Hay espacios naturales que parecen salidos de otros mundos. Algunos incluso permiten adentrarse a nuevos lugares, rincones que uno no hubiera imaginado nunca que existieran.
Esto sucede en un rincón de Tarragona, donde una profunda abertura en el terreno permite caminar entre paredes de roca, descender hasta una zona sombría y acceder a una cavidad escondida.
El lugar se encuentra en la sierra de la Mussara y forma parte de uno de los espacios geológicos más conocidos de las Montañas de Prades. Se trata de los Avencs de la Febró.
Bajo este nombre tan particular se esconde un conjunto de grietas que se extiende a lo largo de unos 250 metros y parecen adentrarse al inframundo.
Medidas de la grieta
En algunos puntos, la fractura alcanza entre 25 y 30 metros de profundidad y apenas tiene varios metros de anchura.
El resultado es un paisaje abrupto en el que el visitante pasa del bosque abierto a un espacio estrecho rodeado de paredes rocosas.
Una grieta abierta en la montaña
Los avencs son simas o cavidades profundas que se comunican con el exterior mediante aberturas o conductos, a menudo de disposición vertical.
En el caso de la Febró, las formaciones están relacionadas con la evolución geológica de la montaña y con la acción del agua sobre las rocas.
El conjunto está formado por tres grietas principales. La zona visitable cuenta con una galería de aproximadamente 300 metros de longitud, entre seis y ocho metros de anchura y unos 30 metros de profundidad.
Por si fuera poco, en su interior aparecen distintas cavidades, entre ellas la Cova Gran y la Cova Petita.
Cómo es el Avenc de la Febró
Nada parece advertir de lo que se va a encontrar cuando inicia la ruta por el bosque y la entrada a la grieta modifica rápidamente las condiciones del recorrido.
La luz disminuye, la humedad se hace más evidente y la temperatura suele ser inferior a la del exterior.
Mirar hacia arriba
Desde el fondo, la mirada se dirige hacia el cielo, que queda encajado entre las paredes de la montaña. Una gran roca situada entre los laterales de la abertura es uno de los elementos más reconocibles del itinerario.
El paso por debajo de esta formación permite avanzar hacia el interior de la grieta, aunque es necesario caminar con atención debido a las rocas, los desniveles y la posible humedad.
Uno de los atractivos de los Avencs de la Febró se encuentra en el interior de la grieta. La Cova Gran presenta una galería de unos 254 metros de recorrido y alcanza una profundidad aproximada de 39 metros.
El acceso inicial no exige técnicas de espeleología, pero la visita requiere precaución. El terreno puede ser irregular y la ausencia de luz hace imprescindible disponer de una linterna frontal si se pretende avanzar por la cavidad.
La cueva grande
Las zonas más profundas o complicadas no deben confundirse con un recorrido senderista convencional y pueden requerir experiencia y equipamiento específico.
La grieta también conecta con otras cavidades y sectores de disposición laberíntica. El conjunto subterráneo supera los 1.800 metros, aunque no todo ese recorrido es accesible para cualquier visitante.
Quién puede ir
La exploración de las zonas más técnicas corresponde a personas con preparación y material de espeleología.
Aun así, no hace falta ser un experto para pasear por estos 250 metros de largo entre paredes de 30 metros de alto.
Además, cualquiera puede ir. La ruta hasta aquí es de unos 6,5 kilómetros, que se hacen en poco más de dos horas y media.
El camino arranca desde el refugio de la Mussara o desde el aparcamiento situado junto a la carretera T-704, en la zona del Coll del Pla de l’Agustenc.
La ruta hasta el lugar
El recorrido desde este segundo punto comienza al cruzar la carretera y tomar una pista de tierra que se introduce en el bosque.
Durante los primeros minutos, el camino avanza entre pinos y pequeñas elevaciones. Posteriormente, el sendero se estrecha y aparecen las indicaciones que conducen hacia la Febró.
Las marcas blancas y amarillas ayudan a seguir el itinerario en los tramos en los que la pista principal se divide en diferentes caminos.
Una vez en la grieta hay que vigilar. La temperatura aquí es más baja y el terreno está más húmedo y resbaladizo. Aun así, no hay peligro.
Cómo llegar
El acceso en coche desde Tarragona se realiza por la T-11 en dirección a Reus. Después hay que enlazar con la C-14 hacia Montblanc y continuar por las carreteras que conducen hacia la zona de la Febró y la Mussara. El tramo final discurre por la red viaria local hasta alcanzar la T-704, donde se encuentran los accesos habituales al recorrido.
Desde Barcelona, el trayecto pasa por la AP-7 en dirección a Tarragona. Una vez superada la capital tarraconense, se continúa por la T-11 y se enlaza con la C-14. El recorrido prosigue hacia Montblanc y las carreteras de acceso a la sierra de la Mussara.
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