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A principios del siglo XIX, numerosos vecinos de esta villa costera emigraron a Cuba para hacer fortuna antes de regresar con una impronta arquitectónica y cultural inconfundible.

La celebración de la Fira d'Indians de Begur transforma las calles de la localidad en un viaje al pasado que rememora aquellos lazos ultramarinos.

Vestimentas de lienzo blanco, sombreros de paja y el aroma a café y ron cubano inundan el casco antiguo durante las tres jornadas del evento.

Es la excusa perfecta para organizar una escapada de fin de semana, descubrir el encanto indiano y disfrutar de una amplia programación de ocio en la Costa Brava.

Homenaje al pasado indiano

El certamen nació con el propósito de recuperar el legado de los emigrantes begurenses que cruzaron el Atlántico a lo largo del siglo XIX.

Las familias que regresaron con éxito, conocidas como indianos, invirtieron su patrimonio en la transformación urbana y cultural del pueblo.

Durante la feria, los habitantes se caracterizan con vestimentas coloniales de la época para revivir aquel impacto histórico. Las calles engalanadas y el vestuario tradicional trasladan al visitante de lleno a los años anteriores.

Arquitectura señorial y patrimonial

Pasear por el centro histórico permite admirar las majestuosas casas construidas por los indianos a su regreso de América.

Edificios de fachadas ornamentadas, galerías con arcos y frescos coloniales salpican el entramado urbano en construcciones emblemáticas como Can Sora o la Casa Bonaventura Caner Bataller.

Para profundizar en este legado, la agenda ofrece recorridos patrimoniales guiados. Estas rutas permiten descubrir los secretos de las fincas privadas y comprender el contraste entre la austeridad campesina original y la riqueza importada del Caribe.

Ritmos caribeños y son cubano

La música de raíz antillana se convierte en el hilo conductor de toda la programación festiva desplegada por el municipio. Las plazas principales acogen conciertos nocturnos de son cubano, habaneras, trovas y ritmos tropicales que invitan al baile.

Los acordes de las guitarras y el sonido de las percusiones resuenan entre los edificios históricos al caer la noche.

La atmósfera contagia a los asistentes en una gran fiesta al aire libre que evoca las noches habaneras.

Mercado de productos ultramarinos

Puntos neurálgicos como la Plaça Forgas y la Plaça Pella i Forgas albergan el concurrido mercado de indianos.

Los expositores ofrecen productos vinculados al comercio colonial como café recién tostado, ron, cacao puro y especias exóticas, junto a prendas de lino y sombreros.

De forma paralela, el recinto acoge muestras de oficios tradicionales con demostraciones en vivo.

Los paseantes pueden contemplar la destreza artesanal de oficios antiguos como el ferrer, el esparter o el bufador de vidre, aportando un valor divulgativo único a la visita.

Coctelería tradicional y ron de caña

La gastronomía de la jornada rinde homenaje a las bebidas típicas que cruzaron el océano para instalarse en la cultura local.

Las paradas y locales de hostelería sirven el tradicional cremat, elaborado a base de ron quemado con azúcar, café y canela.

Asimismo, los barman preparan mojitos y cócteles tropicales siguiendo las recetas clásicas de la coctelería cubana. Disfrutar de una bebida refrescante en las terrazas ambientadas supone una parada imprescindible durante el recorrido.

Cómo llegar

Ponerse al volante desde Barcelona es un trayecto muy cómodo de apenas 1 hora y 30 minutos. Basta con tomar la autopista AP-7 en dirección a Girona y Francia hasta la salida 9, enlazar con la C-35, conectar con la C-31 hacia Palamós y subir finalmente por la GI-653 directamente hasta el casco urbano.

Acercarse al municipio en estas fechas es la excusa perfecta para regalarse un viaje en el tiempo con sabor a ron, ritmos caribeños y brisa mediterránea.

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