Los mercados de segunda mano tienen algo que no ofrecen los comercios convencionales: nunca se sabe exactamente qué puede aparecer entre una parada y otra.
Ese es precisamente su encanto, su atractivo. La gente va para ver qué joya se puede encontrar, por eso atrapan.
Uno de los más atractivos que se celebran en Cataluña es el mercado de segunda mano de Pals. Se repite cada sábado por la mañana en pleno centro de la localidad y es siempre algo único.
Este sábado, 3 de octubre, el Mercat de Segona Mà volverá a instalarse en la plaza Catalunya. Lo hará en su horario habitual, de 9:00 a 14:00 horas.
Qué se vende
Durante estas cinco horas, unos pocos más de 20 puestos se concentrarán para vender objetos reutilizados, con una oferta que cambia según los vendedores.
Entre los productos que se suelen encontrar en este mercado aparecen joyas, juguetes, calzado y objetos de decoración.
Los discos y otros artículos de colección también forman parte del universo habitual de los mercados de segunda mano de la Costa Brava, aunque la oferta concreta de Pals puede variar de una semana a otra.
El tamaño es precisamente una de las características de esta cita. Frente a los grandes mercadillos de segunda mano, en Pals la actividad se concentra en unas pocas paradas alrededor de la plaza Catalunya.
El mercado funciona todos los sábados durante todo el año. La idea es sencilla: dar una segunda oportunidad a objetos que todavía pueden tener utilidad y poner en contacto a quienes quieren venderlos con quienes buscan algo diferente.
Dónde es
La cita no debe confundirse con el mercado semanal de Pals, que se celebra los martes en el paseo de Europa y tiene una oferta mucho más general.
El sábado, en cambio, la plaza Catalunya está dedicada a los productos de segunda mano.
Pals, mucho más que el mercado
La visita permite, además, acercarse a uno de los cascos históricos más reconocibles del Baix Empordà.
El núcleo antiguo de Pals se levanta sobre un pequeño cerro y conserva buena parte de su estructura medieval.
Las calles del recinto histórico están dominadas por construcciones de piedra, antiguos edificios y elementos defensivos.
La Torre de les Hores es uno de sus elementos más conocidos y forma parte del conjunto medieval que se puede recorrer a pie.
3,5 kilómetros de playa
El propio emplazamiento explica buena parte de la imagen actual de Pals. El antiguo núcleo se asentó sobre un pequeño promontorio situado sobre una llanura que antiguamente estaba ocupada por estanques y zonas pantanosas.
Con el tiempo, esos terrenos fueron desecados y destinados, entre otros usos, al cultivo del arroz.
Y todavía queda otro Pals por descubrir. A varios kilómetros del núcleo histórico se encuentra la Platja de Pals, una extensa franja de arena que alcanza los 3,5 kilómetros.
El litoral forma parte de un paisaje en el que también aparecen humedales y arrozales, dos elementos que ayudan a entender la relación histórica del municipio con la llanura del Baix Empordà.
Playa y mercado
Así, una mañana de sábado puede empezar rebuscando entre las paradas del mercado de segunda mano de la plaza Catalunya y continuar por el casco histórico medieval antes de acercarse hasta la costa.
Su atractivo está precisamente en la posibilidad de encontrar objetos diferentes en cada visita y combinar la búsqueda de segunda mano con un paseo por Pals y su entorno.
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