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El verano es tiempo de fiestas mayores y ferias varias, y en las montañas de Barcelona hay una que brilla por su originalidad.

Por las fotografías parece una feria medieval más, pero ya el nombre indica lo contrario. Y es que bajo el dominio del castillo de Gualba, y hasta el 3 de agosto, se celebra la XII Fira Vall de Fetilleres.

El nombre parece enigmático, como lo es esta feria en sí. Aquí no solo se vuelve a la Edad Media, sino que se busca a las brujas que en su día recorrían el pueblo. No para quemarlas, sino para reivindicarlas.

El lugar, Gualba, no puede ser más idóneo para ello. Bosques centenarios, nieblas persistentes y rieras de aguas cristalinas conforman el entorno perfecto para estos seres que, según la tradición, siempre han habitado este lugar.

Qué hay en Gualba

Motivos para esconderse aquí hay varios. La poza más conocida tiene un nombre oscuro, Gorg Negre; su castillo, originario del siglo XI, está en ruinas, y su trazado medieval ofrece espacios suficientes para esconderse.

Por eso, cada verano, este rincón del parque natural celebra y recupera ese pasado legendario con un gran mercadillo medieval y temático.

Cuándo es

Este 2026, la XII Fira Vall de Fetilleres vuelve a convertir el pueblo en el epicentro de la magia popular catalana hasta el 3 de agosto.

Relatos de mujeres que conocían los secretos de las plantas, conjuros contra el granizo y encuentros a medianoche junto a pozas de aguas oscuras es lo que espera a quienes visiten Gualba durante estos días.

Fira Medieval de Gualba

El municipio vuelve a convocar a sus espíritus más célebres con la XII Fira Vall de Fetilleres. En esta edición lo hace bajo el lema "Del mito a la realidad", una declaración de intenciones con la que pretende desmontar siglos de prejuicios alrededor de las llamadas brujas catalanas.

Lo que sí está garantizado es que la localidad volverá a llenarse de espectáculos, recreaciones históricas, talleres, música y un gran mercado de inspiración medieval que convertirá sus calles en un viaje al pasado.

Brujas no tan malas

Si durante años las brujas fueron representadas como personajes maléficos, ahora el objetivo es muy diferente.

Las curanderas, parteras y herbolarias, conocidas en el Montseny como fetilleres, fueron perseguidas por sus conocimientos, pero desde hace unos años Gualba busca reivindicar su figura.

Cambio de nombre

Ese cambio comenzó incluso por el nombre del evento. La antigua Fira de les Bruixes pasó a denominarse Fira Vall de Fetilleres, apostando por recuperar la memoria histórica de aquellas mujeres que la Inquisición y la superstición popular acabaron demonizando.

La organización insiste en que la feria no es únicamente una propuesta lúdica. También pretende explicar que buena parte de la supuesta "brujería" catalana no era otra cosa que medicina popular, conocimientos sobre plantas y una forma de resistencia femenina en una época dominada por el miedo.

Y todo ese relato encuentra su escenario perfecto en Gualba. A un lado aparecen las ruinas del antiguo castillo medieval; al otro, los espesos bosques del Montseny. Entre ambos se esconde el lugar que mejor resume toda esa tradición: el Gorg Negre.

Oculta entre la vegetación y coronada por un espectacular salto de agua, esta poza de aguas oscuras es conocida desde hace siglos como el lugar donde, según la tradición, se reunían las brujas del Montseny.

La leyenda del Gorg Negre

Cuenta la leyenda que, antes de las grandes tormentas, el agua comenzaba a hervir y una espesa niebla surgía de su interior. Los vecinos interpretaron aquel extraño fenómeno como una señal de pactos demoníacos y decidieron actuar.

Un día acudieron en procesión hasta el lugar, bendijeron sus aguas, clavaron tres cruces de hierro sobre la roca y realizaron un exorcismo para expulsar el supuesto mal.

Gorg Negre Diputació Barcelona

La historia llegó incluso a inspirar a Eugeni d'Ors, que la inmortalizó en 1915 en su obra Gualba, la de mil veus.

Leer el libro es una opción para conocer todos los misterios del lugar. Otra forma más práctica es acudir a la Vall de Fetilleres hasta el 3 de agosto.

Cómo llegar

Llegar a Gualba es sencillo. Tiene conexión en tren. Rodalies tiene parada en el barrio de l'Estació, desde donde parte un servicio regular de autobús que conecta con el núcleo urbano, donde se celebra la feria. El trayecto desde Barcelona ronda los 45-50 minutos.

En coche son apenas cinco minutos más. Basta con tomar la AP-7 y salir hacia Sant Celoni-Gualba. Desde allí, la carretera BV-5115 conduce directamente al municipio.

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