Colas en la entrada a Barcelona por la apertura del brazo del túnel de Glòries que da acceso al centro de la Ciudad Condal. El tráfico rodado se ha complicado el lunes por el estreno del paso subterráneo, que tiene dos carriles para los vehículos privados y uno para el transporte público. 

El Ayuntamiento de Barcelona alertó ayer de que la puesta en marcha del túnel hacia el centro de Barcelona podría provocar congestión. Ante ello, la Administración local pidió utilizar el transporte público o salir con tiempo de casa para acudir al trabajo. Ha sido en vano. El colapso circulatorio ha sido mayúsculo, y los conductores han tardado hasta 25 minutos para completar el corto tramo de Gran Via hasta Glòries. Es más del doble que la semana pasada, cuando el túnel estaba cerrado. 

Siete años después

La apertura del túnel de Glòries tiene lugar siete años después de que comenzaran las obras, que quedaron paradas en hasta dos ocasiones por cambios y sobrecostes en el proyecto. Se trata de una de las intervenciones urbanas más complejas que se han hecho en Barcelona. 

En noviembre de 2021 entró en funcionamiento uno de los ramales del túnel, el que conduce el tráfico en dirección Besòs. A partir de ayer domingo, el otro sentido de circulación, en dirección Llobregat, también está operativo. 

Beneficios

Con ello se prevé que unos 43.000 vehículos que entran a Barcelona diariamente por la C-31 no pasen por la superficie, sino que lo hagan por el paso subterráneo. De este modo, se liberará de espacio un gran tramo urbano entre la rambla de Poblenou y la calle Padilla. 

Como ocurre con el túnel de salida, el paso de entrada cuenta con un radar que limita la velocidad a 50 kilómetros por hora. Asimismo, se ha instalado un semáforo para regular el flujo de tráfico de acceso a la ciudad y, también, evitar congestión en el interior de la instalación.