Un mercadillo EP
El mercadillo ambulante ideal para visitar cada viernes: menos de 20 paradas, productos de proximidad y un famoso pantano
La dimensión del mercado es pequeña pero permite recorrerlo rápidamente y combinar la compra con una visita
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Los mercadillos no son solo lugares de reunión y de socialización. Son puntos de encuentros entre vecinos, agricultores y vendedores que, con el paso de los años hacen amistad.
Eso pasa sobre todo en los pueblos pequeños. Aquellos que, a pesar de sus dimensiones, no renuncian a celebrar semanalmente un mercado ambulante.
Eso sucede en muchos lugares. Uno de ellos es Darnius, una pequeña población del Alt Empordà de apenas unos 561 habitantes que cada viernes monta su mercadillo.
Es un mercado de dimensiones reducidas, acorde con el pueblo. En total son menos de 20 paradas, pero de calidad y con productos de proximidad.
Dónde se pone el mercadillo
Celebrado cada viernes por la mañana, los paradistas del mercado de Darnius se colocan ya a las ocho de la mañana en la Plaça Major y están allá hasta la una del mediodía.
La oferta del mercadillo de Darnius está centrada principalmente en la fruta y la verdura y la cita se convierte en una oportunidad para que los vecinos se junten, paseen, se encuentran y compartan.
Espacio de encuentro
También es una oportunidad para hablar ya con los paradistas, algunos de los cuales se han convertido en amigos y conocidos. Y para los que no conocen Darnius también puede servir para darse un paseo y conocerlo.
La dimensión del mercado es pequeña en comparación con los grandes mercadillos de las ciudades y otras localidades del Alt Empordà, pero esa escala juega a su favor: permite recorrerlo rápidamente y combinar la compra con una visita por el centro de Darnius.
Calles de Darnius
Qué se vende
El municipio forma parte de la comarca del Alt Empordà, a pocos kilómetros de Figueres y de la frontera francesa y tiene una superficie de solo unos 35 kilómetros cuadrados.
Estas ajustadas dimensiones son lo que ayuda a recorrerlo a pie sin problema, incluso después de visitar el mercadillo.
El pantano
Para muchos Darnius no es un pueblo, solo un pantano. El embalse de Darnius-Boadella es seguramente lo más conocido del entorno.
La presa se encuentra dentro del término municipal y fue construida en la década de 1960 sobre el río Muga.
Un lugar importante
Las obras terminaron en 1969 y el embalse tiene una capacidad de 62 hectómetros cúbicos y una superficie de 363,2 hectáreas.
Pero no son las cifras lo que lo han hecho famoso. El embalse tiene diferentes usos. Más allá de la producción de energía hidroeléctrica también existe una zona de baño, que en verano es muy explotada.
Pantano de Darnius Boadella
El pantano también forma parte del paisaje que rodea al municipio. Los valles de los ríos Arnera, Muga y Ricardell estructuran un territorio de relieve accidentado en las estribaciones meridionales de la sierra de las Salinas. El Arnera y el Muga desembocan en el embalse.
Pero el atractivo turístico de Darnius no se acaba ni en el pantano ni en el mercadillo. El municipio también conserva elementos patrimoniales que hacen recomendable la visita al lugar.
El castillo de Darnius
La historia documentada del municipio se remonta al año 983, cuando aparece mencionado con el nombre latino de Darnicibus. Y de esa época es uno de sus edificios principales: el castillo de Mont-roig.
La fortaleza aparece citada por primera vez en 1070, cuando pertenecía a los señores de Darnius. Hoy quedan en pie algunos muros y parte de la torre, que se eleva en lo alto de una colina.
Qué ver
También existen restos de antiguos asentamientos, entre ellos los dólmenes del Mas Puig de Caneres. Pero eso es en las afueras.
En el núcleo urbano se encuentra la iglesia de Santa Maria, mientras que el término municipal incluye varios pequeños núcleos, como el Barri del Pantà, el Veïnat d'Amunt, l'Arnera, Ricardell y el Veïnat de Mont-roig.
Es por eso que una visita al mercado de los viernes puede ser el punto de partida perfecto para conocer este pequeño municipio del Alt Empordà.