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Lejos de los focos de los estadios multitudinarios, Ronnie Wood ha encontrado en Barcelona su particular oasis de calma. El guitarrista de los Rolling Stones posee un apartamento en el Eixample desde hace más de diez años, convirtiéndose en un residente más de la capital de Cataluña. Su presencia en la urbe no es anecdótica, sino una elección vital meditada para alejarse del ruido de Londres y disfrutar del anonimato relativo que le ofrece la ciudad.

El músico eligió el Passeig de Gràcia, para establecer su residencia continental junto a su esposa Sally Humphreys. Esta ubicación le permite disfrutar de la arquitectura modernista que tanto admira, integrándose en un entorno que combina el valor patrimonial de las fincas regias con la discreción que requiere una estrella de su calibre.

Adiós al hotel

Antes de convertirse en propietario, la relación de Wood con la ciudad se forjó en las habitaciones del histórico Hotel El Palace (antiguo Ritz). Durante años fue su 'cuartel general', llegando a estrechar tanto los lazos con el establecimiento que colaboró en el diseño de su propia estancia: la 'Ronnie Wood Suite'. Se trata de un espacio de 150 metros cuadrados en la sexta planta, decorado bajo su supervisión con estilo art déco y que cuenta con un jukebox original restaurado.

Ronnie Wood junto a su mujer Sally Humphreys HOLA

Sin embargo, tras su boda con Sally en 2012, el músico buscó un hogar con mayor privacidad. Cambió la vida de hotel por un piso en propiedad, buscando la estabilidad necesaria para su vida doméstica. La compra, cerrada en noviembre de 2013, consolidó su vínculo con Barcelona, pasando de ser un huésped VIP a un vecino con llaves propias.

Pinceles y luz

Más allá de la música, el apartamento del Eixample cumple una función fundamental en la vida de Wood: es su taller de pintura privado. El artista aprovecha la célebre luz natural de Barcelona para trabajar en sus lienzos y bocetos, una faceta creativa que cultiva con la misma intensidad que la guitarra y que le ha llevado a presentar su libro de arte, Ronnie Wood: Artist, en el propio Museu Picasso de la ciudad.

'Margot', de Picasso, en la muestra en el Museu Picasso

Ronnie ha reconocido en diversas ocasiones su admiración por Pablo Picasso, cuya influencia es palpable en la ciudad. Es habitual que visite el museo de la calle Montcada para inspirarse; vivir inmerso en el ambiente artístico de Barcelona le proporciona una paz creativa que, según ha confesado en entrevistas, es el contrapunto perfecto a la adrenalina de las giras.

Vecino ilustre

A pesar de su estatus de leyenda viva, Wood ha logrado tejer una rutina sorprendentemente normal en el barrio. No es extraño verle pasear por la Rambla de Catalunya o disfrutar de la gastronomía local en restaurantes del Eixample, a menudo acompañado de su esposa y sus hijas gemelas, Gracie y Alice, nacidas en 2016, quienes han pasado largas temporadas de su infancia en la ciudad.

Los comerciantes y vecinos de la zona se han acostumbrado a su presencia, respetando su espacio personal. Esta normalidad es uno de los grandes atractivos que la ciudad ofrece al Stone, quien valora poder caminar por la calle sin sufrir el acoso constante de los paparazzis que suele experimentar en el Reino Unido.

Inversión segura

La elección del Passeig de Gràcia sitúa a Wood en una de las zonas con el metro cuadrado más caro de España. Aunque el interior de su vivienda se mantiene en la más estricta intimidad, la finca se corresponde con la arquitectura burguesa catalana de principios del siglo XX, caracterizada por techos altos, suelos hidráulicos y balcones con forja.

Con la incombustible actividad de los Rolling Stones siempre en el horizonte, Barcelona se mantiene como el refugio estratégico de Wood. Es el lugar donde recarga pilas entre proyectos y donde, a sus 78 años, ha encontrado el equilibrio perfecto entre la leyenda del rock y la vida familiar.

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