Los pueblos medievales españoles están cargados de leyendas, claro que pocos tienen una tan potente como Montblanc (Tarragona).
Su recinto amurallado, construido en el siglo XIV, conserva un perímetro de unos 1.500 metros y una treintena de torres, además de la leyenda del dragón de Sant Jordi.
Su arquitectura y esta mítica popular hizo que en 1947, Montblanc fuese declarado Conjunto Monumental y Artístico. Lo amerita.
El casco antiguo conserva iglesias, plazas, edificios históricos y calles estrechas que mantienen buena parte de la estructura medieval de la localidad.
Una entrada monumental
Otro de sus monumentos históricos es el acceso a la villa, el Pont Vell. Desde allí se entra al núcleo antiguo y se da inicio al recorrido por las calles del centro histórico.
La muralla es uno de los principales elementos del patrimonio medieval de Montblanc. Fue levantada durante el siglo XIV siguiendo el proceso de fortificación impulsado por el rey Pere III el Ceremonioso.
Las torres de Montblanc
El recinto cuenta también con una treintena de torres y cuatro portales históricos: Sant Antoni, Sant Francesc, Sant Jordi y Bové.
Entre sus elementos más destacados se encuentran la torre-portal de Sant Jordi, la torre-portal de Bové y la torre de los Cinc Cantons. El recinto conserva además un camino de ronda que permite recorrer algunos de sus tramos.
El Carrer Major atraviesa el casco antiguo y concentra buena parte de la actividad comercial de la villa. En sus alrededores se encuentran restaurantes, comercios y algunos de los principales edificios históricos.
El Carrer dels Jueus conserva el trazado de la antigua judería y constituye otro de los rincones destacados del núcleo medieval.
Qué ver en Montblanc
La Plaça Major concentra edificios como el Ayuntamiento y la casa Desclergue. Es también uno de los principales puntos de encuentro del casco antiguo.
Entre los edificios religiosos destacan Santa Maria la Major y Sant Miquel. La primera, conocida también como la Catedral de la Montaña por sus dimensiones y su ubicación elevada, conserva en su interior un órgano barroco considerado uno de los más importantes de Cataluña.
El convento
El convento de Sant Francesc, construido entre los siglos XIII y XIV, conserva una iglesia gótica de una sola nave y forma parte del patrimonio histórico de Montblanc.
La localidad también está vinculada a Maties Palau Ferré, pintor nacido en Montblanc en 1921 y relacionado con las vanguardias y el cubismo. Su casa se encuentra en el centro de la villa.
¿Y cómo llegó lo de la leyenda de Sant Jordi? El folclorista Joan Amades situó en esta localidad el relato según el cual el caballero mató al monstruo y salvó a la princesa.
Para quien no lo sepa, la leyenda cuenta que un dragón aterrorizaba los alrededores de la villa y que sus habitantes debían entregarle personas para alimentarlo.
La leyenda de Sant Jordi
La princesa fue finalmente escogida y, cuando iba a ser entregada al monstruo, apareció el caballero Jordi.
La tradición sitúa el enfrentamiento junto a las murallas y vincula el episodio con el actual portal de Sant Jordi, por eso hay allí un mosaico conmemorativo que indica que fue precisamente allí donde todo pasó.
Fiestas populares
La historia se representa cada año durante la Semana Medieval de Montblanc, que se celebra alrededor del 23 de abril.
La fiesta nació en la década de 1980 y actualmente incluye numerosos actos relacionados con la Edad Media.
Uno de los momentos centrales es la representación de la leyenda de Sant Jordi en las murallas. El espectáculo reúne a más de 200 actores y tiene capacidad para 1.500 espectadores.
La Semana Medieval también incluye un mercado medieval, desfiles, representaciones, cenas y diferentes actividades vinculadas con la historia de la villa. En 2026 celebró su 39.ª edición entre el 17 y el 26 de abril. Aquí la Edad Media no es historia, es presente.
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