Cada sábado por la mañana, la comarca de l'Anoia despierta al ritmo de una de sus tradiciones más queridas.
El histórico mercado de Calaf, una cita que lleva celebrándose de manera ininterrumpida desde que fue documentada en 1226, convierte al municipio en un auténtico intercambio de vecinos y visitantes en busca del mejor producto local.
El recorrido ferial despliega cerca de 100 paradas distribuidas entre la popular Plaça dels Arbres y el Raval de Sant Jaume, una de las arterias principales que se corta al tráfico para garantizar un paseo cómodo, una propuesta excelente que combina la compra de alimentos artesanos con un marco cultural repleto de encanto.
Variedad de paradas
La oferta gastronómica y artesanal de la cita destaca por la frescura de sus puestos.
Entre ellos destacan 12 paradas de frutas y verduras traídas directamente de la huerta, además de puestos de flores, bacalao, aceitunas y embutidos de la zona.
A esta muestra se suman cuatro puestos especializados en quesos, incluidos elaboradores artesanos de la propia comarca, dos de panecillos y cocas tradicionales, junto a paradas de ropa, marroquinería y artículos de artesanía.
Todo listo para recorrerlo de 8:00 a 14:00 horas.
La célebre leyenda
A lo largo de los siglos, este bullicioso punto de encuentro ha dejado una huella profunda en la cultura popular catalana.
De su animada actividad surgió la célebre leyenda que cuenta cómo, durante un invierno de frío extremo, las conversaciones de los vendedores se congelaron en el aire al salir de sus bocas.
Al llegar el mediodía y calentar el sol, los murmullos se descongelaron todos a la vez, creando una disparatada confusión de voces. Este divertido relato dio origen a la conocida expresión "semblar el mercat de Calaf", utilizada popularmente para describir un espacio alegre y lleno de alboroto.
Un paseo por el casco histórico
Aprovechar la mañana del sábado para visitar las paradas permite también adentrarse en las calles históricas de la villa.
Tras completar las compras de la semana, los visitantes acostumbran a descubrir monumentos como el majestuoso campanar
