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Yolanda Ramos está imparable. Ha vuelto con Marc Giró y tiene varios proyectos en cartera. Tampoco se detiene en redes sociales: parece un torbellino.

Aun así, la actriz sabe parar. Tiene su refugio para ello. Está en su pueblo natal, Cerdanyola del Vallès, ciudad de la periferia de Barcelona a la que se acerca de vez en cuando.

El municipio es conocido por alojar una de las universidades más importantes de Cataluña, la Universitat Autònoma de Barcelona, pero, en realidad, es un lugar lleno de historia, naturaleza y patrimonio.

Uno de los puntos más destacados es el poblado ibérico de Ca n’Oliver, situado en una colina de la sierra de Collserola.

Un poblado con 2.500 años de historia

El asentamiento estuvo habitado durante toda la época ibérica, entre los siglos VI y I a. C., y llegó a convertirse en un núcleo de cierta importancia dentro del territorio de la Laietania.

El yacimiento permite conocer cómo era la vida en este enclave hace unos 2.500 años. Las excavaciones han sacado a la luz viviendas, calles, sistemas defensivos y espacios relacionados con la producción y el almacenamiento.

Una visita íbera

El conjunto cuenta también con el Museu i Poblat Ibèric de Ca n’Oliver, donde se conservan más de 500 objetos recuperados durante las excavaciones.

En el propio yacimiento se pueden observar restos arqueológicos y tres viviendas reconstruidas.

Vistas de Cerdanyola del Vallès WIKIPEDIA

Pero no todo el atractivo de Cerdanyola se basa en su pasado milenario; el más cercano también ha dejado huella.

Así como la periferia suele asociarse con las ciudades dormitorio, Cerdanyola no es tan así. A finales del siglo XIX y principios del XX, la burguesía barcelonesa convirtió el municipio en destino de veraneo.

Ruta modernista

De aquellos años quedan numerosas casas modernistas y noucentistas repartidas por diferentes zonas de la población.

Uno de los edificios más representativos es Can Domènech, actual Museu d’Art de Cerdanyola. La construcción nació en 1894 como un teatro-casino para los veraneantes y, posteriormente, se transformó en una torre de verano. En las reformas participaron los arquitectos Gaietà Buïgas y Eduard Maria Balcells.

Can Domènech

El edificio conserva uno de los elementos más conocidos del patrimonio modernista local: los vitrales de las llamadas Dames de Cerdanyola.

El museo abrió sus puertas en 2009 y reúne una colección relacionada con el modernismo y los artistas vinculados a la localidad.

La arquitectura de este periodo se puede seguir también a través de una ruta que recorre diferentes edificios y espacios vinculados a aquella etapa de Cerdanyola.

El parque de Collserola

El otro gran elemento del entorno es la naturaleza. El Parque Natural tiene una superficie de 8.295 hectáreas y se extiende por varios municipios del área metropolitana de Barcelona.

Desde Cerdanyola se puede acceder a diferentes caminos y espacios de esta zona protegida, con itinerarios para recorrer a pie y otros usos vinculados al ocio y al deporte.

La naturaleza de Cerdanyola

En este mismo entorno se encuentran lugares como la ermita románica de Sant Iscle de les Feixes, además de antiguas masías y otros elementos que recuerdan el pasado rural del municipio.

Este es el paisaje que acompañó la infancia de Yolanda Ramos, convertido ahora en su refugio, ese lugar al que vuelve para reencontrarse con el pasado.

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