Andreu Buenafuente lleva meses apartado de los focos. El humorista ha encontrado en Cabrera de Mar, en el Maresme, uno de sus lugares para descansar junto a su pareja, Silvia Abril, y sus hijos lejos del ritmo de Barcelona pero sin alejarse demasiado de la ciudad.
La pareja tiene allí una masía construida en 1900, una vivienda de piedra vinculada a la arquitectura tradicional catalana y adaptada posteriormente a las necesidades actuales.
Cabrera de Mar es uno de los municipios más pequeños de la costa del Maresme, pero concentra un patrimonio que se remonta a miles de años.
Bajo el paisaje actual todavía quedan huellas de las comunidades prehistóricas, los íberos y los romanos que ocuparon este territorio.
La masía de Buenafuente
La vivienda conserva el carácter de la construcción original, con la piedra como uno de sus elementos principales y una estructura integrada en el entorno.
La intervención posterior incorporó elementos contemporáneos y comodidades actuales sin eliminar la identidad de la casa.
Cómo es la casa
El resultado es una vivienda alejada de los modelos residenciales más habituales de las grandes ciudades.
El entorno también ayuda a explicar la elección. Cabrera de Mar combina la proximidad de Barcelona con un paisaje marcado por la montaña, los campos y el Mediterráneo.
La historia de Cabrera de Mar comenzó mucho antes de la llegada de los romanos. Las primeras comunidades agrícolas se asentaron en este territorio durante la prehistoria, favorecidas por la fertilidad de las tierras y la presencia de agua.
Más adelante llegaron los íberos. En las zonas elevadas del municipio se desarrolló un importante asentamiento relacionado con los layetanos, mientras que en el llano acabaría creciendo la ciudad romana de Ilturo.
Las termas tomanas
Las excavaciones arqueológicas han permitido conocer parte de aquel entramado urbano y recuperar numerosos restos que muestran la importancia que alcanzó el enclave durante la romanización del nordeste de la península.
Entre los restos más destacados están las termas romanas de Ca l’Arnau. Su origen se sitúa en época republicana y están consideradas unas de las termas romanas más antiguas documentadas de la península ibérica.
Importancia del asentamiento
El conjunto permite conocer cómo eran estos espacios destinados al baño y cómo se organizaba una ciudad romana de la época.
Ilturo llegó además a acuñar moneda propia y mantuvo relaciones comerciales con otros enclaves del Mediterráneo.
Vistas de Cabrera de Mar
El patrimonio arqueológico conservado en Cabrera permite seguir todavía hoy parte de aquella actividad.
Otro de los enclaves destacados es Can Modolell, un conjunto arqueológico situado cerca de las termas.
Dimensión religiosa
El yacimiento conserva inscripciones, esculturas y otros restos relacionados con las prácticas religiosas de época romana. Entre ellos aparecen elementos vinculados a divinidades orientales, como Mitra.
El conjunto añade una dimensión religiosa al pasado romano de Cabrera de Mar y completa el recorrido por los restos de la antigua Ilturo.
El castillo del siglo XI
La historia del municipio continuó durante la Edad Media con el castillo de Burriac, situado en lo alto de una colina y convertido con el paso del tiempo en uno de los grandes símbolos del Maresme.
La fortificación está documentada desde 1017 y sus orígenes se remontan al siglo XI. Su posición elevada permitía controlar una amplia extensión del territorio y la costa.
El lugar ya había tenido importancia en épocas anteriores. Los restos de ocupación íbera y romana encontrados en el entorno muestran que la colina fue utilizada mucho antes de la construcción del castillo medieval.
La fortaleza pasó por distintas transformaciones a lo largo de los siglos y buena parte de los restos que se conservan corresponden a diferentes etapas de su historia.
El Mediterráneo, a un paso
El patrimonio histórico no es el único atractivo de Cabrera de Mar. El municipio también cuenta con una franja litoral abierta al Mediterráneo y playas situadas a poca distancia del núcleo urbano.
La combinación entre costa, montaña y patrimonio arqueológico diferencia este pequeño municipio del Maresme de otros núcleos más urbanos de la comarca.
Un refugio cerca de Barcelona
Para Buenafuente, además, existe otro factor práctico: Cabrera de Mar permite mantener la cercanía con Barcelona sin vivir directamente en la ciudad.
La ciudad condal se encuentra a una escasa media hora de distancia y llegar a Madrid desde allí es cuestión de lo que tarde el AVE.
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