Camino de otoño

Camino de otoño

Viajes

El rincón natural que parece sacado del paraíso: 3,5 kilómetros de senderos, cuevas y una fuente de agua legendaria

El camino avanza entre pinos centenarios y una vegetación densa que aísla del ruido exterior e incluso del viento

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Está el Jardín del Paraíso de la Biblia y luego está el Bosque del Paraíso de la Anoia (Barcelona), un lugar más terrenal, pero tocado por las leyendas y la magia de la naturaleza.

A simple vista no tiene nada extraordinario, pero es la combinación de pequeños elementos lo que lo hace especial. De ahí su nombre.

Tiene una explicación. El bosque se encuentra en un lugar apartado y sereno, lejos de la civilización, y un recorrido a través de sus senderos confirma precisamente esa idea: sombra espesa, agua, rocas modeladas por la erosión, árboles centenarios y fuentes escondidas.

Este espacio natural se halla en un lugar particular, con nombre de estación de metro: La Llacuna, un municipio que muy pocos conocen. A sus afueras aparece esta particular masa forestal.

Un camino por el bosque

El acceso es sencillo y permite una visita breve. El sendero que suele recorrerse por allí tiene algo más de tres kilómetros y medio, pero puede completarse en poco más de una hora.

El camino avanza entre pinos centenarios y una vegetación densa que aísla del ruido exterior e incluso del viento. Aquí, el sonido que predomina es el de los pájaros y el agua.

Una fuente para cocer legumbres

Entre los puntos interesantes del recorrido está la pinassa, uno de los pinos más característicos del interior de Cataluña. Algunos ejemplares alcanzan un porte notable y generan una cubierta vegetal que filtra la luz con intensidad variable a lo largo del día.

Adentrándose un poco más en el sendero aparece la Font Cuitora, una fuente vinculada al uso tradicional del agua en la zona.

Durante mucho tiempo, este punto fue conocido, sobre todo, por su practicidad, ya que el agua se utilizaba para tareas domésticas. Pero también por una particularidad: allí se cocían las legumbres, de ahí su nombre.

La referencia a la cocción de estos alimentos en la Font Cuitora no es una leyenda, sino fruto de una tradición local real. Los vecinos de La Llacuna utilizaban el agua de esta fuente porque gozaba de gran reputación y se decía que las legumbres se cocían mejor con ella, quizá debido a alguna característica especial de su composición.

El agua y las rocas

Lugares como este aparecen a lo largo del recorrido. El sonido constante del agua acompaña la visita en varios puntos del camino.

Pero no todo se reduce al agua y a los pinos. Otro de los espacios destacados son las Roques de la Crida, formaciones rocosas que emergen entre los árboles y rompen la continuidad del bosque.

Cuevas y leyendas

La erosión ha actuado sobre ellas durante siglos y ha modelado perfiles irregulares que también esconden pequeñas cavidades y relatos de todo tipo.

Allí se habrían refugiado desde bandoleros hasta hechiceros e incluso eremitas perdidos en la montaña. Su nombre hace referencia precisamente a ello, a personas escondidas que se comunicaban a gritos a través de ecos y voces que parecían surgir de la propia roca.

Y es que el componente legendario forma parte de la identidad del lugar. Como sucede en otros bosques antiguos, aquí han circulado durante años historias vinculadas a apariciones, luces extrañas o sucesos difíciles de explicar.

Más allá del relato

Son relatos transmitidos de forma oral que han quedado integrados en el imaginario local y en los que interviene este paisaje tan aparentemente común como sorprendente.

En cuanto a lo terrenal, el Bosc del Paradís se inscribe en el entorno natural de Ancosa-Montagut, una zona de notable riqueza ecológica situada en el interior de la provincia de Barcelona.

Cómo llegar

Asimismo, la visita puede completarse con un paseo por el casco antiguo de La Llacuna, un municipio que conserva buena parte de su carácter rural y mantiene una escala muy distinta a la de los destinos turísticos más conocidos. Y eso que es fácil llegar hasta allí.

El Bosc del Paradís se encuentra a poco más de una hora de Barcelona. Se accede por la AP-7 y se toma la salida de Vilafranca del Penedès para enlazar con la C-15 en dirección a Igualada. A la altura de Sant Pere de Riudebitlles aparecen las indicaciones que conducen hasta La Llacuna.