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A pocos kilómetros del centro de Sabadell (Barcelona) se encuentra un paisaje en el que el agua ha ido transformando el terreno durante siglos.

El Torrent de Colobrers atraviesa un pequeño valle de vegetación de ribera, con paredes que llegan a superar los 60 metros de altura, fuentes, antiguos caminos, pasarelas de madera y construcciones relacionadas con el aprovechamiento del agua.

El recorrido permite seguir el torrente y descubrir algunos de los elementos más singulares de este espacio, entre ellos la Font de la Tosca y la conocida Roca Foradada.

El itinerario también se puede prolongar hacia el entorno de Togores, donde aparecen una ermita, antiguas masías y otros vestigios vinculados al paisaje rural de Sabadell.

Un torrente entre la ciudad y el campo

El Torrent de Colobrers forma parte del entorno natural del río Ripoll. El recorrido puede comenzar en las proximidades de la iglesia de Sant Vicenç de Jonqueres y avanzar hacia el torrente, dejando atrás progresivamente las zonas urbanizadas.

El cambio de paisaje se produce en pocos minutos. El camino se introduce en una zona más estrecha y húmeda, acompañando al curso del agua entre árboles y paredes de tierra y roca.

Naturaleza viva

La vegetación de ribera incluye chopos, álamos, avellanos, olmos, juncos, equisetos y helechos, además de grandes plataneros.

El agua es precisamente uno de los elementos que explica la configuración actual del lugar. El torrente ha ido excavando el terreno y formando taludes que en algunos puntos superan los 60 metros de altura.

A lo largo del recorrido aparecen también antiguas fuentes, pequeñas balsas, conducciones y otros elementos relacionados con el aprovechamiento del agua.

Uno de los puntos destacados del camino es la Font de la Tosca. El agua aflora en esta zona a través de diferentes cavidades y ha favorecido la formación de tosca, una roca calcárea que aparece en varios puntos del torrente.

Las cifras de la ruta

La fuente conserva además una antigua mina de agua formada por dos galerías paralelas comunicadas entre sí.

La estructura tiene unos 22 metros de longitud, alrededor de 2,5 metros de altura y una anchura aproximada de 60 centímetros.

Un paisaje bañado por el agua

Este tipo de construcciones muestra cómo el agua del torrente no solo ha configurado el paisaje, sino que también fue aprovechada para las actividades agrícolas y las necesidades de las antiguas masías del entorno.

El camino continúa junto al cauce entre pequeñas balsas y zonas de vegetación muy próximas al agua.

En diferentes puntos aparecen pasarelas y pasos acondicionados que permiten avanzar por uno de los tramos más característicos del recorrido.

La Roca Foradada es uno de los elementos más conocidos del Torrent de Colobrers. A primera vista puede parecer una formación completamente natural, pero el gran agujero que atraviesa la roca fue excavado artificialmente hace aproximadamente un siglo.

Una roca atravesada por un túnel

La intervención tenía una finalidad práctica. El túnel permitió modificar el recorrido del agua y aprovechar como zona de cultivo los terrenos situados en el interior del meandro.

También se construyó un muro de contención por el que el agua cae antes de continuar por debajo de la roca.

La ruta

El paso por el interior de la Roca Foradada fue durante años uno de los atractivos del recorrido. Sin embargo, actualmente no está permitido acceder a su interior debido a las condiciones de seguridad del lugar.

La formación puede contemplarse desde el itinerario y, especialmente durante los periodos de mayor caudal, permite observar el paso del agua por debajo de la roca.

La ruta no termina en este punto. El Torrent de Colobrers reúne otros elementos que permiten reconstruir cómo se utilizó este territorio antes de su transformación en un espacio de ocio y naturaleza.

Entre ellos se encuentran la fuente y la balsa de Can Moragues, la fuente de Can Pagès y la Font dels Degotalls.

Fuentes, árboles y antiguas construcciones

También aparecen diferentes árboles catalogados por su interés ambiental, entre ellos el Pi de les tres branques de Togores.

El paisaje combina así elementos naturales con construcciones vinculadas a las antiguas actividades agrícolas.

Un horno preindustrial

El agua permitía mantener huertos y abastecer las masías, mientras que las fuentes, balsas y conducciones ayudaban a controlar y aprovechar el caudal del torrente. En el recorrido también se conservan vestigios de antiguas actividades industriales.

Uno de ellos es un horno preindustrial relacionado con la fabricación de materiales de construcción, una muestra de los diferentes usos que tuvo este territorio antes de convertirse en uno de los espacios naturales vinculados al río Ripoll.

La excursión puede prolongarse hasta el entorno de Togores, donde el paisaje del torrente da paso a un espacio más abierto en el que aparecen antiguas construcciones rurales.

Entre ellas destaca la ermita de Santa Maria de Togores, documentada desde época medieval y catalogada como elemento patrimonial de Sabadell.

Can Pagès

Junto a ella se encuentra Can Pagès Vell, una antigua masía que forma parte del mismo conjunto histórico.

El recorrido permite descubrir así una segunda dimensión del paisaje: detrás de la vegetación y del curso de agua existe un territorio que durante siglos estuvo relacionado con la agricultura y las masías dispersas.

Camino de vuelta

En el regreso aparecen otros vestigios patrimoniales, entre ellos los restos de la Torre del Canonge y elementos asociados a esta antigua construcción, como una fuente y una balsa.

El Torrent de Colobrers reúne en pocos kilómetros agua, vegetación de ribera, formaciones geológicas, antiguas infraestructuras hidráulicas y patrimonio rural.

Torrent de Colobrers

Todo ello a poca distancia de una ciudad como Sabadell y conectado con el sistema natural del río Ripoll.

La combinación explica la variedad del recorrido: comienza junto a un entorno urbano, se adentra después en el cauce del torrente y termina enlazando con las antiguas masías y caminos rurales de Togores.

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