Lunes de lluvias y, aun así, de mercado. Al menos en Les Borges del Camp (Tarragona), donde no hay alerta por tormentas.
Así que, una vez más, los paradistas van a volver a llenar la avenida de la Senyora Magdalena Martorell con su oferta de frutas, verduras y ropa.
Una semana más y, como cada lunes, este pequeño mercadillo llena de vida las calles de esta población.
Es de dimensiones reducidas: son menos de 20 paradas, lo que permite un trato cercano entre vecinos y paradistas.
Cuándo se hace
El mercado se instala en la avenida de la Senyora Magdalena Martorell y funciona cada lunes de 8.00 a 14.00 horas. Es una propuesta sencilla, pensada para la compra habitual y siempre vinculada a la actividad comercial de la localidad.
La ventaja es que, llueva o haga sol, el mercado se puede recorrer en poco tiempo y permite conocer la oferta disponible sin los bullicios que se generan en las grandes ciudades.
Qué se vende
Entre los puestos destaca la fruta y la verdura fresca, una actividad que encaja además con la tradición agrícola de Les Borges del Camp.
El cultivo ha formado parte de la economía local durante siglos, con presencia histórica de olivos, avellanos, almendros, viñas y diferentes productos de huerta.
El mercado semanal está regulado mediante una normativa específica sobre su funcionamiento y sobre la venta ambulante. La actividad comercial se mantiene así integrada en la vida cotidiana del municipio.
La relación de Les Borges del Camp con su entorno rural es anterior al mercado actual. Los orígenes de la población se sitúan en la segunda mitad del siglo XII, aunque en el término municipal también se han localizado restos prehistóricos y vestigios de época romana.
Un municipio histórico
El núcleo primitivo comenzó a desarrollarse alrededor de la parroquia de Sant Bartomeu, vinculada al antiguo señorío de Ganagot.
En 1243, la población pasó a formar parte de la Mitra de Tarragona y quedó integrada en la baronía arzobispal de Alforja.
Un pueblo, siete villas
Les Borges del Camp también formó parte de la Comuna del Camp, una organización medieval que agrupaba diferentes poblaciones del territorio.
La localidad fue una de las siete villas que participaron en su fundación a comienzos del siglo XIV.
El paisaje agrícola ha dejado una huella importante en la historia económica del municipio. Durante siglos tuvieron especial presencia los cultivos de olivo, avellano, almendro y viña, además de las hortalizas en las zonas de regadío.
La producción de aceite también forma parte de esta tradición. La agricultura generó diferentes actividades vinculadas a la transformación y comercialización de sus productos.
El mercadillo como excusa
El mercado ambulante actual es mucho más pequeño que aquellos espacios comerciales históricos, pero mantiene una función cotidiana: cada lunes, los vecinos pueden acercarse a comprar productos frescos en un recinto de menos de veinte puestos.
La visita permite además conocer algunos elementos del patrimonio local. Entre ellos destaca el santuario de la Mare de Déu de la Riera, relacionado con el antiguo núcleo de población, además de la iglesia parroquial y diferentes construcciones vinculadas a la evolución histórica de la localidad.
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