Queralbs

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Viajes

El pueblo más bonito para recorrer a pie a 2.000 metros de altura con iglesias románicas, valles alpinos y arquitectura de piedra

Explora las callejuelas de piedra de Queralbs la iglesia de Sant Jaume y el Santuario de Núria

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Las primeras referencias documentales de esta villa se remontan al año 839, durante la consagración de La Seu d'Urgell, bajo la denominación latina de Keros Albos.

Desde épocas remotas, sus elevaciones pirenaicas han servido como zona de pasto para los rebaños durante las rutas de la trashumancia.

Esta localidad de arquitectura tradicional se ubica en el Pirineo catalán, rodeada por cumbres imponentes que rozan los tres mil metros de altura, y valles atravesados por caudalosos ríos.

Sus casas de piedra levantadas sobre la roca y los tejados de pizarra conforman la estampa alpina más icónica de la zona.

Historia entre muros

El pueblo de Queralbs acoge en su núcleo urbano la iglesia de Sant Jaume de Queralbs, un templo originario del siglo X con reformas posteriores tras el terremoto de 1428.

Iglesia de Sant Jaume de Queralbs

Iglesia de Sant Jaume de Queralbs

Sobresale por su magnífica portalada esculpida en el siglo XII, provista de un porche con arcos, capiteles figurados y arquivoltas decoradas.

En el agregado cercano de Fustanyà se levanta la iglesia de Sant Sadurní de Fustanyà, una joya del románico construida entre los siglos XI y XII. Su portalada en piedra contrasta con la leyenda popular que atribuye la perfección del edificio a las hadas y la imperfección del campanario a los hombres.

Restos del castillo medieval

En la zona más baja del pueblo todavía se intuyen los restos del Castillo de Queralbs, una antigua fortaleza defensiva de los siglos XIV y XV.

Se construyó en lo alto de un promontorio con una planta triangular y una torre en cada esquina para controlar todos los accesos al valle.

El municipio reúne además varias aldeas vecinas con una clara tradición ganadera, como Serrat, donde las casas de piedra y tejados de losa parecen fusionarse con la propia montaña.

Si caminas por sus callejuelas, te irás encontrando con viejos hornos de pan adosados a las fachadas de las viviendas.

Naturaleza y valles alpinos

Su término municipal abarca más de 93 kilómetros cuadrados de pura naturaleza, con una vegetación alpina que supera las mil especies distintas.

Entre las cumbres que lo custodian destacan gigantes del Pirineo como el Puigmal, con sus 2.913 metros de altitud, el Balandrau o el Torreneules.

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Subiendo hacia la Vall de Núria, a más de 2.000 metros de altura, se esconde el Santuario de Núria, un lugar de peregrinación cargado de historia cuya virgen fue hallada, según cuenta la tradición, por San Gil en el siglo VIII.

El valle es un refugio perfecto todo el año: en invierno para esquiar o hacer rutas con raquetas de nieve, y en verano para perderse por sus senderos.

Aprovechamiento fluvial

La abundante presencia de ríos en la zona impulsó la construcción de varias infraestructuras hidroeléctricas dentro del término.

Entre ellas destacan las centrales de Ferrer, la Farga, Daió, el Molino y Rialb, encargadas de aprovechar la fuerza de las aguas.

El clima de alta montaña, marcado por inviernos fríos y veranos frescos, define una gastronomía rica y contundente basada en la tradición ganadera.

Los comercios y establecimientos locales sirven platos como la sopa de pelotilla, carnes a la brasa, salteados de setas, manitas de cerdo, miel artesanal y dulces de la zona.

Cómo llegar

El pueblo de Queralbs se sitúa en la comarca del Ripollès, en la provincia de Girona, y el acceso en coche se realiza desde Ribes de Freser tras superar una carretera con una cuesta muy pronunciada.

El trayecto por carretera desde Barcelona o Girona requiere un tiempo aproximado de una hora y media a dos horas.

Visitar Queralbs es, en definitiva, regalarse una pausa y conectar con la montaña en su estado más puro.