Carretera de curvas CANVA
La carretera del Pirineo más bonita y de las mejores del planeta: tiene 20 kilómetros, 60 curvas y una de las mejores vistas a 2.106 metros de altitud
El asfalto se encierra entre bosques, paredones rocosos, miradores naturales y, cada vez a mayor altura, praderas de aire alpino
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Cataluña cuenta con algunas de las carreteras de montaña más atractivas de España, pero pocas ofrecen una combinación tan potente de paisaje, desnivel y sensación de alta montaña como la BV-4024.
La vía asciende desde Bagà hasta el Coll de Pal, en pleno entorno del Parque Natural del Cadí-Moixeró, y en sus casi 20 kilómetros dibuja unas 60 curvas, siete de las cuales son de 180º.
Con estos datos es obvio que es una carretera de montaña auténtica. Su sinuosidad ya es un espectáculo a vista de pájaro, pero sus vistas, cuando alcanza los 2.106 metros de altitud, son aún más espectaculares.
A lo largo de sus casi 20 kilómetros, el asfalto se encierra entre bosques, paredones rocosos, miradores naturales y, cada vez a mayor altura, praderas de aire alpino y panorámicas abiertas sobre el Berguedà y la Cerdanya.
Desnivel pronunciado
Su gran atractivo está precisamente en ese cambio constante de paisaje: empieza entre masas forestales y termina en un escenario de alta montaña, a más de 2.100 metros de altitud.
En el recorrido se alcanza un desnivel positivo de unos 1.284 metros y una pendiente media del 6,6 %, aunque algunos tramos alcanzan el 12 y el 13 %. Estas cifras han convertido al Coll de Pal en un puerto de categoría especial (HC), muy conocido entre ciclistas y motoristas por su dureza sostenida.
Sin mucho tráfico
Aquí pueden circular de forma segura, ya que, a diferencia de otros puertos de montaña, el tráfico suele ser reducido.
Lo mejor de todo, por eso, son sus vistas. A medida que se asciende desde Bagà, el entorno cambia de forma progresiva. Primero aparecen zonas boscosas y tramos encajados entre la roca.
Bagá
A medida que se gana altura, el trazado se abre y deja ver precipicios, laderas abruptas y alguna de las estampas más reconocibles del Prepirineo, con el Pedraforca asomando en el horizonte en varios puntos del ascenso.
Además, la carretera mantiene una personalidad muy marcada porque no ofrece descansos largos: desde el kilómetro 3, la pendiente rara vez baja del 5 %, y gran parte del ascenso se mueve entre el 6 % y el 8 %.
Qué se ve en el trayecto
Uno de los puntos más llamativos del trayecto es el paso bajo el viaducto de Gréixer, a partir del cual la carretera se vuelve todavía más montañosa y la visión del entorno se amplía.
Más adelante aparecen miradores naturales como el Mirador de la Dehesa y el Mirador dels Orris, desde donde se obtiene una panorámica del relieve del Berguedà y del paisaje prepirenaico que rodea la subida.
El paisaje
A medida que se gana altura, el paisaje se transforma en alta montaña: el bosque da paso a zonas más expuestas al viento, prados de mayor cota y laderas pedregosas.
Desde ciertos puntos del recorrido se abren vistas amplias sobre la Cerdanya, la Tossa d'Alp y la vertiente norte del Cadí-Moixeró, en un entorno donde la carretera parece colgada entre montañas.
Mirador dels Orris EL BERGUEDÀ
En la parte final, ya cerca del collado, el paisaje adquiere un carácter más alpino y solitario. La cumbre del Coll de Pal actúa como divisoria natural entre el Berguedà y la Cerdanya, y también entre las cuencas del Llobregat y del Segre.
Con estas características, la BV-4024 enamora. Lo hace porque reúne en un solo trayecto casi todo lo que se espera de una gran carretera de montaña: curvas, desnivel, silencio, grandes vistas y una transición muy marcada entre bosque, roca y alta montaña.
Carretera para disfrutar, no para correr
No es una carretera que fascine a los amantes de la velocidad; la falta de grandes rectas lo hace prácticamente imposible. Son los paisajes del Pirineo catalán los que acaban atrayendo, poco a poco, observando cómo cada kilómetro abre una nueva postal.
Claro que el factor clave para muchos es la unión de las vistas con la tranquilidad que allí se vive. Esta vía es una ruta menos masificada que otros puertos más famosos, lo que permite disfrutar del paisaje con más calma y sin perder la sensación de aventura.