Ahora parece que queda lejos, pero Paz Padilla vivió muchos años en Cataluña. Su exmarido era de aquí y aquí se hicieron su casa, que aún mantiene.
Más que casa, es todo un refugio, por no decir búnker. Es toda una masía del siglo XVIII con cinco hectáreas de terreno y nombre propio, Can Miquelet. Un nombre más catalán es difícil de encontrar.
La casa, además, está en el corazón de la catalanidad, en un pequeño pueblo de 502 habitantes, según datos del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat), en el Pla de l’Estany, sí, donde está el mítico lago de Banyoles.
La familia de Padilla huyó de los lujos de la Costa Brava, tan bulliciosa en verano, para conectar con la naturaleza. Ideal para desconectar de las cámaras, los focos y lo que sea.
Una masía de toda la vida
El inmueble luce por fuera como una auténtica masía tradicional catalana, aunque ha sido rehabilitada y adaptada en varias ocasiones. Primero lo hizo para vivir.
La presentadora se implicó mucho tanto en la reforma como en la decoración de los diferentes espacios de la vivienda, combinando elementos tradicionales con otros más actuales.
Cómo es la casa
La casa principal dispone de cinco habitaciones, mientras que la propiedad cuenta además con un alojamiento independiente conocido como Villa Cádiz, porque la tierra tira. ¿Tal vez aún la reserva ella?
Hace años que Can Miquelet es propiedad de la gaditana, pero ya no vive allí. La última reforma convirtió la masía en un hotel rural de alto nivel.
Habitación de Can Miquelet
Villa Cádiz y Can Miquelet también se alquila, especialmente para familias y grupos. Aunque quién sabe si alguna vez Padilla se acerca hasta allí por los viejos tiempos.
La andaluza siempre ha tenido palabras de amor por esta tierra. Aquí ha pasado momentos muy bonitos, que aún recuerda en algunas entrevistas. Ahora, y sobre todo tras la muerte de su marido, se ha desligado más.
Las hectáreas de la finca
Eso no quita que Can Miquelet lo haya dejado abandonado. Tiene de todo. Sigue manteniendo las cinco hectáreas de terreno, donde hay desde bosque hasta césped y frondosa vegetación. Y no solo.
Uno de los elementos más apreciados por los huéspedes es la piscina del jardín. Es de agua salada y está rodeada de un hermoso jardín, porches y hasta una cocina exterior con barbacoa.
Cuánta gente puede dormir aquí
¿Una barbacoa en un hotel? Padilla no ha querido hacer del que fuera su refugio un gran hotel. Can Miquelet sigue siendo lo que era, una masía con cinco habitaciones y capacidad para 14 personas como mucho.
También mantiene algunos elementos propios de las antiguas casas rurales. La madera es la protagonista de su interior, aunque no falta mobiliario contemporáneo.
Así, la finca no solo es refugio de Paz Padilla, sino también de todo aquel que decida pasar allí una noche, pasearse por el jardín o bañarse en la piscina de agua salada. Y ya, si uno tiene ganas de más, puede conocer la zona.
Vilamarí es un precioso y discreto pueblo de carácter agrícola, pero con un entorno natural precioso, cercano al lago de Banyoles y con mucho encanto.
Cómo es Vilamarí
Uno de los elementos más destacados del pueblo es la iglesia de Santa Maria, de origen románico y cuyo primer registro documentado se remonta al 30 de septiembre de 1269.
De aquel edificio original, incluso prerrománico, se mantienen las fachadas occidental y meridional, mientras que la base del campanario conserva una parte importante de la construcción románica.
Qué ver
En la iglesia todavía pueden verse restos de la antigua puerta románica, que fue tapiada en 1787.
También sobrevive parte del antiguo frontis, incluido el vestigio de una ventana que quedó parcialmente alterada por las posteriores aperturas de estilo neoclásico y unos azulejos del alero con diferentes motivos ornamentales grabados.
Y ya por el pueblo, se aprecian numerosas masías dispersas que, como Can Miquelet, forman parte del pasado agrícola y ganadero de esta zona del Pla de l'Estany. Pero hay más.
Masías tradicionales
Sobreviven todavía Can Vilert de Plaça, Can Riuró y Mas Sabater. Asimismo, el inventario turístico del Pla de l'Estany también recoge otras masías como Mas Ulària, Mas Xargay, Mas Cadavall, Mas Badó y Can Boix.
Paz Padilla supo escoger muy bien su refugio. Aquí pasó y pasa desapercibida cada vez que viene.
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