Albert Ramos y Mataró

Albert Ramos y Mataró

Viajes

El refugio de la infancia de Albert Ramos: un municipio costero con 2 kilómetros de playa, ruinas romanas y la primera obra de Gaudí

Descubre la cuna natal de Albert Ramos entre playas de arena dorada, ruinas romanas y joyas del modernismo

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Albert Ramos-Viñolas construyó su leyenda a base de pico y pala sobre la tierra batida, dejando para el recuerdo más de 600 batallas en el circuito ATP.

El tenis español siempre recordará a este tenista por haber alcanzado el puesto número 17 del ranking mundial, conquistar 4 títulos ATP, plantarse en la final del Masters 1000 de Montecarlo y firmar unos memorables cuartos de final en Roland Garros en 2016.

Aunque tras colgar la raqueta estableció su residencia en los valles de Andorra buscando la calma de la montaña, la cuna del tenista y su puerto de amarre sentimental sigue estando en Mataró.

La histórica capital del Maresme representa el entorno de su infancia y el lugar al que siempre regresa para reencontrarse con sus raíces familiares, ofreciendo el escenario perfecto para pasear entre ruinas romanas, contemplar joyas modernistas y respirar el aroma del aire fresco.

Playas urbanas y tradición marinera

Para un deportista acostumbrado al esfuerzo, pocas cosas reconfortan tanto como el mar de su infancia.

Mataró despliega aproximadamente 2,2 kilómetros (2.200 metros) de litoral de arena fina y dorada, con playas urbanas de aguas tranquilas como El Varador y El Callao, ideales para relajarse en sus chiringuitos a pie de costa.

El Varador y El Callao, Mataró

El Varador y El Callao, Mataró

El paseo marítimo aún conserva las estampas de las antiguas casitas de pescadores del siglo XIX y conduce hacia el puerto pesquero.

Entre sus muelles se rinde culto a la gastronomía local con platos icónicos como los guisantes con sepia, mientras que la devoción marinera se respira en la ermita de San Simón, levantada en el siglo XVI como refugio espiritual.

El esplendor romano

Caminar por la ciudad natal de Ramos-Viñolas es también hacer un viaje de más de dos milenios en el tiempo. El esplendor de la antigua Villa Romana de Torre Llauder, un yacimiento del siglo I a.C. cuando la época del emperador Augusto que conserva los mosaicos originales de una señorial casa de campo.

Para comprender cómo este enclave costero fue ganando peso histórico hasta convertirse en ciudad en el año 1702, la visita al Museo de Mataró resulta imprescindible.

Sus salas albergan piezas arqueológicas clave y sirven de punto de partida para recorrer el trazado romano que aún se adivina en las calles del centro.

Patrimonio barroco

El paseo por el casco antiguo regala auténticos tesoros arquitectónicos como la Basílica de Santa María, donde se custodian los célebres frescos de la Capilla de los Dolores, firmados en el siglo XVIII por el pintor Antoni Viladomat.

Basílica de Santa María, Mataró

Basílica de Santa María, Mataró

Sin embargo, el gran sello de identidad local lo firma el modernismo.

La ciudad presume de construcciones diseñadas por Josep Puig i Cadafalch, como la icónica Casa Coll i Regàs, y guarda con orgullo la Nau Gaudí, la primerísima obra proyectada por el joven Antoni Gaudí en 1878, reconvertida hoy en un referente de arte contemporáneo.

Cómo llegar

Para plantarte en Mataró desde Barcelona en coche, la vía más directa es coger la autopista C-32 o la carretera N-II, completando el trayecto en apenas 30 minutos.

Si prefieres despreocuparte del volante, la línea R1 de Rodalies Renfe conecta el centro de la Ciudad Condal con la estación Mataró bordeando la costa en algo más de 35 minutos.

Si te apetece una escapada que reúne deporte, cultura y la serenidad del litoral que vio crecer a una figura como Albert Ramos-Viñolas, regálate un día en la capital del Maresme. Bañarte en sus playas, comer cerca del puerto y descubrir el origen del genio de Gaudí es un plan perfecto para reencontrarse con la esencia del Mediterráneo.