Toda región tiene sus leyendas, casi cada pueblo las tiene, pero pocas son tan oscuras como las que rodean Marmellar.
Este rincón de Tarragona no es un pueblo en realidad, sino un antiguo núcleo poblacional de la sierra de El Montmell, que pertenece al municipio de nombre homónimo.
Aquí, las paredes derruidas de las casas y del castillo que protege la zona cuentan una historia de crímenes sin resolver, supuestos rituales satánicos y leyendas de apariciones. Unos relatos que atraen cada año a decenas de curiosos.
La historia del pueblo viene de lejos, pero su leyenda empieza en el siglo XX, cuando Marmellar quedó despoblado. El difícil acceso al lugar y el entorno montañoso dejaron de ser del agrado de sus vecinos.
Un pueblo abandonado
El abandono hizo que la vegetación recuperase las calles y las antiguas viviendas y, a medida que la maleza habitaba las casas, crecían también las leyendas.
Empezaron a circular historias sobre reuniones nocturnas, prácticas de espiritismo y rituales celebrados entre las casas vacías e incluso en el castillo. Hasta que el lugar se convirtió en un icono para los amantes del misterio.
El primer crimen
A principios de los años 90, Marmellar ya tenía fama de lugar misterioso. Y, de repente, dos sucesos criminales acabaron por cambiar para siempre la imagen del antiguo pueblo.
Corría el año 1993. A principios de julio, una pareja de cazadores encontró en la iglesia del antiguo pueblo el cuerpo calcinado de una mujer de entre 20 y 30 años.
La víctima no pudo ser identificada y presentaba evidentes signos de violencia. Llevaba varios días muerta cuando fue localizada. Un escenario macabro que contribuyó a convertir el crimen en una historia de misterio.
Frente a la entrada de la iglesia aparecieron los restos de dos grandes hogueras y en las paredes exteriores había pintadas de carácter satánico.
Primeras hipótesis
El caso nunca llegó a resolverse y tampoco quedó demostrado que la mujer hubiera sido asesinada en Marmellar.
Una de las hipótesis que manejaron los investigadores fue que el cadáver hubiese sido trasladado hasta allí precisamente para aprovechar la mala fama que ya tenía el lugar.
Crimen sin resolver
Lo peor es que, a raíz de este suceso, comenzaron a circular versiones mucho más macabras. Algunas hablaban de una fiesta de la noche de San Juan que habría terminado en violencia, mientras otras aseguraban que la joven había sido secuestrada y víctima de un ritual de magia negra.
Nada de esto se ha demostrado nunca, pero la coincidencia entre el cadáver, las hogueras y las pintadas convirtió el suceso real en el origen de una leyenda que todavía acompaña a Marmellar.
Pero lo que podía haberse quedado en una anécdota trágica adquirió otro cariz cuando en 1996 Marmellar fue testigo de otra trágica muerte.
El 14 de febrero de ese año, una joven de 19 años llamada Ana María Barba, empleada de una gasolinera de l'Arboç del Penedès, fue víctima de un atraco. Los autores se llevaron alrededor de 40.000 pesetas y obligaron a la joven a subir a un vehículo.
Segundo asesinato
Posteriormente, la mujer apareció muerta y semidesnuda bajo unos maderos en la urbanización Talaia del Mediterrani, una promoción abandonada situada en las proximidades de Marmellar.
El asesinato tampoco quedó esclarecido. La investigación planteó que la joven pudo haber sido asesinada para evitar que identificase a quienes habían cometido el atraco, aunque también se consideraron otras posibilidades relacionadas con una agresión sexual.
Historia negra
Con la aparición de este segundo cadáver femenino en el entorno, la reputación siniestra de Marmellar se acabó de consolidar casi para siempre.
Dos mujeres muertas con apenas tres años de diferencia y dos investigaciones sin una resolución definitiva hicieron que las historias que ya circulaban sobre el antiguo pueblo adquiriesen una nueva dimensión.
Casas abandonadas de Marmellar
Desde entonces, Marmellar quedó asociado a la crónica negra catalana y se convirtió en un lugar habitual para aficionados al misterio y a los fenómenos paranormales.
Pero los crímenes no son las únicas historias que rodean a Marmellar. Con el paso de los años aparecieron numerosos relatos sobre supuestos fenómenos extraños en las ruinas.
La mujer de blanco
Entre ellos se encuentra el de una mujer vestida de blanco que aparecería en las inmediaciones del antiguo cementerio.
También se han difundido relatos sobre luces que aparecen durante la noche, grupos de personas encapuchadas caminando por los alrededores de la iglesia y extrañas comitivas de vehículos que llegarían hasta las ruinas.
Pintadas extrañas
Otras versiones hablan de personas que acudían al antiguo pueblo para realizar sesiones de ouija, espiritismo o supuestos rituales satánicos.
La presencia de pintadas con simbología esotérica en el castillo y algunas de las construcciones de la zona ha contribuido a reforzar estas historias, aunque en realidad nada permite demostrar quién las realizó ni con qué finalidad.
Otro de los elementos que más impresionan a quienes conocen Marmellar es el antiguo cementerio situado junto a la iglesia de Sant Miquel.
Las hileras de nichos vacíos han alimentado durante años la imagen de un cementerio abandonado y asociado a las leyendas del pueblo. Sin embargo, en este caso existe una explicación mucho menos misteriosa.
Escenario del misterio
Cuando Marmellar quedó abandonado, los restos de las personas enterradas allí fueron trasladados al cementerio de El Vendrell, por lo que los nichos vacíos que hoy pueden observarse no son consecuencia de desapariciones ni de ningún fenómeno sobrenatural.
La imagen, no obstante, ha terminado formando parte inseparable de la estética de Marmellar: una iglesia en ruinas, un cementerio vacío, casas devoradas por la vegetación y un lugar que durante décadas ha sido escenario de historias sobre rituales y apariciones.
Un castillo lleno de leyendas
A eso hay que sumarle la leyenda del castillo. Si bien la fortaleza está elevada, no está en una colina que domina la sierra del Montmell, sino en una bastante pequeña, enclavada en un valle.
Son muchos los que ven extraña esta ubicación, pero aún es más curioso lo que dicen que sucede cuando uno se acerca a él. Cuando uno anda por el sendero, tanto da el tiempo que haga, que, al acercarse el curioso al lugar, el cielo parece cubrirse e incluso hay quien escucha truenos. ¿Sabrá esto Iker Jiménez?
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