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Hay que combatir la cuarta ola de calor y la playa ya está muy vista. Las piscinas municipales también se han abarrotado de gente. Ante esta situación, la naturaleza puede ser un buen refugio.

Puede parecer que eso requiere un largo viaje en coche, con retenciones y demás. Sin embargo, no hace falta irse muy lejos de la gran ciudad para encontrar una refrescante piscina natural.

Hay un rincón oculto, refrescante y algo salvaje a menos de una hora de Barcelona. Aquí el agua baja tan limpia y fría que estremece la piel incluso en julio.

Para llegar hasta allí no basta con seguir una pista forestal ni un sendero bien señalizado: hay que caminar entre ruinas industriales, abrirse paso entre arbustos y, sobre todo, atreverse a cruzar el río Ripoll saltando de piedra en piedra o sobre troncos improvisados.

Dónde está

Así se accede al Gorg d’en Fitó, la piscina natural más secreta del Vallès, y posiblemente de toda la provincia de Barcelona.

Ubicado en el término de Castellar del Vallès, en la ribera del río Ripoll, este gorg o poza de agua dulce es uno de esos tesoros fuera de las guías turísticas.

Sin turistas

Aquí no hay turistas, pero tampoco hay merenderos ni chiringuitos. Ni siquiera hay señales indicadoras.

Solo quien conoce el camino puede llegar, y el precio de entrada es la voluntad de caminar, mojarse los pies y saltar sobre las piedras del río.

Gorg d'en Fitó SANT LLORENÇ DE MUNT

El camino de accso

La ruta comienza en uno de los múltiples senderos que siguen el curso del Ripoll desde Castellar.

Los visitantes caminan entre chopos, álamos y sauces que ofrecen una sombra generosa. Por el camino, la compañía de libélulas, pájaros carpinteros, ranas y peces pequeños es más que probable.

Un sendero con historia

A lo largo del itinerario surgen ruinas de antiguas fábricas textiles, acequias cubiertas de musgo y viejos canales de agua que relatan el pasado industrial del Ripoll.

Por suerte o por desgracia, esas industrias están en desuso, pero gracias a ello el río ha recuperado la claridad de sus aguas.

Saltar sobre las aguas

Tras varios kilómetros, el sendero se vuelve más agreste. No hay un puente oficial para alcanzar la orilla opuesta del Ripoll, así que hay que improvisar: algunos cruzan sobre grandes piedras a modo de escalones sumergidos; otros equilibran el paso sobre un tronco caído. Eso sí, si ha llovido en los días anteriores, igual toca mojarse los pies.

El Gorg d’en Fitó aparece, finalmente, como una sorpresa. Es un remanso ancho y profundo del río donde el agua descansa tranquila entre paredes de roca. Un pequeño salto de agua le da el toque exótico.

En verano, incluso en los días más abrasadores, la temperatura del agua se mantiene fresca, mucho más que la del Mediterráneo en la costa catalana. Además, se agradece esa temperatura tras la caminata hasta la poza.

Quien tema el baño, que no se preocupe: las rocas que rodean el gorg funcionan como improvisadas terrazas donde tomar el sol o descansar.

Una piscina natural cercana

En un lateral también hay una pequeña cueva, apenas un saliente abovedado donde se acumula la sombra más oscura y fresca.

Cuesta creer que Barcelona quede a menos de 40 kilómetros.

Cómo llegar

De hecho, se llega fácilmente. Basta con ir por la C-58 en dirección a Sabadell/Terrassa y tomar la salida hacia la C-1415a en dirección a Castellar del Vallès.

Una vez en el núcleo urbano, se deben seguir las indicaciones hacia Sant Llorenç Savall y buscar la zona del Camí del Riu Ripoll. Allí se puede aparcar sin problemas en una zona habilitada.

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