Este Sant Joan va a ser muy diferente, pero la Generalitat asegura que lleva meses trabajando para que "no sea como el pasado 23 de abril". La verbena es una de las noches más esperadas por los catalanes, que confían en no tener que sacrificarla como ya hicieron con Sant Jordi.

"Debe ser un Sant Joan diferente a lo que estamos acostumbrados. Es una de las noches con más salidas de emergencias, y este año debemos asociarle los peligros del coronavirus", ha introducido el conseller de Interior, Miquel Buch, quien ha pedido que esta fiesta sirva de homenaje al trabajo de los sanitarios y a los que han trabajado en emergencias, comercio y demás en una verbena compartida "con el duelo a las víctimas".

 

 

Miquel Buch durante la rueda de prensa / TWITTER

Un Sant Joan íntimo y familiar

Si todo va según lo previsto "y no hay rebrotes", Cataluña estará en la fase 3 para la noche de Sant Joan y la Generalitat no prevé ningún cambio en la normativa respecto a lo dictado por la desescalada. Eso sí, contempla que "en los 18 días que faltan para la cita pueden haber cambios". De esta manera, y hasta nuevo aviso, esta será la verbena más familiar de los últimos años.

No se permitirán celebraciones privadas con más de 20 personas excepto en locales de ocio que cumplan con todas las medidas de seguridad, que tendrán un aforo máximo de 80 personas. No se descartan fiestas en la playa de hasta 800 personas, pero sentadas, sin moverse, cumpliendo todas las medidas de seguridad contempladas en un acto organizado y controlado.

Una verbena con doble riesgo

Tanto Buch como Protecció Civil se guardan el as en la manga de que todo puede cambiar en las semanas que restan para la esperada cita, pero sí tienen claro que "no estarán permitidas las celebraciones masivas". "El mayor homenaje que podemos hacer los catalanes es celebrar un Sant Joan seguro", ha pedido Buch. 

Para que así sea, recuerdan que se debe mantener la seguridad de lo que viene siendo habitual, como la pirotecnia --especialmente los cohetes--, aunque este año hay que añadirle la seguridad de la distancia. Como última recomendación, han pedido prestar especial atención a los botes de gel hidroalcohólico --que lleva metanol y podría incendiarse-- al igual que con las mascarillas, que pueden prenderse.