El refugio de Joan Manuel Serrat

El refugio de Joan Manuel Serrat CRÓNICA GLOBAL

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El refugio de Joan Manuel Serrat en el Pirineo: 104 habitaciones, un spa con piscina climatizada y un restaurante en un vagón con estrella Michelin

El lugar se le conoce como el Titanic de las montañas y cuenta con todos lo lujos

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Pocos lo saben, pero Joan Manuel Serrat tiene una estrecha relación con los Pirineos y con Aragón. El catalán pasó una etapa de su juventud en Jaca, donde hizo el servicio militar y realizó prácticas de ingeniería agrónoma.

Allí, además, empezó a componer algunas de sus primeras canciones. Ahora, ya retirado de los escenarios habituales, el artista ha vuelto a este rincón de Huesca por un motivo muy especial: la celebración del 25º aniversario de Pirineos Classic.

Durante su estancia en la zona eligió como refugio la famosa estación de Canfranc-Estación, convertida ahora en un hotel de cinco estrellas de gran lujo.

El hotel, convertido por unos días en el refugio del cantante, ocupa uno de los edificios ferroviarios más singulares de España.

Una estación devenida hotel

Esta impresionante construcción, inaugurada en 1928, es un ejemplo sobresaliente de la arquitectura industrial del siglo XX.

La estación, que en su día fue la segunda más grande de Europa, se ha mantenido como un punto de interés turístico gracias a las visitas guiadas que permiten conocer su espléndido pasado.

De quién fue la idea

La historia de la estación de Canfranc comienza en 1853, cuando se propuso construir una línea ferroviaria que conectara España y Francia a través de los Pirineos.

El proyecto fue liderado por el ingeniero Fernando Ramírez Dampierre, quien diseñó un imponente edificio modernista de 241 metros de largo, con 150 puertas de acceso y cerca de 350 ventanas, todo ello rodeado por las montañas pirenaicas.

@borjarodriguez212 🚂Esto NO es una estación abandonada… y muy poca gente sabe lo que es realmente hoy hotelcanfrancestacion En pleno corazón del Pirineo aragonés se encuentra Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, un lugar que parece sacado de una película. Lo que en su día fue una de las estaciones internacionales más importantes de Europa, paso clave entre España y Francia, hoy renace convertido en un hotel espectacular donde la historia sigue viva en cada rincón. Sus pasillos, su arquitectura imponente y el entorno de montaña lo convierten en uno de esos sitios que no parecen reales cuando los ves por primera vez. Rodeado de silencio, nieve en invierno y paisajes infinitos, es de esos destinos que te obligan a parar y mirar. 📍 C. Huesca, 22880 Canfranc-Estación, Huesca 🔥 Un lugar que mezcla historia, lujo y naturaleza como pocos en el mundo 🚨 Si no lo conocías, ahora ya sabes dónde quieres ir texto #Canfranc #Pirineos #Viajar #EspañaMágica ♬ sonido original - Borja

Durante la Segunda Guerra Mundial, la estación de Canfranc jugó un papel crucial como punto de paso para oro, obras de arte saqueadas y personas que huían de la persecución nazi, como los judíos que buscaban escapar de Europa.

Este lugar, que combinaba estación de tren, hotel, casino y aduana, se convirtió en un refugio y un centro neurálgico en un momento clave de la historia.

Un hotel protegido

Tras el cierre de la línea ferroviaria francesa en 1970, la estación de Canfranc entró en una etapa de abandono. La estación está declarada Bien de Interés Cultural desde 2002 y poco a poco se fue revalorizando.

Aun así, no fue hasta enero de 2023 cuando se produjo la resurrección total. En esa fecha se inauguró el Canfranc Estación, A Royal Hideaway Hotel, un alojamiento de cinco estrellas gestionado por el Barceló Hotel Group, devolviendo el esplendor a este icónico edificio.

La segunda visita de Serrat

Serrat se alojó allí durante cuatro noches a comienzos de julio de 2026, coincidiendo con su participación en el festival.

El 30 de junio, además, protagonizó en el propio hotel un coloquio con el periodista Juan Gavasa con motivo de la puesta de largo de la edición especial del certamen.

Pero más allá de la anécdota de Serrat, el hotel es una joya en sí misma. La intervención conservó buena parte de la identidad arquitectónica del edificio original, de una magnitud imponente.

Tanto el exterior como el interior del edificio mantienen elementos históricos integrados en el hotel. Se ve en el vestíbulo y hasta en la parte de las escaleras, así como en otros componentes de la construcción ferroviaria.

Un hotel de lujo

Gracias a todo eso y a la adaptación a los nuevos tiempos, la estación es ahora un alojamiento de cinco estrellas gran lujo con todas las de la ley. Además de un monumento.

La arquitectura ferroviaria se mezcla con una decoración inspirada en los grandes viajes de los años 20. Hay quien lo llama el "Titanic de las montañas".

Cómo es

Hay razones para este calificativo. Madera, latón, terciopelo, elementos art déco y una paleta cromática vinculada a esa época se aprecian en casi cualquier punto del local y recuerdan al lujo del mítico barco.

Su gran fachada es más grande que cualquier barco, eso sí. Se extiende junto a las antiguas vías y, desde algunas de sus estancias y espacios comunes, se contempla directamente el paisaje pirenaico.

Recepción del hotel de Canfranc

Recepción del hotel de Canfranc

Luego están sus 104 dormitorios. De ellos, 100 corresponden a habitaciones estándar y deluxe y otros cuatro son suites de lujo situadas en las esquinas del edificio.

La propia estructura de la estación condiciona la distribución y las diferencias entre ellas. Las habitaciones de una de las plantas conservan techos altos, mientras que las situadas en la parte superior mantienen la característica forma abuhardillada del inmueble.

Más allá de habitaciones y suites

A eso se suma la decoración. El diseño está estrechamente relacionado con los viajes ferroviarios que partían y pasaban por Canfranc a principios del siglo XX, pero sin renunciar a las comodidades de un hotel contemporáneo.

Y la relación con el ferrocarril no se queda aquí. También llega a los tres restaurantes que alberga, cuya decoración sorprende.

Los restaurantes

Uno de los más atractivos es el Canfranc Express. El local está instalado en un antiguo vagón ferroviario rehabilitado y ofrece un servicio de alta cocina.

El chef Eduardo Salanova y la directora de sala y sumiller Ana Acín han conseguido que los platos sean igual o más espectaculares que el local y ya han obtenido su primera estrella Michelin.

La experiencia pretende reproducir la sensación de un viaje gastronómico por el Pirineo y su cocina recupera productos y recetas aragonesas. Todo elaborado con técnicas contemporáneas.

Pero este no es el único restaurante del hotel que está en un tren. El 1928 también está dentro de un vagón histórico rehabilitado. En este caso, por eso, la propuesta gastronómica mira hacia Francia.

Bares y cócteles

Por último, y ya en las instalaciones de la antigua estación, está El Internacional, cuya estética recuerda a los grandes establecimientos de principios del siglo XX.

A ellos se suman el Art Déco Café y La Biblioteca, convertida en una coctelería con libros y vistas a las montañas. Todo hace juego con los maravillosos años 20 que retrata la novela El gran Gatsby.

Una piscina climatizada para el invierno

Pero claro, todo hotel de lujo ha de tener su zona wellness y el hotel que Serrat eligió como refugio estos días de verano la tiene.

El spa cuenta con una piscina climatizada y otros servicios para que los huéspedes puedan relajarse, especialmente los aficionados a los deportes de montaña que acuden a esta zona del Pirineo.

Restaurante del hotel de Canfranc

Restaurante del hotel de Canfranc

¿Vino Serrat aquí por todo eso? Como se ha comentado, el catalán ya pasó varios meses de su juventud en Jaca a mediados de los años 60. Fue entonces, en plena mili, cuando compuso sus primeras canciones.

Aunque este año vino al festival Pirineos Classic, 25 años después de participar en la primera edición. También se acercó el 2 de julio a la iglesia de Canfranc-Estación para ser el narrador de Carnaval, Carnaval, un espectáculo dirigido por Thierry Huillet junto a un conjunto de músicos internacionales. El vínculo sigue vivo.