Las mascarillas dejarán de ser obligatorias en establecimientos sanitarios como ópticas u ortopedias, además de en los transportes públicos, a partir de la semana que viene. Así, el uso obligatorio del cubrebocas se reduce a los hospitales, centros sanitarios, residencias y farmacias al comprobar que la incidencia del Covid se mantiene a la baja.

Lo ha anunciado este jueves la ministra de Sanidad, Carolina Darias, en el que ha detallado los detalles de la modificación del real decreto de abril del año pasado que regula el uso obligatorio de mascarillas. La modificación de la norma que aprobará el Gobierno entrará en vigor el próximo miércoles 8 de febrero.

Situación epidemiológica "muy estable"

La semana pasada, la ministra ya adelantó que la decisión se tomaba gracias la recomendación de la Ponencia de alertas, que consideró que España se encuentra en una situación epidemiológica "muy estable".   Aunque al principio la idea era mantener su obligatoriedad hasta marzo --coincidiendo con el fin de la temporada de infecciones respiratorias--, se ha comprobado que éstas no están provocando tantos problemas como en años anteriores.

El exceso de mortalidad de este enero es el más bajo que se ha registrado hasta la fecha y la incidencia del Covid en los hospitales es muy reducida. De acuerdo con el Ministerio de Sanidad, la incidencia a 14 días en mayores de 60 años se sitúa en 67 por 100.000 habitantes, con previsión de seguir bajando.

Vacunación

Aún así, Darias ha insistido en la necesidad de seguir impulsando la vacunación con la segunda dosis de recuerdo, especialmente en las personas vulnerables. Ya lo manifestó el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, que quiso dejar claro que "el mensaje no es que se vaya a retirar la mascarilla, sino que ahora la población tiene que ser mucho más responsable".

La mascarilla dejó de ser obligatoria en exteriores hace casi un año, el 10 de febrero de 2022. Dos meses después, el 20 de abril, también se abandonó su obligatoriedad en interiores, excepto en centros sanitarios y transporte público.