Dos personas hacen una ruta en kayak por el río Ter

Dos personas hacen una ruta en kayak por el río Ter TURISME COSTA BRAVA PIRINEUS

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La ruta que puedes hacer en kayak o a pie: 8 kilómetros por el Ter, dos pueblos y un castillo medieval declarado Bien de Interés Cultural

Por esta zona vivieron íberos y romanos, aunque el legado de la Edad Media es el que más perdura

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Hay territorios que permiten ser explorados desde el agua y a pie, sin necesidad de ser el Camí de Ronda o cualquier otro paseo marítimo. Las zonas de interior también dan esta posibilidad.

Algunos ríos permiten la navegación, ya sea en lanchas motoras o en embarcaciones a remo. El Ter es de estos últimos.

Esta ribera de Cataluña baja con suficiente caudal para hacer algunos descensos por él, siempre con las máximas precauciones. Aunque, si se tiene miedo, también se pueden hacer trayectos a pie, siguiendo la ribera.

Una de las rutas más conocidas por este río es el trayecto que une los pueblos de Colomers y Verges. Dos municipios de gran belleza conectados por agua y tierra.

Una ruta, dos opciones

Estas localidades están a unos 8 kilómetros de distancia, que se reducen si se va por el Ter. Empresas como Kayak del Ter plantean el descenso en aproximadamente dos horas y aseguran que no tiene mucha dificultad.

Se haga contratando un servicio o por cuenta propia, el recorrido es tranquilo y una manera distinta de conocer la zona.

El descenso por el Ter

Durante el descenso no solo se contempla la vegetación de la zona; si uno es afortunado, puede ver aves e incluso algunas tortugas y otros animales.

La actividad comienza en Colomers, para poder seguir la corriente. Antes, por eso, se puede conocer el lugar, donde los íberos tuvieron un asentamiento en la zona de Els Castellets y bajo la actual abadía.

También pasaron por aquí los romanos, como demuestra el antiguo camino de la época que conecta con el de Empúries. Pero su historia continúa más allá.

Ya hay documentos del año 844 que citan por primera vez en un escrito el nombre de Colomers. Y siempre el río ha sido clave. Aunque también destacan la iglesia de Santa Maria y la antigua abadía-castillo del siglo XVII, donde ahora está el Ayuntamiento.

Un camino para hacer

Uno puede partir de aquí y bajar hacia Verges en kayak o hacer el mismo recorrido a pie. La mota de Verges es el nombre de la ruta que los vecinos suelen hacer caminando, a pie o incluso en bicicleta.

El nombre de la mota hace referencia a una estructura construida para proteger las poblaciones y los campos de las crecidas del río. Su historia parte en el siglo XVII.

Un paseo reformado

Las primeras estructuras de la Edad Media fueron derribadas por las distintas crecidas del Ter. La gran inundación de 1932 llegó a romperla en el término de Verges, lo que obligó a levantar un nuevo tramo. Aunque en 1940, 1982 y 2020 también se tuvo que intervenir.

Ya llegando a Verges está el Parc del Riu, un antiguo espacio de ocio recuperado en 2007, convertido ahora en una zona de pícnic y acceso al agua.

Verges

Verges Wikipedia

Una vez llegados aquí, sea a pie, en kayak o en bici, se puede conocer este hermoso pueblo que, más allá de ser conocido por ser el lugar de nacimiento de Lluís Llach, conserva un antiguo castillo medieval, declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

La primera referencia documental conocida de esta fortificación aparece en 1098, pero de esos tiempos se conserva más bien poco.

Un castillo convertido en escuela

A finales del siglo XIX, la fortaleza fue demolida para construir una plaza y unas escuelas, que actualmente también forman parte de la Casa de la Vila. Sin embargo, permanece una parte de la fortificación original.

De la Edad Media se conserva un muro de unos diez metros de longitud y entre cuatro y cinco metros de altura, situado frente al ábside de la iglesia. También se pueden ver pequeñas aspilleras y otros elementos de la construcción defensiva.

Qué más ver y hacer

En cualquier caso, el pasado medieval de Verges no se limita al castillo. También se pueden contemplar restos de las antiguas murallas, elementos defensivos y otros vestigios relacionados con la estructura histórica de la población.

Así, la ruta entre Colomers y Verges no solo ofrece la posibilidad de descender en kayak por el Ter, sino también de pasear por la ribera y conocer la historia de ambos pueblos.