El refugio de Luis de Javier CRÓNICA GLOBAL
El refugio de Luis de Javier: 17 kilómetros de playas, 32.000 habitantes y una iglesia icónica que no pasa de moda
Aquí el diseñador catalán, jurado de 'Maestros de la costura', puede refugiarse de las cámaras y disfrutar del sol y el descanso
Más noticias: El pueblo con una ermita medieval que sostiene toda una montaña: 1.000 habitantes, una villa roja y un bosque de leyenda
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Apareció en Maestros de la costura (TVE) y pocos conocían quién era, pero Luis de Javier es todo un referente de la moda en España.
Se formó en los talleres de Vivienne Westwood y Gareth Pugh en Londres y se abrió camino en las pasarelas ya con su nombre.
Se formó en el Istituto Europeo di Design (IED) de Barcelona, pero se crio a unos 40 kilómetros de la capital catalana, en Sitges, que sigue siendo su refugio.
Aquí se crio en libertad, en un municipio referente del colectivo LGTBIQ+ desde los años 70 y donde la moda siempre estuvo muy presente.
17 kilómetros de playa
El lugar, además, es idílico desde hace años: 17 kilómetros de playas de arena dorada y aguas cristalinas.
Aquí él puede refugiarse de las cámaras y disfrutar del sol y el descanso. Ya sea en las numerosas playas nudistas que hay o en la de San Sebastià, llena de chiringuitos y servicios de todo tipo.
Calles hechas para la fiesta
Aunque hay mucho más. Las calles estrechas de su casco antiguo y su arquitectura modernista invitan a explorar y descubrir el municipio donde se crio Luis de Javier.
A todo ello hay que añadir su reconocida y vibrante vida cultural, que alberga eventos de renombre como el Festival de Sitges, el Carnaval o el Corpus Christi. ¿Se inspiraría en los modelos de los carnavales el modisto?
Vista de Sitges CANVA
En cualquier caso, con algo más de 32.000 habitantes, Sitges mantiene un equilibrio entre pueblo y destino turístico consolidado.
No solo por sus playas y su clima suave durante gran parte del año, que atraen a miles de turistas cada año, sino porque los locales, como Luis de Javier, saben que es ideal hacerlo fuera del verano.
Dónde empezar la visita
Una buena manera de conocer el pueblo una vez se abandona la playa es por el Paseo Marítimo. Se trata de un trazado de unos 2,5 kilómetros completamente llano, pensado para peatones y ciclistas.
En su recorrido une el emblemático entorno de La Punta con los Jardines de Terramar, resguardado del sol por hileras de palmeras y con una perspectiva abierta al Mediterráneo.
Villas indianas y de lujo
Caminar por este tramo permite observar ya dos realidades que conviven en paralelo. Por un lado, el frente marítimo, con playas urbanas como L’Estanyol o la Riera Xica. Por otro, una sucesión de villas y residencias de lujo.
Sí, Sitges tiene tradición marinera, pero fama de pueblo pijo, siendo ciudad. Todo se debe a su pasado ligado a ultramar.
Paseo marítimo de Sitges
De aquella época son las conocidas casas indianas. Fueron edificadas entre finales del siglo XIX y principios del XX por quienes emigraron a América, especialmente a Cuba, y regresaron con los recursos suficientes para levantar estas construcciones singulares.
Esta atmósfera fue una de las razones por las que artistas como Santiago Rusiñol encontraron en Sitges un lugar de inspiración, contribuyendo a consolidar su imagen cultural.
Una iglesia icónica
En ese escenario, la silueta de la iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla emerge como el principal punto de referencia.
Situada sobre el promontorio de La Punta, su ubicación divide visualmente la línea de costa y la convierte en uno de los elementos más fotografiados del municipio.
Construcción renovada
El edificio actual comenzó a levantarse en 1665 sobre restos de templos anteriores, en un contexto marcado por conflictos que habían destruido las construcciones previas.
Su aspecto actual responde a distintas fases de ampliación. El campanario más alto, añadido en el siglo XIX, es el que define hoy su perfil asimétrico y fácilmente reconocible.
Sitges
Más allá de su valor arquitectónico, la iglesia desempeña un papel central en la vida local. Sus escalinatas funcionan como espacio de encuentro durante celebraciones populares, especialmente en verano, cuando las fiestas mayores congregan a residentes y visitantes en torno a tradiciones como los castellers o los bailes típicos.
El interior del templo también conserva elementos de interés, como un órgano barroco fechado en 1697, que da cuenta de la continuidad histórica del edificio y su relevancia dentro del patrimonio local.
Polo gastronómico
Tras el recorrido a pie, la experiencia en Sitges suele completarse con su vertiente gastronómica, estrechamente vinculada al mar, pero abierta a combinaciones propias.
Uno de los platos más representativos es el arroz a la sitgetana, una receta que mezcla ingredientes de mar y montaña. En ella conviven productos como la sepia o las gambas con carnes como la costilla de cerdo o las salchichas. Y muchos restaurantes lo ofrecen.
Con tanta oferta cultural variada, comunidad de turistas y fiestas varias, no es de extrañar que Luis de Javier se dedicara a la moda.