonio de Mir y que, por su posición como albacea y persona de confianza, “podría haber sido conocedor del destino que Segarra estaba dando a unos activos que, según la voluntad del mecenas, debían haber terminado en la Fundación Cellex”.

El mismo informe recoge que Tabernero participó en reuniones relevantes sobre la gestión del patrimonio, incluida una celebrada en Londres con el director de Banco Sabadell junto a Jordi Segarra y Juan Francisco Capellas --los otros dos albaceas--, en la que se acordó tramitar la autorización de Tabernero para operar con la cuenta de la Fundación Privada Cellex.

La defensa minimiza estos extremos y sostiene que, aunque el círculo de confianza de Mir disponía formalmente de poderes, estos no se ejercían de forma efectiva y que las decisiones económicas y financieras recaían exclusivamente en Jordi Segarra.

Boi Ruiz, Andreu Mas-Colell y Pere Mir, en el Centro Cellex

Boi Ruiz, Andreu Mas-Colell y Pere Mir, en el Centro Cellex Cedida

Un momento clave

La comparecencia de Tabernero se produce en un momento clave del procedimiento, apenas días después de que la juez Myriam Linage ordenara de nuevo la intervención judicial de las fundaciones por parte del Protectorado de la Generalitat y mantuviera las medidas cautelares contra los albaceas.

La magistrada aprecia indicios de administración desleal y apropiación indebida por un perjuicio cifrado provisionalmente en 6,2 millones de euros.

No obstante, la defensa insiste en que existe una confusión de base. 

Explican que debe diferenciarse entre: el patrimonio personal de Mir —canalizado a través de dos fundaciones privadas radicadas en Panamá y que no formaba parte del caudal hereditario— y el patrimonio del matrimonio Mir-Pàmies, cuya liquidación sí debía acabar en Cellex y Mir Puig. 

Según esta tesis, el patrimonio vinculado a las fundaciones panameñas podía utilizarse con cualquier finalidad, y no estaba jurídicamente obligado a destinarse a los fines fundacionales en Cataluña. Una estructura, añaden, que creó el propio Pere Mir en vida. 

La versión de Segarra

Por su lado, Segarra negó ante la juez el expolio y sostuvo en su declaración que todas las operaciones que realizó se ajustaron a las voluntades expresas del mecenas. 

El principal sospechoso alegó que Mir le otorgó amplios poderes para gestionar su patrimonio antes de fallecer, lo que —según su versión— le habilitaba para tomar decisiones sobre las sociedades y fundaciones vinculadas al legado.

Jordi Segarra, junto al centro Cellex

Jordi Segarra, junto al centro Cellex Fotomontaje CG

Su abogado defendió que Segarra inició el proceso de liquidación de las fundaciones panameñas y que en 2017 transfirió 47 millones de euros a Cellex y Mir Puig.

A su entender, tenía plena capacidad para gestionar las sociedades españolas dependientes de esas fundaciones panameñas y para ordenar esos movimientos sin vulnerar la voluntad de Mir.

6,2 millones

Con todo, la magistrada cifra en 6,2 millones de euros el perjuicio ocasionado a las fundaciones por la gestión de los albaceas —principalmente a Jordi Segarra—.

Una cuantía que los investigadores atribuyen a operaciones ajenas a los fines fundacionales y que se analizan bajo la sospecha de delitos de administración desleal y apropiación indebida.

La causa pone el foco en diversas operaciones patrimoniales e inmobiliarias realizadas tras la muerte de Mir, cuando el control del patrimonio quedó en manos de sus albaceas --Jordi SegarraJosep Tabernero y Juan Francisco Capellas--, ahora investigados.