Pau Cubarsí ya es mucho más que una gran promesa, es una de las estrellas de la Selección Española y un jugador clave del FC Barcelona.
Su carisma, su humildad y su precoz irrupción en la élite han convertido al jugador en una de las figuras del momento y uno de los culés más queridos.
Lejos de los focos, el central encuentra su refugio en un pequeño pueblo de Girona donde apenas viven 183 personas.
Entre campos, masías y caminos rurales se encuentra Estanyol, el lugar donde creció el futbolista.
Conexión familiar
Allí sigue estando vinculada a su familia una ebanistería que, durante generaciones, ha dado forma a muebles y proyectos de toda la comarca.
Es también un lugar que guarda una historia mucho más antigua, con una iglesia de origen medieval, restos íberos y un antiguo volcán en sus alrededores.
Fútbol y naturaleza
Estanyol es una pequeña entidad de población integrada en el municipio de Bescanó. No tiene ayuntamiento propio y sus vecinos no llegan a los 200, según el último censo.
En este entorno creció Cubarsí, hijo de una familia de ebanistas. Su camino hacia el fútbol profesional comenzó en un lugar en el que ni siquiera había un campo de fútbol en el propio pueblo.
Estanyol
La vida de Estanyol ha estado tradicionalmente vinculada a la agricultura y a la ganadería.
La fertilidad de sus tierras volcánicas permitió durante siglos desarrollar estas actividades, mientras que su reducido tamaño ha mantenido una relación estrecha entre los vecinos.
Una historia de más de mil años
Las primeras referencias documentales a Estanyol aparecen en el año 922, cuando ya se menciona la existencia de una fortaleza medieval en la zona.
De aquel antiguo castillo apenas quedan algunos vestigios, aunque permiten recordar la importancia estratégica que tuvo este enclave durante la Edad Media.
La iglesia
La localidad fue durante siglos un municipio independiente. En 1846, tras las reformas del periodo isabelino, Estanyol fue incorporado al ayuntamiento de Bescanó junto a otros pueblos vecinos.
El paso del tiempo no ha borrado sus orígenes. En el centro del pueblo se encuentra la iglesia parroquial de Sant Andreu, un templo de origen medieval mencionado desde el año 882 y reconstruido en 1704 sobre una iglesia anterior.
El edificio actual es de piedra y cuenta con un campanario de torre que domina el perfil de Estanyol.
Junto a la iglesia también se conserva un templete abierto tradicional catalán donde antiguamente se rezaba para alejar las tormentas.
Restos de un poblado íbero
El pasado de Estanyol se remonta todavía más atrás. En el cerro conocido como Puig de Can Cendra, situado a las afueras del pueblo, se han encontrado restos de un poblado íbero de los siglos IV y III a. C.
Entre los hallazgos aparecen fragmentos de cerámica, monedas e incluso joyas de estilo helenístico.
El telégrafo
Son vestigios que permiten conocer la presencia humana en este territorio mucho antes de la aparición del núcleo medieval. En el mismo altozano se levanta además una torre de telegrafía óptica del siglo XIX.
Es la Torre del Telègraf, que formó parte de una red de comunicaciones visuales utilizada antes de la llegada del telégrafo eléctrico.
La naturaleza es otro de los elementos que rodean Estanyol. En los alrededores se encuentra el volcán de la Crosa, al que se puede llegar mediante distintas rutas de senderismo que parten de L'Estanyol.
El entorno permite recorrer a pie los caminos rurales que conectan el pueblo con otros puntos de este territorio.
Qué ver
También se encuentran cerca las capillas rurales de Sant Pere y Sant Bartomeu.
A pocos kilómetros de Girona, Estanyol ofrece así un paisaje alejado del ruido de la ciudad y marcado por campos, masías y caminos entre zonas de vegetación.
La ebanistería de los Cubarsí
La relación de Pau Cubarsí con Estanyol no se limita al lugar donde creció. Su familia está vinculada a una ebanistería del pueblo.
Este negocio que siempre llevó la familia del jugador forma parte también de los lugares relacionados con la historia del futbolista.
Podría haber sido su futuro profesional, pero Cubarsí tomó otro camino y se convirtió en uno de los jóvenes centrales con mayor proyección del fútbol español.
Con 18 años recién cumplidos, ya había conquistado su primera Liga. Mientras su carrera deportiva crece lejos de Girona, Estanyol continúa siendo el pequeño núcleo de 183 habitantes donde comenzó su historia.
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