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Marc Ribas ha cerrado su restaurante en tan solo un año. Aun así, sigue siendo uno de los personajes más queridos de la audiencia de TV3.

Este verano, la nueva temporada de Joc de Cartes ha arrasado una vez más. Por suerte, estaba grabado y él ha podido volver a su refugio.

Su lugar de descanso está en Tossa de Mar, una población de la Costa Brava que reúne patrimonio medieval, calas, cocina marinera y una historia estrechamente vinculada al cine.

Un escenario que, durante décadas, ha atraído a visitantes en busca de sus paisajes y también a personalidades de diferentes ámbitos.

Las palabras de Ribas

La relación de Ribas con Tossa va más allá de una visita ocasional. En una entrevista, el chef llegó a definir la localidad como su cielo cuando le preguntaron dónde querría ir después de morir. "A Tossa. Para mí es el cielo", respondió.

La imagen más reconocible de Tossa de Mar es la de la Vila Vella, el recinto amurallado que se levanta junto al mar y domina buena parte de la bahía.

Un pueblo protegido por murallas

Sus muros y torres forman uno de los conjuntos medievales más conocidos de la Costa Brava y explican la importancia defensiva que tuvo la población durante siglos.

El recinto conserva siete torres de defensa, construidas para reforzar la protección del núcleo habitado y controlar los accesos por tierra y mar.

Tossa de Mar

Su posición elevada permitía vigilar la costa y advertir de la llegada de posibles amenazas, especialmente en una época en la que las incursiones de piratas y corsarios constituían un peligro para las poblaciones litorales.

Entre las construcciones que forman parte del conjunto destaca la Torre d’en Joanàs, situada en un punto elevado desde el que se domina la bahía.

Las torres de Tossa

También sobresale la Torre de les Hores, cuyo nombre está relacionado con el reloj que se instaló en ella. Otra de las torres más conocidas es la Torre d’es Codolar.

Conocida asimismo como Torre del Homenatge, esta construcción se encuentra junto al camino que conduce hacia la cala del mismo nombre y forma parte del perfil de la Vila Vella. Actualmente, el edificio acoge el Museo Municipal de Tossa de Mar.

Vestigios de la época medieval

La fortificación se levantó para proteger a los habitantes de Tossa frente a las incursiones marítimas.

El antiguo castillo medieval dominaba el recinto, aunque en la actualidad solo se conservan algunos restos de la fortaleza.

Castillo de Tossa

Dentro de la Vila Vella también pueden encontrarse los vestigios de la antigua iglesia de Sant Vicenç, un templo construido en el siglo XV en estilo gótico tardío.

Sus ruinas forman parte del recorrido por el recinto y permiten observar cómo se organizaba este núcleo histórico.

Otras ruinas

La historia de Tossa, sin embargo, se remonta mucho más atrás. En el municipio se conservan restos de diferentes épocas, entre ellos los relacionados con la presencia romana.

Uno de los yacimientos más importantes es la Villa Romana dels Ametllers, una explotación agrícola construida alrededor del siglo I a. C.

Un pasado romano

La villa estaba vinculada a la antigua Turissa, el asentamiento romano que ocupaba este territorio.

Sus restos permiten conocer la actividad económica y la organización de una población que ya tenía una relación estrecha con el cultivo y la producción agrícola.

El patrimonio histórico es uno de los principales atractivos de Tossa de Mar, pero la costa también ocupa un lugar destacado.

El municipio cuenta con 15 playas y calas de diferentes dimensiones, repartidas a lo largo de un litoral en el que se alternan arenales, acantilados y zonas de vegetación.

La playa principal

La Platja Gran es la más conocida y la más accesible desde el núcleo urbano. Tiene unos 370 metros de longitud y se encuentra frente a la Vila Vella, cuya silueta amurallada preside la playa.

La combinación entre el arenal y las construcciones medievales convierte este punto en una de las imágenes más características de la localidad.

Las calas

Junto al recinto histórico se encuentra la Cala Es Codolar, una pequeña cala situada bajo las murallas y junto al camino que lleva hacia la Torre d’es Codolar.

Su tamaño es menor que el de la Platja Gran y su ubicación la integra directamente en el paisaje de la Vila Vella.

En dirección norte aparecen otros espacios del litoral, como Cala Pola y Cala Giverola. La primera está rodeada de vegetación y acantilados, mientras que la segunda destaca por su forma de media luna y por el entorno boscoso que la rodea. Ambas están relacionadas con el recorrido del Camí de Ronda.

La lista continúa con Cala Futadera, Cala Salions, Cala Llevadó, Cala Bona y Cala Figuera, entre otras. Algunas disponen de menos servicios y presentan un acceso más condicionado por el relieve de la costa, pero todas son increíbles.

Una localidad vinculada al cine

Tossa de Mar también tiene una relación especial con la historia del cine. En 1950, el director Albert Lewin eligió la localidad para rodar Pandora y el holandés errante, una película protagonizada por Ava Gardner y James Mason.

El rodaje llevó a la actriz estadounidense hasta la Costa Brava y dejó una huella duradera en la población.

Ava Gardner

Gardner se convirtió en una figura muy vinculada a la historia reciente de Tossa, hasta el punto de que el municipio le dedicó una estatua de bronce situada junto a la muralla.

La escultura recuerda la presencia de la actriz en la localidad y se ha convertido en uno de los puntos más reconocibles del recorrido por la Vila Vella.

La estatua honorífica de Ava Gardner Wikipedia

La película contribuyó además a proyectar la imagen de Tossa fuera de España y a reforzar su relación con el mundo cinematográfico.

Pero el cine no es el único arte de Tossa. El pintor Marc Chagall también encontró inspiración en el municipio.

Chagall y Tossa

Durante su estancia en Tossa pintó obras relacionadas con el paisaje y la atmósfera de la localidad, entre ellas El violinista celeste.

La combinación de patrimonio, mar y gastronomía explica parte del atractivo que Tossa de Mar mantiene para quienes buscan pasar tiempo lejos de la actividad cotidiana.

En el caso de Marc Ribas, la localidad se ha convertido en un lugar de referencia para descansar cuando sus obligaciones profesionales se lo permiten.

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