La llegada de los grupos antifascistas a la nueva sede de Núcleo Nacional en Cataluña

La llegada de los grupos antifascistas a la nueva sede de Núcleo Nacional en Cataluña X (@OJS_CAT)

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Neonazis, Mossos y antifascistas, enfrentados en la llegada frustrada de la primera sede de Núcleo Nacional a Cataluña

La inauguración del local, originalmente promocionada desde la capital catalana, derivó en cargas policiales tras la llegada masiva de manifestantes antifascistas al polígono industrial de Sentmenat

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Anunciaron su desembarco en Barcelona con un vídeo grabado frente a Montjuïc, gesto solemne y épica de cartón piedra. Pero la primera sede de Núcleo Nacional en Cataluña no está en la capital, sino en un polígono industrial de Sentmenat (Vallès Occidental), un municipio de poco más de 7.000 habitantes a unos 30 kilómetros de la ciudad.

Hasta allí se desplazó este sábado la organización neonazi para inaugurar su delegación catalana. Y hasta allí llegaron, algo más tarde pero en número muy superior, los colectivos antifascistas. Entre unos y otros, los Mossos d’Esquadra, que acabaron cargando para evitar el contacto directo entre bloques irreconciliables.

Un polígono a oscuras y ninguna sirena

A las seis de la tarde, la escena tenía algo de desconcertante. Naves cerradas, calles vacías, silencio industrial de fin de semana. En medio, un cubo de luz, un local alquilado habitualmente para fiestas privadas, donde unas 150 personas —miembros y simpatizantes de Núcleo Nacional— aguardaban el inicio del acto.

Muchos vestían de negro. Algunos cubrían su rostro con pasamontañas. Perfiles de todas las edades, incluso niños. Dos integrantes del propio grupo hacían de seguridad improvisada. Dentro, el ambiente era tranquilo. Fuera, ni rastro de policía ni de protesta. Por unos minutos, la ansiada inauguración parecía discurrir en una burbuja ajena al ruido que estaba por venir.

La nueva sede de Núcleo Nacional en Cataluña, en Sentmenat (Vallès Occidental)

La nueva sede de Núcleo Nacional en Cataluña, en Sentmenat (Vallès Occidental) Gala Espín

"Hemos venido porque Barcelona tiene una necesidad imperiosa de un grupo como el nuestro para combatir la inseguridad y la delincuencia", aseguró a Crónica Global Alberto Pugilato, activista conocido en el ecosistema digital neonazi.

La elección del lugar también tenía explicación: "Estamos en Sentmenat y no en Barcelona por presiones políticas. Sabemos que nuestra presencia podría poner en peligro a los administradores del local. No somos bienvenidos por todos".

La dirigente neonazi Isabel Peralta, anunciada como una de las figuras destacadas del entorno de Núcleo Nacional, no fue vista durante la inauguración del local. Al menos hasta el inicio de los disturbios y según pudo comprobar este digital sobre el terreno, no hubo rastro de su presencia en los alrededores de la nave.

La respuesta, en masa

La calma empezó a resquebrajarse a medida que se acercaba la noche. Una vez desvelada la ubicación exacta, los colectivos antifascistas que habían convocado protesta en Barcelona comenzaron a desplazarse hacia el Vallès. El viaje fue largo. La respuesta, lenta. Pero cuando llegó, lo hizo en bloque.

Poco antes de las siete y media, varias furgonetas de la Brigada Mòbil tomaron posiciones y los Mossos establecieron un cordón alrededor de la nave para frenar el acechante paso firme de los protestantes. Fuentes policiales insistían en que no se puede prohibir preventivamente una reunión privada, pero sí impedir que derive en enfrentamientos o discursos delictivos.

En cuestión de minutos, unos 400 manifestantes antifascistas —según cifras policiales— alcanzaron los alrededores de la sede. Otras fuentes hablaban de cerca de un millar. En cualquier caso, superaban con holgura a los asistentes al acto ultra.

Bengalas contra el cordón

La tensión fue inmediata. Consignas, empujones, contenedores arrastrados hasta la línea policial. Las primeras bengalas volaron hacia los agentes, que respondieron cerrando filas. Algunos asistentes al acto de Núcleo Nacional salieron momentáneamente del local para observar qué ocurría fuera, protegidos por el despliegue policial.

Los Mossos cargaron para alejar a los manifestantes del perímetro. Carreras cortas, empujones secos, gritos y bengalas encendidas iluminando un polígono industrial convertido, por unas horas, en escenario de confrontación ideológica y física.

El balance oficial de los incidentes se conoció horas después. Seis agentes de los Mossos d’Esquadra resultaron heridos, con policontusiones y un dedo roto, según fuentes del cuerpo. 

No se practicaron detenciones ni constan, por el momento, diligencias abiertas por delitos de odio vinculados a la convocatoria.

"Han acabado alquilando un local de fiestas"

En primera línea de las cargas estaba un integrante de Assemblea de Joves, uno de los colectivos convocantes de la protesta. "Nos parece patética su actuación. Ellos daban por hecho que tenían un hueco aquí, pero con nuestra respuesta ya han visto que no", relata el joven.

Según explica, la presión antifascista obligó a Núcleo Nacional a improvisar sobre la marcha: "En un primer momento iban a abrir una sede en condiciones y han acabado haciendo un acto que no es ni una presentación de nada. Simplemente han alquilado un local donde se hacen fiestas y se han reunido".

Una expansión vigilada

Núcleo Nacional intenta desde hace meses consolidarse como nueva marca de la extrema derecha más radical. Procedente del entorno de organizaciones como Bastión Frontal u Hogar Social, ha ganado visibilidad en protestas contra la ley de amnistía y con un discurso que reivindica abiertamente dictaduras como la de Franco o la de Hitler.

Manifestación de Núcleo Nacional en Madrid bajo el lema “White Lives Matter” el pasado noviembre

Manifestación de Núcleo Nacional en Madrid bajo el lema “White Lives Matter” el pasado noviembre Núcleo Nacional

La apertura de esta sede en Cataluña forma parte de su estrategia de expansión territorial. Aunque, de momento, esa expansión se hace lejos del centro de Barcelona, escoltada por la policía y vigilada muy de cerca. Treinta kilómetros no evitaron el choque. Solo lo retrasaron.