El refugio de Emilio Aragón

El refugio de Emilio Aragón CRÓNICA GLOBAL

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El refugio de Emilio Aragón: 17.888 habitantes, 66 bienes de interés cultural, 6 kilómetros de costa y el catalán como lengua cooficial

Aunque el turismo internacional lo haya redescubierto hace una década, la vida aquí se remonta a la prehistoria

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Hubo un tiempo en que Emilio Aragón no dejaba de salir en la tele. Primero fue como payaso, luego devino presentador, se pasó a actor y ahora ya está tras las cámaras como productor. Siempre, sin olvidar su faceta de músico.

Con tanta actividad, un parón nunca viene mal y, para ello, hace falta tener el lugar idóneo que se ajuste a las necesidades de cada uno. Milikito ya lo tiene y está en Mallorca, donde, además de castellano y alemán, también se habla catalán.

Desde hace más de dos décadas, el productor ha encontrado su particular refugio en Pollença, una localidad de 17.888 habitantes que poco tiene que ver con las imágenes de la masificación turística de la isla.

Esto no es Magaluf. Aquí las calles no están repletas de bares, restaurantes y locales de ocio nocturno frente al mar. Este es un lugar donde se imponen la piedra, las casas tradicionales, los mercados y las fiestas populares.

La historia del lugar

Aunque, si algo no falta, son lugares de interés cultural. Hasta 66 bienes de este estilo se computan en este rincón de Mallorca, a cada cual más sorprendente.

Aunque el turismo internacional lo haya redescubierto hace una década, la vida aquí se remonta a la prehistoria. Incluso los romanos pasaron por aquí. Claro que no fue hasta la conquista de Mallorca en 1229 cuando se empezó a conformar una población estable.

El legado templario

Fue en esa época cuando Pollença quedó vinculada inicialmente a la Orden del Temple y, posteriormente, a la Orden de San Juan. Ellos fueron los que diseñaron el entramado histórico que todavía se conserva.

Aquí está el engañoso Pont Romà, un puente de piedra que atraviesa el torrente de Sant Jordi y que, a pesar de su nombre, no está claro que sea romano. Además, todo el entorno del casco antiguo transpira Edad Media.

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La iglesia de Nostra Senyora dels Àngels, que ocupa la Plaça Major, es un claro ejemplo, así como el castillo del Rey. Sin olvidar el mismo Calvari.

Este pequeño oratorio, rodeado de cipreses, está situado en lo alto del municipio. A él se llega tras subir una escalera de 365 peldaños, un esfuerzo que se recompensa con las espectaculares vistas panorámicas que ofrece desde las alturas.

Bienes culturales

Se podría ahora enumerar el resto de rincones y edificios de Pollença, pero los 66 bienes catalogados de interés cultural ya dan pistas de que aquí hay mucho por ver.

No se trata únicamente de iglesias o monumentos aislados, sino de un conjunto de edificios, espacios y elementos que se extiende hasta fuera del núcleo urbano.

Patrimonio de la UNESCO

El municipio forma parte de la Serra de Tramuntana, declarada ya Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2011.

En esta montaña se conservan muros de piedra seca y antiguas construcciones agrícolas, a las que se accede por numerosos senderos y que forman parte de un paisaje cultural del lugar.

Calle de Pollença

Calle de Pollença MALLORCA

Seguramente todo esto ha sumado para que Emilio Aragón vea aquí un lugar para quedarse. Siempre le ha atraído la cultura, más allá de la música, y Pollença rezuma cultura y arte.

Desde finales del siglo XIX comenzaron a llegar aquí artistas de todo tipo. El paisaje, la luz, la gente, la tranquilidad del lugar fueron el imán que los atrajo. A cambio, ellos dejaron aquí su impronta.

Un festival muy especial

Tampoco falta la música. El claustro del convento de Santo Domingo acoge desde 1962 el Festival de Pollença, una de las citas musicales más veteranas de Mallorca y a la que seguro que el productor ha asistido en más de una ocasión.

Por este evento han pasado orquestas, solistas y formaciones de diferentes países que, año tras año, atraen a miles de visitantes al municipio.

Las playas

Pero no se puede hablar de Pollença sin hablar de su puerto, aquel que inspiró tantas canciones. Incluso allende los mares, como recuerda la canción que le dedicó la argentina Sandra Mihanovich.

Y, si hay puerto, hay playas. En sus más de 6 kilómetros de costa se cuentan hasta nueve calas. Cuatro las engloba la Cala de Sant Vicenç, con sus Cala Barques, Cala Clara, Cala Molins y Cala Carbó. Luego están Cala Bóquer, Cala Figuera, Cala Murta y Cala Castell.

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Quizá por eso Pollença ha terminado convirtiéndose en el refugio de Emilio Aragón. Tiene los paisajes marítimos de Mallorca, sin renunciar a la música, a la cultura y al arte. Y mucho menos a la tranquilidad.

No es de extrañar que tanto él como su hijo Nacho hayan quedado atrapados por sus encantos. Y que, para los Aragón, este rincón de Mallorca sea mucho más que un refugio, es casi un segundo hogar.