Como es sabido, el independentismo es cívico, pacífico y festivo y durante los ocho años de procés no ha resultado herida ni una papelera. El único problema con el independentismo es que no soporta el escrutinio de las cámaras ajenas, que es intolerante al gluten de la información, de modo que se le ve el plumero cuando se le confronta con un equipo de televisión que no sea de TV3. 

Ayer, el independentismo volvió a superar un récord, el de la manifestación más pequeña llevada a cabo por la ANC en Barcelona, con tan sólo 18.000 manifestantes, según la Guardia Urbana. Pero como ese detalle no debía ser suficiente, un grupo de pacíficos seres de luz alucinados la emprendieron contra una reportera de Telecinco, a la que vejaron mientras coros celestiales de querubines estelados coreaban el angélico y reconciliador "ni oblit, ni perdó".

En Crónica Global se daba cuenta del incidente en los siguientes términos: "Un grupo de asistentes a la manifestación independentista de este martes en Barcelona ha acosado, zarandeado, insultado y lanzado líquidos a una periodista de Telecinco que cubría la concentración. La agresión se ha producido en la calle Pau Claris a la altura de Consell de Cent, en el centro de la capital catalana, y la reportera se ha visto obligada a abandonar el lugar ante el cariz violento de la situación".

Este mismo episodio, pero en El Nacional, llevaba por título el siguiente enunciado: "Un manifestant increpa una periodista i el fan fora amb crits "d'infiltrat"". El texto, en cambio, es ligeramente contrario al espíritu del titular: "Un manifestant ha increpat una periodista de Telecinco tirant-li un líquid a sobre que ha desencadenat què més manifestants increpessin la periodista amb crits de "mentiders" i intentant-los fer fora del lloc on volien cobrir la informació. La periodista, ha intentat raonar amb tots aquells que l'estaven increpant, però no ha estat possible i ha hagut d'abandonar el lloc, per situar-se una mica més lluny, concretament un carrer més avall. Abans de marxar, però, l'home que ha començat a increpar la periodista, ha empentat els manifestants que l'envoltaven, fet que ha provocat un petit enfrontament per aïllar l'agressor".

Sigue, un tanto confuso, el relato: "En aquest punt, diversos manifestants han aïllat l'home conflictiu i entre crits "d'infiltrat" han intentat expulsar-lo de la concentració, tot i que poc temps després ha tornat a increpar la periodista fins al punt que li ha tirat una beguda per sobre".

¿Manipulación en el titular? Tal vez, pero cabe constatar que El Nacional es el único digital de tendencia procesista que recoge el suceso. Las imágenes que ofrece Telecinco al respecto en su página web permiten identificar con claridad a los y las pacíficas independentistas que contradicen el discurso imperante sobre la naturaleza intrínsecamente bondadosa del movimiento 1-O.

Pudiera ser que los exaltaditos vinieran con las orejas rotas de escuchar el himno nacional y el de la Guardia Civil que sonó en la plaza de Cataluña procedente de la habitación de un hotel otra vez. Del e-notícies: "L'himne de la Guàrdia Civil i l'himne espanyol s'han colat a la manifestació independentista de Barcelona d'aquest dimarts per commemorar el segon aniversari de l'1-O. Un potent altaveu ubicat en una de les habitacions d'un hotel ha fet sonar la melodia minuts abans que comencés la manifestació independentista, als voltants de plaça Catalunya". Los Mossos investigan el caso, igual que el 11-S. 

El independentismo espera reparar el pinchazo de ayer con ocasión de la publicación del fallo de la sentencia. Huelga general y tres días de caos viario es lo que tiene preparado el sindicato de Carles Sastre y la ANC, pero están a la espera del calendario del Tribunal Supremo, que tiene sus tiempos. En OkDiario explica María Jamardo que la pista del traslado de los presos para que escuchen la sentencia en directo puede no darse: "El Supremo no considera imprescindible el traslado a Madrid de los políticos separatistas catalanes en prisión provisional para comunicarles la sentencia del 1-O. Fuentes judiciales apuntan a OkDiario que la notificación personal del fallo puede hacerse a los procesados sin necesidad de que estén físicamente presentes".

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Más proceso. La controvertida posición del presidente en funciones, Pedro Sánchez. Según El Mundo, el líder socialista está por dar cera en Cataluña sin contemplaciones, de modo que el diario de Unedisa titula que Sánchez, dispuesto a activar la Ley de Seguridad Nacional. La crónica que sustenta el encabezamiento de portada lleva la firma de Carlos Segovia: "El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, perfila un plan gradual de actuación que incluye la activación de la Ley de Seguridad Nacional, si se agrava la tensión en Cataluña, para evitar problemas de orden público y de perjuicio económico. Desde Moncloa se ha confirmado a, entre otros, importantes empresarios catalanes, la plena disposición de Sánchez a dictar un decreto presidencial en esta comunidad autónoma".

Continúa el texto: "Fuentes empresariales señalaron que se extiende el temor a una escalada tras la inminente sentencia del procés, pero han recibido garantías de Moncloa de que, en tal caso, la reacción sería muy ágil. Según confirmaron fuentes gubernamentales, se publicaría con rapidez en el Boletín Oficial del Estado un decreto del jefe del Ejecutivo que no requiere ni siquiera acuerdo del Consejo de Ministros".

En el ABC lo ven de otra manera. Duros en Madrid, blandos en Barcelona titulan en la tapa sobre una crónica que traza Daniel Tercero sobre el doble lenguaje socialista: "El PSC anunció ayer que el próximo lunes se abstendrá en la votación de la moción de censura contra el presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, que se celebrará en el Parlamento autonómico catalán, y cuya alternativa lidera la portavoz de Cs, Lorena Roldán. De esta manera, los socialistas marcan distancias con Cs y el PP, partido que preside Alejandro Fernández en Cataluña y que apoyará a Roldán, y retoman la vía intermedia entre los partidos constitucionalistas y los independentistas. Además, la decisión del PSC compromete al PSOE y a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones y candidato a la reelección, que ayer mismo aseguró que su Ejecutivo, pese a estar en funciones, podría «aplicar el artículo 155 sin problemas»".

El procés trae cambios en todos los órdenes de la vida. Hasta ahora existía el termómetro de las banderas en las fachadas para calibrar la intensidad de los anhelos independentistas, pero los tiempos están cambiado y también los contratos de arrendamiento, que ahora ponen trabas a la colocación de banderas y lazos en balcones y balconadas. Desde Madrid y en El Confidencial escribe Marta García Aller sobre el particular: "Es muy esclarecedor que dos años después del referéndum ilegal, los símbolos políticos estén poco a poco desapareciendo de los balcones sin apenas hacer ruido. Cómo estarán de hartos los catalanes del procés que la nueva cláusula de moda en los contratos de alquiler es la prohibición de colgar banderas en la fachada. Ni la señera, ni la estelada ni la rojigualda".

Sigue la crónica: "No puede extrañarnos demasiado que tengan más altura de miras los presidentes de comunidades de vecinos que el president de la Generalitat a la hora de velar por la convivencia en Cataluña. Según el Colegio de Administradores de Fincas de Barcelona, en el último año se han vuelto frecuentes las consultas legales sobre la simbología política en fachadas y balcones catalanes. Y para salvaguardar la paz vecinal, al margen de cómo piense cada uno, cada vez son más las comunidades que optan por prohibir cualquier bandera en las zonas comunes".

El caso es que ya no nos queda ni Portugal, paraíso anhelado, país milagro y tierra de promisión que padece los estragos de un boom inmobiliario. Lisboa ya no es de los lisboetas, clama Maria Joao Morais en CXT: "El problema no afecta solo a los más pobres, también a la clase media. Desde que las ciudades portuguesas, en especial Lisboa y Oporto, entraron en el radar de las inversiones internacionales, el coste de la vivienda no ha parado de subir. Entre 2012 y 2018, los precios de venta de los pisos han subido un 50%, mientras los sueldos de los lisboetas se han incrementado tan solo un 10%. Según datos de un informe publicado por el portal especializado Confidencial Imobiliário, los precios del alquiler se dispararon un 71% desde 2013. En un país donde el salario medio no supera los 900 euros mensuales, encontrar un piso en Lisboa por menos de 1.000 euros es tarea casi imposible, lo que convierte la capital portuguesa en la ciudad donde el esfuerzo para pagar el alquiler es el más elevado de Europa".

2 de octubre, santoral: Memoria de los santos Ángeles Custodios, patrones de las policías.