Lloret de Mar suele asociarse con el turismo de verano, las grandes playas y la vida nocturna, pero su litoral también conserva rincones mucho más tranquilos. Uno de ellos es Sa Boadella, una pequeña playa de apenas 250 metros de longitud en la que el acceso es más limitado que en otras zonas del municipio y donde está permitido el nudismo.
La cala combina arena gruesa, aguas cristalinas y un entorno rodeado de vegetación y acantilados. Sus 40 metros de anchura quedan protegidos por el relieve de la costa y por los islotes situados frente a la playa, que dividen visualmente el espacio y contribuyen a crear una zona resguardada.
Una de las razones por las que Sa Boadella resulta más tranquila que otras playas de Lloret es precisamente su acceso. Para llegar hasta la arena hay que dejar el coche en la carretera que conduce hacia la ermita de Santa Cristina y continuar a pie por un camino de tierra de unos 200 metros.
El Ayuntamiento de Lloret la incluye entre las playas menos accesibles del municipio, una característica que también ayuda a explicar su menor afluencia. A esto se suma otro elemento diferenciador: es una playa de tradición nudista y esta práctica está permitida en toda la cala.
Sin servicios
No es, por tanto, una zona reservada exclusivamente para el nudismo, sino un espacio en el que conviven bañistas textiles y nudistas. La playa dispone además de duchas equipadas con lavapiés y de establecimientos donde comprar productos envasados, por lo que no es necesario abandonar la zona para disponer de algunos servicios básicos durante la jornada.
Otro de los atractivos de Sa Boadella es su entorno. La playa se encuentra junto a los Jardines de Santa Clotilde, situados sobre el acantilado que separa la cala de Fenals.
Los jardines
El conjunto fue diseñado a principios del siglo XX por el arquitecto y urbanista Nicolau Maria Rubió i Tudurí y se extiende sobre una superficie de unos 27.000 metros cuadrados.
Los jardines están organizados mediante terrazas, escalinatas, plazas y miradores orientados hacia el Mediterráneo. El recorrido incluye también esculturas y elementos arquitectónicos integrados en el paisaje.
Los Jardins de Santa Clotilde de Lloret de Mar, uno de los atractivos turísticos del lugar
La proximidad entre ambos espacios permite combinar la visita a los jardines con el acceso a una de las playas más pequeñas y apartadas del litoral de Lloret.
Sa Boadella forma parte, además, del recorrido conocido como la Marxa de les Platges, que conecta diferentes puntos del litoral de Lloret y pasa por lugares como Santa Cristina, los jardines de Santa Clotilde, Fenals y el castillo de Sant Joan.
Dos castillos frente al Mediterráneo
La zona permite continuar la visita hacia otros elementos del patrimonio de Lloret. Uno de los más conocidos es el Castell d'en Plaja, situado junto a Sa Caleta y convertido en una de las imágenes más reconocibles del municipio.
Aunque su aspecto pueda hacer pensar en una fortificación medieval, el edificio es del siglo XX: fue construido por Narcís Plaja en 1935.
Fortaleza medieval
Más antiguo es el Castell de Sant Joan, situado entre las playas de Lloret y Fenals. De la fortificación se conserva principalmente la torre, pero sus orígenes se remontan a la época medieval y el recinto permite contemplar una amplia panorámica de la costa.
El contraste entre estos espacios explica la otra cara del litoral de Lloret de Mar. Frente a las grandes playas urbanas y las zonas más concurridas del municipio, Sa Boadella conserva un tramo de costa de solo 250 metros, con aguas cristalinas, acceso a pie y una tradición nudista que ha contribuido a mantenerla alejada de las grandes concentraciones de bañistas.
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