Todo el mundo sabe que la ciudad natal de Andreu Buenafuente es Reus, pero no mucha gente conoce sus encantos.
Eclipsada a veces por la Tarragona romana, esta ciudad no solo vio nacer al presentador, también al genio modernista Antoni Gaudí.
Curiosamente, el arquitecto no construyó nada en su ciudad natal. Eso no significa que aquí no haya joyas modernistas. Aquí hay un palacio modernista que sorprende a muchos.
No está escondido, pero es bastante desconocido, a pesar de su belleza. Es la Casa Navàs, obra del también famoso Lluís Domènech i Montaner.
Decoración original intacta
Además, es un edificio que no solo brilla por fuera, sino también por dentro. Todavía conserva una decoración de una excepcionalidad que enamora.
Construida entre 1901 y 1908, esta casa situada en pleno centro de Reus fue un encargo del comerciante de tejidos Joaquim Navàs, que quiso tener un edificio único para vivir.
Las vidrieras, protagonistas
No solo eso, en los bajos quería disponer de un local comercial. El resultado fue una de las obras más destacadas de Domènech i Montaner.
El inmueble cuenta con más de 200 metros cuadrados de vidrieras repartidos entre claraboyas, tabiques, puertas y ventanas.
A ellas se suman cerámicas, pinturas, tejidos de seda, lámparas y otros elementos decorativos que todavía forman parte de la casa. El arquitecto de la Casa Fuster de Barcelona desplegó todo su talento para crear esta vivienda y comercio para la familia Navàs.
Para hacerlo contó con algunos de los artesanos más destacados de la época, como Gaspar Homar, Lluís Bru, Antoni Rigalt y Jeroni Granell.
Tres patios interiores
La búsqueda de la luz natural es una de las características más visibles del edificio. Domènech i Montaner incorporó hasta tres patios interiores para favorecer la entrada de claridad en las distintas estancias.
Dos de ellos están cubiertos, mientras que el situado en el lado oeste funciona visualmente como una tercera fachada.
Quién está detrás de los cristales
Las grandes vidrieras de los arcos y el suelo acristalado permitían que la luz llegara hasta el comercio de la planta baja, mientras el primer piso recibía el color de los vitrales.
El interior conserva además trabajos de madera de Gaspar Homar, cerámicas, balcones interiores, mosaicos, esgrafiados y elementos de piedra. Buena parte de estos elementos decorativos ha llegado hasta nuestros días.
La historia del edificio también está marcada por la Guerra Civil. El 26 de marzo de 1938, una bomba impactó directamente contra la Casa Navàs y destruyó parte de la zona superior, la torre, el frontispicio y buena parte del tejado.
Después de la guerra, entre 1940 y 1943, se llevaron a cabo obras para recuperar la estructura y hacer de nuevo habitable la vivienda.
Una casa marcada por una bomba
Sin embargo, por motivos económicos, no se reconstruyeron entonces algunos de los elementos ornamentales de la fachada.
La propiedad recuperó el frontispicio en 2020 y posteriormente comenzó la reconstrucción del torreón. Las obras de esta última parte comenzaron en 2025 y continúan en 2026.
Quién vivió allí
Joaquim Navàs nunca llegó a vivir en la casa. Murió en 1915, después de haber supervisado las obras, y fue su esposa, Pepa Blasco, quien se instaló finalmente en el edificio.
Tras su muerte, en 1930, la casa pasó a su ahijado Joaquim Blasco, que se trasladó allí con su familia. El bombardeo de 1938 provocó que posteriormente abandonaran el inmueble.
Después de la reconstrucción, la Casa Navàs fue alquilada a diferentes notarios hasta que llegó el doctor Nolla.
Este médico abrió las puertas de la vivienda a sus pacientes y mantuvo allí su consulta durante unos 40 años.
Cerrada durante décadas
La Casa Navàs permaneció durante décadas fuera de las visitas habituales. En 2017 cambió de propiedad y se inició el proceso para abrirla de forma estable al público. Desde el verano de 2018 puede visitarse regularmente.
La fachada está realizada en piedra natural y conserva balcones, ventanales y numerosos elementos ornamentales.
Decoración floral
Entre ellos destaca el balcón redondo, cuyo pilar de carga incorpora una gran letra N en referencia a Joaquim Navàs.
También llaman la atención la tracería floral de las barandillas, los tímpanos trilobulados y los pináculos que decoran las puertas de salida al balcón.
Casa Navas | GUIA REPSOL
La tribuna semihexagonal de la fachada incorpora pilares dobles y capiteles decorados con figuras inspiradas en animales. Sobre ella se encuentra otro balcón de piedra en el segundo piso.
La Casa Navàs reúne así en un mismo edificio la arquitectura de Domènech i Montaner, el trabajo de numerosos artesanos y una historia que pasa por el esplendor de la burguesía reusense, la Guerra Civil y la recuperación de un edificio que durante décadas permaneció parcialmente cerrado.
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