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En verano hay muchos mercados. Además de los mercadillos semanales, muchas localidades costeras aprovechan y dan permisos a paradistas para organizar algún acto adicional.

En Empuriabrava, la Venecia catalana, hace años que cuando llega el calor celebran su particular mercado de noche. Solo abre en los meses de calor, pero lo hace todos los días.

La edición de 2026, por ejemplo, acaba el próximo 26 de septiembre. Hasta ese día, de lunes a domingo, los vecinos y turistas pueden pasearse por el paseo marítimo de este núcleo urbano y comprar alguna cosa.

Hay variedad. La propuesta reúne alrededor de 48 paradas que ofrecen todo tipo de productos de artesanía, marroquinería, bisutería y artículos de regalo y decoración. Tampoco faltan los puestos de ropa, mucha de ella confeccionada por pequeños comerciantes de la Costa Brava.

Invitación al paseo

A pesar de que está pensado para la compra, lo cierto es que la propuesta es también una invitación diaria a salir a la calle cuando baja el calor y ver qué se encuentra.

La variedad hace que sea un mercado pensado más para pasear y curiosear que para realizar la compra habitual.

Un mercado entre canales

Además, el horario es uno de sus principales atractivos. El mercado abre desde las seis de la tarde y se mantiene activo hasta las 23.30 horas. Invita casi hasta a darse un baño nocturno.

Todo en un lugar tan único como Empuriabrava. Tiene menos canales que Venecia, pero casi el mismo lujo. El municipio fue así concebido.

Paseantes en el Mercat de Nit d'Empuriabrava

El proyecto de urbanización comenzó a gestarse entre los propietarios de las tierras donde se cultivaba arroz, en la zona costera.

En 1964 se realizaron los primeros intentos urbanizables, aunque no fue hasta el año siguiente, en 1965, cuando se presentó ante el Ayuntamiento de Castelló d'Empúries el proyecto urbanístico.

Una propuesta de éxito

En 1967, pese a las críticas recibidas por parte del sector agrario de la zona, comenzaron a construirse los primeros canales y viviendas.

En poco tiempo, esta propuesta se convirtió en un éxito. Su localización la hace tan especial como atractiva y se ha ganado un hueco destacado en el imaginario turístico de la Costa Brava.

Casas con embarcadero

Si bien es cierto que solo las primeras líneas de playa tienen contacto con el mar, hay pocas casas que no estén conectadas directamente con él.

Y de ahí que la mayoría de viviendas tengan, además del coche aparcado en la puerta, el barco o lancha amarrado en los embarcaderos del canal.

Canales de Empuriabrava CANVA

El modelo seguido para la construcción de este complejo era el de la marina residencial de alto nivel, inspirada en otros casos de similares características que se habían realizado en Florida (Estados Unidos).

Todos ellos, eso sí, emulaban siempre el estilo veneciano clásico. Y se puede decir que, más o menos, lo han conseguido.

La ciudad de los canales catalana

Como pasa en la ciudad italiana, los canales son una calle más. Todos ellos llegan hasta el patio trasero de cualquier vivienda y allí dejan sus otros vehículos.

Es allí donde se encuentran las embarcaciones de gran lujo (y también barcos más modestos). Una de las imágenes más representativas de esta ciudad.

Qué ver y hacer

Con estas características, Empuriabrava se ha convertido en la marina residencial más grande de Europa, con casi 24 kilómetros de canales navegables y un inmenso puerto deportivo.

Allí residen cerca de 4.000 personas y se ha convertido en destino turístico por lo llamativa que es su construcción. El mercado de noche de los veranos podría considerarse solo un atractivo turístico más, pero, en realidad, son muchos los que también se acercan deambulando por las noches en el Mercat de Nit d’Empuriabrava.

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